CHILE / ACTIVIDAD ECONÓMICA
La economía chilena frenó su crecimiento y cerró el primer semestre en terreno negativo
19.08.2026
SANTIAGO DE CHILE (Uypress) – La economía chilena permaneció estancada durante el segundo trimestre de 2026, un resultado inferior al esperado que representa un revés para el Gobierno del presidente José Antonio Kast y sus planes de acelerar el crecimiento mediante reformas tributarias y estímulos a la inversión.
El producto interno bruto no registró variaciones entre abril y junio respecto de los tres meses anteriores, una vez corregidos los efectos estacionales, según las Cuentas Nacionales difundidas por el Banco Central de Chile.
Los analistas consultados previamente esperaban una expansión mediana de 0,3%.
En la comparación con el mismo trimestre de 2025, la actividad económica se contrajo 0,2%. La caída se produjo después de una disminución interanual revisada de 0,3% durante los primeros tres meses del año.
El resultado implica que Chile acumuló dos trimestres consecutivos de contracción interanual, aunque no ingresó técnicamente en recesión. Esa definición suele utilizarse cuando el PIB ajustado estacionalmente disminuye durante dos trimestres consecutivos respecto del periodo inmediatamente anterior, situación que no se produjo porque la actividad permaneció estable entre abril y junio.
Durante el primer semestre, la economía chilena acumuló una contracción aproximada de 0,3% frente al mismo periodo del año anterior.
El Banco Central explicó que el resultado del segundo trimestre estuvo determinado por la caída de las exportaciones y la variación de existencias, compensadas parcialmente por un aumento del consumo interno.
Desde la perspectiva de los sectores productivos, la principal incidencia negativa correspondió a la minería, cuya actividad disminuyó 6,4% interanual. La producción de cobre cayó 10,5%, afectada por las menores leyes del mineral extraído y por trabajos de mantenimiento en distintas operaciones.
El desempeño resulta especialmente relevante para Chile, principal productor mundial de cobre y uno de los mayores exportadores de litio. La actividad nacional mantiene una fuerte dependencia de la producción minera y de la evolución de los precios internacionales de las materias primas.
También registraron contracciones la pesca, con una caída de 5,9%; la construcción, que disminuyó 3,2%; el transporte, con una baja de 0,6%; la agricultura y la actividad forestal, con 0,3%; la industria manufacturera, también con 0,3%, y la administración pública, con 0,2%.
El PIB no minero mostró, en cambio, una evolución positiva, impulsado principalmente por los servicios personales y el comercio.
El consumo de los hogares aumentó y ayudó a evitar una contracción más profunda. La inversión, medida mediante la formación bruta de capital fijo, permaneció sin cambios, reflejando las dificultades para reactivar nuevos proyectos productivos.
El estancamiento constituye un desafío para Kast, quien asumió la Presidencia en marzo con la promesa de recuperar el dinamismo económico, reducir los obstáculos a la inversión y fortalecer la actividad empresarial.
Su Gobierno consiguió la aprobación parlamentaria de una amplia reforma económica que contempla una reducción gradual del impuesto a las empresas desde el 27% hasta el 23% en 2029, beneficios tributarios para viviendas nuevas y cambios destinados a acelerar proyectos de inversión.
La implementación de algunas disposiciones enfrenta, sin embargo, demoras y cuestionamientos ante el Tribunal Constitucional. Los efectos de la reforma tampoco serán inmediatos, por lo que difícilmente puedan revertir por sí solos el débil desempeño registrado durante la primera mitad del año.
El Banco Central ya había reducido en junio su proyección de crecimiento para 2026 a un rango de entre 1% y 1,75%, frente a la previsión anterior de entre 1,5% y 2,5%. La corrección respondió al peor desempeño de los sectores vinculados con los recursos naturales, entre ellos la minería, la agricultura y la pesca.
La debilidad de la actividad podría aumentar las expectativas de una política monetaria menos restrictiva. El Banco Central mantiene su tasa de referencia en 4,5%, condicionado por los riesgos inflacionarios derivados del aumento del precio de los combustibles y de la inestabilidad internacional.
El Gobierno sostiene que sus reformas permitirán elevar la inversión y el crecimiento durante los próximos años. Los datos del segundo trimestre muestran, sin embargo, que el impulso todavía no aparece en la actividad efectiva.
La estabilidad respecto del trimestre anterior evitó una recesión técnica, pero la caída interanual, el estancamiento de la inversión y la dependencia del consumo revelan una economía que ingresó en la segunda mitad del año con escaso dinamismo.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias