La disidencia sandinista es el principal partido opositor de Nicaragua
31.08.2026
MANAGUA (Uypress/por Melchos Maldonado) – La disidencia sandinista es el principal partido político de oposición y el único que cuenta con la fuerza organizada dentro y fuera de Nicaragua capaz de botar a la dictadura dinástica de los Murillo Ortega.
Hasta ahora los ex MRS agrupados en Unamos junto con el grupo de la Mónica Baltodano, la corporación de medios que dirige Carlos Fernando Chamorro y un grupo de intelectuales prestigiosos, han sido el rostro visible de la disidencia sandinista. Sin embargo, habemos cientos de miles de sandinistas anti murillistas y anti orteguistas tanto -y sobre todo- dentro del país como en el exilio. Esa disidencia incluye en primer lugar a toda la vieja guardia, empezando con la mayoría de comandantes guerrilleros que fueron purgados del gobierno y del partido, y siguen viviendo con miedo en Nicaragua; militares retirados del EPS y del MINT y combatientes históricos que lucharon contra la dictadura somocista y después fueron dejados por fuera. Ese sector incluye también a los cachorros del Servicio Militar Patriótico. Luego están los altos oficiales del ejército y la policía, algunos de los cuales ya pasaron a retiro, mientras otros siguen activos pero inconformes, desde que la dictadura Murillo Ortega eliminó el código militar y la ley orgánica policial, suprimiendo los escalafones y viendo cómo los ascensos y grados se otorgan "de dedo". Les siguen los miles de empleados estatales expulsados de sus puestos de trabajo en las diversas "compactaciones", desde la de doña Violeta hasta las actuales de los Murillo Ortega. A este "piso básico" hay que sumarle las familias de todos y cada uno de estos sandinistas inconformes, especialmente las nuevas generaciones educadas por sus padres y abuelos en la mística de la gesta heróica que derrocó a los Somoza, mística que hasta allí llegó, ya que después fue eliminada del sandinismo oficial cuando la dinastía retomó el estado-botín.
No olvidemos que cuando estalló la rebelión del 2018, los primeros insurrectos fueron (otra vez) los indios de Monimbó junto con todos los masayas, viejos combatientes y sus hijos, muchos asesinados por los sicarios del gobierno y cuyos familiares y amigos siguen siendo la base de la resistencia contra los nuevos Somozas. En su inmensa mayoría se trata de gente honesta y corazón limpio, orgullosa de su pasado y de sus luchas; nada que ver con las huestes de sicarios y borregos "militontos" que a diario exhibe la dinastía.
No los que pone la gallina
Por supuesto no estamos hablando -por el momento- de ningún nuevo partido organizado para sumarlo a la "sopa de letras" actual que tiene harto a todo el pueblo de Nicaragua. Sino de una fuerza social y política viva y activa, con un enorme potencial para realizar y lograr lo que ningún opositor de la derecha se atrevería jamás: igual que en los 70, estar dispuestos a dar incluso la vida si es necesario para liberar al país. Y yo sí voy a poner aquí por escrito lo que tanto hablamos y decimos los disidentes sandinistas dentro y fuera de Nicaragua pero algunos temen decirlo públicamente: somos los únicos que tenemos los güevos que jamás tendrá la derecha colaboracionista y zancuda, ansiosa de que "otros" les hagan el favor de sacar a los Murillo Ortega para ellos llegar después a sentarse encima, sin sudarse.
Ha llegado la hora de actuar. De aprovechar la fortaleza y cohesión ideológica y política de este amplísimo sector de la sociedad nicaragüense, para plantarle cara a la derecha y al mundo, demostrándole a la dinastía que existimos millones de sandinistas honestos dispuestos a combatir a la dictadura en el terreno donde sea necesario. Dejemos que los trasnochados sigan gozando de la buena vida viajando, cobrando el cheque y paseándose por los salones de Washington, Latinoamérica y Europa, fumando su opio para soñar con la destrucción total del sandinismo y su proscripción de la vida política. Ya existe sobre el territorio nacional una red de jóvenes trabajando silenciosamente, en contacto con la gente experimentada que está afuera. Con este sustento político e ideológico, la gente que desde el exilio y en forma tal vez aislada se mantiene activa denunciando a la dictadura, debe conformar ya una estructura político-partidaria verdaderamente democrática, para que lidere a toda la oposición, incluso a estos que se declaran "enemigos hasta la muerte" de nosotros, esos mismos que tienen cooptados a la gran mayoría de los medios "opositores" del exilio.
Igual que en 1979, me encantaría ver una foto donde se presente al pueblo de Nicaragua y al mundo una nueva dirigencia sandinista, integrada por veteranos y jóvenes fogueados en la lucha, para que en unión de otras fuerzas políticas democráticas no zancudo-colaboracionistas, encabecen el "asalto" final a El Carmen. Gente como Dora María Téllez, Mónica Baltodano, el mismo Carlos Fernando Chamorro y Sergio Ramirez Mercado, entre otros, podrían participar en esta iniciativa. A propósito de Sergio Ramírez, aprovechemos el "levantón de moral" que nos pegó a todos la noticia de su victoria en la Real Academia Española, cuando el reconocimiento a sus méritos por la prestigiosa institución tuvo que acabar -luego de unos breves días de debate mediático- siendo reconocida por moros y cristianos, haciendo morderse la lengua a todos los falsos "líderes" de la derecha, incluyendo a la oposición mediática colaboracionista.
Al reconocer la estatura moral y literaria de Sergio, un hombre que en 1990 al perder las elecciones tuvo la entereza de pagarle a su dueño por la casa "piñateada" en la que vivió durante los 80 y casi inmediatamente después rompió con Ortega, la Real Academia se encargó de demostrarle a Nicaragua y al mundo la reserva moral del sandinismo disidente. Por eso está buena la decisión de no incorporar al sandinismo disidente formal en esa "plataforma" de la derecha colaboracionista y zancuda. No necesitamos de ellos. El pueblo sabe quiénes somos. Ellos siguen siendo tan solo unos ilustres desconocidos.
Imagen: la pareja Ortega - Murillo/Xinhua
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias