La disputa ahora es global

03.07.2026

MONTEVIDEO (Upress) - El capital opera a escala mundial y los sindicatos no pueden quedar atrapados en lo nacional, planteó Álvaro Padrón en Camacuá. La riqueza crece, pero se concentra como nunca.

El analista internacional y asesor del presidente Yamandú Orsi en política internacional, Álvaro Padrón, participó del Ciclo de Entrevistas de Camacuá. La conversación recorrió el nuevo escenario mundial y su impacto directo en el empleo, el salario y la organización de las trabajadoras y los trabajadores.

Padrón sostuvo que el mundo atraviesa un cambio de época, con el poder migrando de Occidente a Oriente y una transformación tecnológica que reedita una disputa histórica. El problema nunca fue la tecnología, explicó, sino quién se apropia de sus beneficios. La pregunta de fondo sigue siendo la misma: quién controla, quién se beneficia y cómo se reparte.

En ese punto ubicó el dato más alarmante del presente. Las grandes fortunas ya no salen del petróleo ni de las automotrices sino de las empresas tecnológicas, y ya no se habla de millonarios sino de milmillonarios. Nunca se produjo tanta riqueza como ahora, señaló, "solo que está peor repartida que nunca".

De ahí se desprende, según el entrevistado, una amenaza directa a la democracia. "Está pasando algo perverso", afirmó: la riqueza que genera la sociedad se concentra en pocas manos, esas manos evaden sus responsabilidades fiscales y los gobiernos, atrapados en la escala nacional, no logran resolver los problemas de la gente. Por eso las democracias están permanentemente cuestionadas.

Frente a un capital que opera a escala transnacional, Padrón reivindicó un sindicalismo con agenda internacional, capaz de impulsar políticas regionales como el impuesto global a las grandes fortunas que Uruguay promueve junto a otros gobiernos.

Esa convicción, contó, nació en el propio movimiento sindical. Cuando el Pepe D'Elía le encargó representar al PIT-CNT en el Mercosur, los trabajadores decidieron disputar un terreno reservado a las élites. No sabían idiomas ni tenían dos apellidos, recordó, pero tenían una responsabilidad: aprender y construir una estrategia.
El sector financiero fue pionero en ese aprendizaje. Fue de los primeros en transnacionalizarse y obligó a entender que la respuesta sindical no se agotaba en el nivel nacional: la patronal ya operaba a una escala superior a la del país.

Sobre el vínculo con las potencias, Padrón fue claro: Uruguay no tiene que elegir entre China y Estados Unidos. La prioridad es construir región y evitar la trampa de la primarización, que condena al país a producir materias primas con poco empleo y bajos salarios.

En la misma clave leyó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que tendrá ganadores y perdedores. El desafío, planteó, es proteger la industria regional y negociar en bloque. Hablar de integración regional es hablar de empleo, de salario y de seguridad social, resumió, porque el futuro de Uruguay es internacional.

Internacionales
2026-07-03T12:17:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias