ESTADOS UNIDOS / COSTO ECONÓMICO DE LA GUERRA
La crisis de Hormuz eleva el costo político de la guerra para Trump
20.08.2026
WASHINGTON (Uypress) – La interrupción del tránsito petrolero por el estrecho de Hormuz comenzó a trasladar a Estados Unidos parte del costo económico de la guerra contra Irán, mientras el presidente Donald Trump enfrenta una caída de su popularidad a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre.
El precio del petróleo alcanzó este jueves su nivel más alto en más de tres semanas. El barril de Brent superó los US$ 93 y el West Texas Intermediate se aproximó a los US$ 88, después de que Trump anunciara nuevas represalias económicas contra los países que colaboren con Teherán.
La guerra, iniciada hace casi seis meses con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, redujo drásticamente el transporte de hidrocarburos por Hormuz y dañó instalaciones energéticas de la región.
Antes del conflicto atravesaban el estrecho alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados. En la actualidad, el tránsito permanece muy por debajo de esos niveles, aunque los datos varían porque algunos buques navegan con sus sistemas de identificación desconectados.
La firma Kpler registró nueve embarcaciones de carga atravesando Hormuz tanto el martes como el miércoles. Antes de la guerra circulaban por esa vía entre 130 y 140 buques diarios de diferentes categorías.
La reducción de la oferta regional ya repercute sobre los consumidores estadounidenses. Según un análisis de Reuters, el precio de la gasolina en Estados Unidos aumentó alrededor de un 60% desde febrero, mientras la inflación interanual alcanzó el 3,4% en julio, impulsada parcialmente por el encarecimiento de la energía.
El impacto adquiere importancia política ante las elecciones legislativas de noviembre, en las que el Partido Republicano intentará mantener el control del Congreso.
Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada a finales de julio mostró que solamente un tercio de los estadounidenses apoyaba la guerra contra Irán. La aprobación general de Trump se situó en el 37%, mientras la mayoría de los consultados consideró que el presidente no había explicado claramente los objetivos del conflicto.
Otro sondeo, elaborado por YouGov para The Economist y divulgado en agosto, colocó la aprobación presidencial en el 33% y el rechazo en el 62%. Las encuestas utilizan metodologías diferentes, pero coinciden en mostrar un escenario adverso para la Casa Blanca.
Irán se encuentra en una posición económica considerablemente más débil. Datos oficiales correspondientes a junio situaron la inflación interanual en el 88,6%, mientras los alimentos y bebidas registraron aumentos cercanos al 135%.
Los precios del pan y los cereales subieron un 138,8% en un año, los productos lácteos y los huevos un 151,9%, y las carnes rojas y de ave un 178,2%. Las sanciones internacionales, la depreciación del rial y los efectos de la guerra profundizaron una crisis que ya afectaba al país antes del comienzo de los ataques.
Trump sostiene que esa presión terminará obligando a Teherán a aceptar las exigencias de Washington. Su Gobierno anunció este jueves que prepara las sanciones “más duras de la historia” contra Irán y nuevas medidas para penalizar a quienes mantengan relaciones económicas con el país.
Sin embargo, el control iraní sobre parte del tránsito por Hormuz permite a Teherán utilizar el suministro energético como instrumento de presión. Cada reducción del tráfico contribuye a elevar los precios internacionales y aumenta el costo económico de la guerra para Estados Unidos y sus aliados.
La posibilidad de que Irán resista más tiempo que Washington constituye, por ahora, una interpretación política y no una conclusión demostrada. La economía iraní afronta daños mucho mayores, pero el calendario estadounidense está condicionado por las elecciones legislativas y por la sensibilidad de los votantes ante el precio de los combustibles.
El resultado de esa tensión dependerá de la duración de la guerra, la evolución del tránsito por Hormuz y la capacidad de ambas partes para soportar sus consecuencias internas. Irán enfrenta una crisis económica más grave, pero el aumento de la energía amenaza con convertir el conflicto en un problema electoral para Trump.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias