La Declaración de Maracay denuncia una traición al chavismo. Luciano Vasapollo.

11.08.2026

VENEZUELA (Uypress/Luciano Vasapollo*) - Una escisión sin precedentes está sacudiendo el chavismo. El 28 de julio, día del cumpleaños de Hugo Chávez, casi treinta figuras históricas del movimiento bolivariano firmaron la "Declaración de Maracay", un documento que representa una postura firme contra la actual dirección política del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y, en particular, contra la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez.

La iniciativa, difundida por el sitio web venezolano  Efecto Cocuyo , está liderada por el exvicepresidente Elías Jaua y otros dirigentes que reivindican el legado original de la Revolución Bolivariana. Según sus promotores, el gobierno ha abandonado progresivamente los principios fundacionales del chavismo, aceptando formas de subordinación a los intereses de Estados Unidos y del imperialismo económico internacional.

En el documento, firmado en Maracay, ciudad simbólica por ser la cuna del Movimiento Revolucionario Bolivariano 200 fundado por Chávez, los firmantes denuncian " la imperiosa necesidad de defender la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la soberanía nacional y la independencia del país ".El texto rechaza cualquier forma de "tutela" o dominación extranjera sobre Venezuela y exige la recuperación del control nacional total sobre los recursos económicos producidos por la industria petrolera.

La reanudación de la iniciativa popular y la defensa del chavismo revolucionario.

El aspecto más interesante y políticamente relevante de la fase actual en Venezuela es la reanudación del debate y la iniciativa de clase en los barrios obreros, en los bastiones históricos del chavismo y en los lugares de trabajo.Es precisamente desde estos espacios sociales que la columna vertebral histórica y militante del movimiento bolivariano, que se ha mantenido fiel a los principios originales de la Revolución, intenta reconectar y relanzar su iniciativa política.

No se trata solo de un choque interno dentro del chavismo, sino de la reafirmación de un chavismo revolucionario que pretende defender la autodeterminación de Venezuela, la soberanía nacional y los principios fundacionales del proyecto político iniciado por Hugo Chávez.Una perspectiva que reivindica plenamente el carácter socialista de la Revolución Bolivariana y el papel central de las clases populares en la construcción del futuro del país.

La Declaración de Maracay adquiere así un valor que trasciende la dimensión institucional y partidista: representa un intento de reabrir un espacio para la participación ciudadana, involucrando a comunidades, trabajadores y activistas que ven la defensa de la soberanía nacional como un requisito esencial para cualquier proyecto de transformación social.

En este contexto, las comunicaciones difundidas por Donald Trump y el aparato político que lo rodea parecen particularmente significativas, interpretadas como una expresión de una estrategia anexionista y un imperialismo depredador hacia Venezuela.La imagen que representa al país como un hipotético "estado número 51" de los Estados Unidos se interpreta como el símbolo de una concepción basada en la subordinación y la negación de la independencia venezolana.

Es precisamente esta lógica la que recuerda una de las lecciones históricas reiteradas en repetidas ocasiones por la Revolución Cubana y sus principales protagonistas, Fidel Castro y Ernesto Che Guevara: al imperialismo no se le puede dar ningún respiro, porque cada retirada se transforma en una nueva oportunidad para la presión y la dominación.

La situación venezolana se convierte así, en la interpretación del chavismo revolucionario, en un campo de batalla crucial entre dos visiones opuestas: por un lado, la defensa de la soberanía, la independencia política y económica y la participación popular; por otro, el intento de potencias externas de influir en el destino de un país rico en recursos estratégicos.

El reto que se plantea, por tanto, es el de reconstruir un proyecto popular capaz de recuperar la prominencia de las masas, relanzar los principios originales de la Revolución Bolivariana y reafirmar el derecho de Venezuela a elegir autónomamente su propio camino histórico.

