UNIÓN EUROPEA / AMPLIACIÓN

La UE destraba negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia


BRUSELAS (Uypress) – La Unión Europea dio un paso clave en el proceso de ampliación hacia el este, luego de que Hungría levantara su veto y permitiera avanzar en la apertura formal del primer bloque de negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia.

El acuerdo fue alcanzado en una reunión de embajadores de los Estados miembros en Bruselas, donde los 27 países del bloque dieron luz verde al inicio del proceso. La presidencia chipriota del Consejo de la Unión Europea anunció que comenzará los trabajos técnicos para abrir el llamado bloque de “fundamentos”, considerado el eje central de toda negociación de ingreso.

Ese bloque reúne los capítulos vinculados al Estado de derecho, funcionamiento de la justicia, derechos fundamentales, instituciones democráticas, lucha contra la corrupción, libertad de expresión, seguridad y contratación pública. En el método de ampliación de la Unión Europea, es el primer bloque que se abre y el último que se cierra, porque marca el ritmo político de todo el proceso.

El desbloqueo se produjo después de un acuerdo entre Hungría y Ucrania sobre los derechos de la minoría húngara que vive en territorio ucraniano, especialmente en la región de Transcarpatia. Budapest reclamaba garantías en materia educativa, cultural, lingüística y política para esa comunidad, estimada en unas 100.000 personas.

El primer ministro húngaro, Péter Magyar, anunció que su gobierno llegó a un entendimiento con Kiev sobre esos puntos, lo que permitió retirar las reservas que mantenía Hungría y que durante meses habían frenado el avance formal de Ucrania y, por extensión, de Moldavia.

El giro político en Budapest representa un cambio relevante respecto de la línea sostenida por el anterior gobierno de Viktor Orbán, que había bloqueado de manera reiterada decisiones europeas vinculadas a Ucrania, tanto en materia financiera como diplomática. Hungría había sido el principal obstáculo interno para abrir esta fase de negociación.

Ucrania y Moldavia solicitaron su ingreso a la Unión Europea en 2022, pocos días después del inicio de la invasión rusa a gran escala. Ambos países recibieron el estatus de candidatos ese mismo año y abrieron formalmente negociaciones de adhesión en junio de 2024, aunque el avance efectivo de los capítulos seguía trabado por falta de unanimidad.

La primera ministra ucraniana, Yulia Svyrydenko, celebró la decisión y afirmó que su país está “un paso más cerca” de la membresía europea. Para Kiev, el ingreso a la UE es parte de su estrategia de seguridad, reconstrucción y anclaje institucional frente a Rusia.

Moldavia también considera el avance como un paso estratégico. El gobierno de Chisináu, encabezado por Maia Sandu, ha hecho de la integración europea uno de los pilares de su política exterior, en un contexto de presión rusa, tensiones internas y disputa geopolítica en Europa oriental.

La decisión no significa que Ucrania o Moldavia ingresen de forma inmediata al bloque. La adhesión a la Unión Europea exige años de reformas, evaluaciones técnicas, cumplimiento de criterios y aprobación unánime de todos los Estados miembros. Cada capítulo debe abrirse, negociarse y cerrarse provisionalmente antes de llegar a una decisión final.

El peso del bloque de “fundamentos” es particularmente importante para Ucrania, que deberá demostrar avances sostenidos en independencia judicial, lucha contra la corrupción, transparencia institucional y protección de minorías. La guerra agrega una dificultad adicional, porque el país busca avanzar hacia la UE mientras enfrenta una ocupación parcial de su territorio y necesidades enormes de financiamiento y reconstrucción.

Para Bruselas, el movimiento tiene un fuerte componente geopolítico. La ampliación volvió a ocupar un lugar central desde la invasión rusa de Ucrania, porque la Unión Europea busca consolidar su influencia sobre países que se encuentran en la frontera directa con Rusia y que enfrentan amenazas militares, energéticas, informativas y políticas.

El avance también tiene impacto interno en el bloque. La eventual incorporación de Ucrania, un país de gran tamaño, fuerte sector agrícola y enormes necesidades de reconstrucción, obligará a revisar presupuestos, fondos de cohesión, política agrícola común y reglas de decisión. Moldavia, aunque mucho más pequeña, también requerirá apoyo financiero, reformas institucionales y adaptación normativa.

La apertura del primer bloque puede celebrarse como una señal política de unidad europea, pero el camino seguirá siendo largo. Hungría levantó el veto para esta etapa, aunque su gobierno aclaró que no apoya una adhesión acelerada. Otros países también mantienen reservas sobre plazos, costos y reformas internas que la propia Unión Europea deberá encarar antes de una nueva ampliación.

El mensaje inmediato, sin embargo, es claro: Ucrania y Moldavia vuelven a avanzar en su camino europeo. En medio de la guerra y de la presión rusa sobre el este del continente, Bruselas intenta mostrar que la ampliación no es solo una promesa política, sino una herramienta concreta de seguridad, estabilidad y disputa estratégica.

Internacionales
2026-06-04T12:32:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias