La crisis fortalece el eje Putin-Xi, nuevo orden mundial

01.04.2026

MUNDO (Ansa) - Unidos contra la OTAN, entre "reliquia del pasado y una amenaza para la seguridad"

Aunque el gobierno ruso manifestó indiferencia ante un escenario de disolución de la OTAN, diversos analistas consideran que es lógico conjeturar que para Moscú, y también para Pekín, la amenaza de una posible ruptura evocada por el presidente estadounidense, Donald Trump, representaría una buena noticia, especialmente tras las numerosas advertencias que Rusia y China lanzaron sobre los peligros por la expansión de la Alianza.

En enero pasado, en medio del punto álgido de las tensiones entre Trump y Europea por la cuestión de Groenlandia, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, expresó que "el escenario de un colapso de la OTAN no le interesa a Rusia", al considerar a la Alianza Atlántica "un anacronismo, una reliquia de una época pasada".

Lavrov se hizo eco, así, de las palabras pronunciadas hace más de 30 años por el último líder soviético, Mijaíl Gorbachov, quien había calificado a la OTAN como "una reliquia de la Guerra Fría" tras el fin del Pacto de Varsovia.

Asimismo, Lavrov, poco después del regreso de Trump a la Casa Blanca, lo elogió como "el primer y único líder occidental" que comprendió los temores de Moscú sobre el avance de la OTAN hacia el este y que reconoció que esta era "una de las causas fundamentales" del conflicto en Ucrania.

Es decir, Rusia intervino militarmente contra Kiev para impedir su ingreso en la Alianza, a la que consideraba una amenaza directa para su territorio.

China, por su parte, ya había estigmatizado a la OTAN como el verdadero "desafío sistémico a la paz y la estabilidad mundiales" y la había condenado por haber "extendido sus tentáculos hacia la región de Asia-Pacífico" mediante sus nuevos lazos militares con Japón, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur.

La reacción de Pekín se debió al nuevo Concepto Estratégico adoptado en 2022, en el que la Alianza identificó a Rusia como una "amenaza directa" y a China como un "desafío".

En ese documento, aprobado en la Cumbre de Madrid, la OTAN advirtió sobre la "asociación estratégica cada vez más profunda" entre Pekín y Moscú.

Esos temores también se ven alimentados por la retórica de amistad "ilimitada" que los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin profesan regularmente en sus numerosas reuniones desde el comienzo del conflicto ucraniano.

Pero muchos observadores prefieren llamarlo una colaboración de conveniencia, impulsada por un interés común en oponerse a lo que consideran el intento de Occidente de perpetuar un orden mundial dominado por el bloque de la OTAN, promoviendo un nuevo "mundo multipolar", representado por estructuras como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).

En su entrevista con el Telegraph, Trump afirmó que "siempre supo que la OTAN era un tigre de papel" y que "hasta Vladimir Putin lo sabe".

No está claro si esta es realmente la opinión del líder ruso.

Pero, desde la perspectiva de Moscú, al igual que desde la de Pekín, la disolución de la Alianza Atlántica no representaría el fin de los desafíos con Estados Unidos en diversos escenarios.

Estos incluyen situaciones ya conocidas, como Taiwán, o antiguas repúblicas soviéticas como Ucrania, Georgia o Moldavia.

O situaciones futuras, como el Ártico, donde el ministro Lavrov denuncia los "flagrantes intentos de militarización" y advierte que eso exige "una respuesta apropiada".

 

Imagen: La crisis fortalece el eje Putin-Xi, nuevo orden mundial © ANSA/EPA

 

 

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2026-04-01T19:23:00

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