Particularmente dura es la queja relativa a los ingresos petroleros venezolanos, que, según los firmantes, se están canalizando a un fondo administrado por el gobierno de Estados Unidos, una situación que, en su opinión, contribuye a empeorar las ya difíciles condiciones económicas y sociales de la población venezolana.

La declaración también aborda el diálogo político anunciado para el 1 de agosto, exigiendo que sea verdaderamente transparente y se base exclusivamente en los intereses del pueblo venezolano. Los promotores abogan por un diálogo nacional " entre venezolanos, por venezolanos y con venezolanos ", libre de cualquier influencia extranjera, para que se pueda construir una solución política y democrática a la crisis que enfrenta el país.

El llamamiento concluye con una exhortación a construir una amplia unidad patriótica capaz de defender la independencia nacional, los derechos de los trabajadores y la soberanía económica, mediante asambleas populares e iniciativas participativas en todos los estados venezolanos.

Entre los firmantes se encuentran, además de Elías Jaua, Jesús Álvarez, Karla Bolívar, Celso Márquez, Aurora Morales, Carmen Yasmira Saravia, Ildemaro Cobos, Cristian Medina, Fernando Rivero, Francisco Hernández, Estela Orraiz, Miguel Mora, Walter Galindo, Eliezer Mora, Tony Bozza, Luis Felipe del Moral, José Cabrera, Hedy Ramírez, Alfredo Berrueta y Juan Ramón Guzmán.

Mario Silva, presentador habitual del programa La Hojilla y figura clave de la militancia bolivariana, también intervino para resaltar aún más el malestar interno dentro del chavismo .

En un video difundido en redes sociales, Silva criticó duramente a la actual dirigencia, encabezada por Delcy Rodríguez, argumentando que había perdido la autoridad moral para liderar el proceso revolucionario. Asimismo, hizo un llamado a las bases chavistas a organizarse y formar su propio movimiento político, lo que marcó una escisión pública sin precedentes dentro del gobierno.

Para los promotores de la Declaración de Maracay, la crisis actual representa no solo un conflicto interno dentro del PSUV, sino también un síntoma de lo que ellos llaman una verdadera traición al legado político de Hugo Chávez.

Según esta interpretación, el proyecto original de la Revolución Bolivariana, basado en la soberanía nacional, el control público de los recursos estratégicos y la resistencia al imperialismo estadounidense, fue reemplazado progresivamente por opciones consideradas incompatibles con esos principios.

La Declaración de Maracay se presenta así como un llamado a recuperar el chavismo original y a reconstruir un frente popular que exija la plena independencia política, económica e institucional de Venezuela respecto a los intereses de Washington.Para sus autores, solo un retorno a los principios de la Revolución Bolivariana permitirá al país superar la crisis y devolver la centralidad a los derechos sociales, la participación popular y la soberanía nacional.

Entre los temas más dolorosos planteados por los firmantes de la Declaración de Maracay se encuentra la situación de Nicolás Maduro y la Primera Dama Cilia Flores, blanco de una estrategia de presión judicial y política que refleja la creciente injerencia de Washington en los asuntos internos del país.Los firmantes denuncian lo que consideran un intento sistemático de influir en el liderazgo venezolano mediante sanciones, aislamiento diplomático y procesos judiciales.

En el debate político venezolano, algunos sectores del chavismo denuncian la acción estadounidense contra los principales líderes de la Revolución Bolivariana como una violación del derecho internacional y de la soberanía nacional.Para los promotores de la Declaración de Maracay, la confrontación con Estados Unidos no puede resolverse mediante concesiones o acuerdos que comprometan la independencia nacional.

Por el contrario, consideran necesario recuperar el espíritu original del proyecto bolivariano de Hugo Chávez, reafirmando el control público de los recursos estratégicos, la plena soberanía del Estado y la autodeterminación del pueblo venezolano, sin ningún tipo de tutela o subordinación a los intereses de potencias extranjeras.

 

*Luciano Vasapollo, economista y analista geopolítico italiano

Internacionales
2026-08-11T11:12:00

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