ARSENAL ESTRATÉGICO
La guerra con Irán habría consumido casi 80% de los interceptores THAAD de Estados Unidos
06.08.2026
WASHINGTON (Uypress) – La guerra con Irán habría consumido cerca del 80% de las existencias estadounidenses de interceptores THAAD y aproximadamente la mitad de los misiles utilizados por el sistema Patriot, según un informe publicado por CNN con base en fuentes familiarizadas con evaluaciones internas del Pentágono.
Los porcentajes exactos no fueron confirmados oficialmente y las existencias militares de Estados Unidos permanecen clasificadas. Sin embargo, las estimaciones coinciden en señalar un desgaste considerable de las reservas destinadas a interceptar misiles balísticos, luego de varios meses de ataques iraníes contra bases estadounidenses y países aliados de Washington en Medio Oriente.
La información adquirió una nueva dimensión este jueves, cuando el presidente Donald Trump negó que Estados Unidos estuviera quedándose sin municiones. El mandatario afirmó que el país dispone de “cantidades masivas” de armamento y aseguró que la industria está incrementando la fabricación.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, también rechazó las versiones sobre una falta de misiles y sostuvo que las fuerzas estadounidenses cuentan con las capacidades necesarias para enfrentar a cualquier adversario. La Casa Blanca negó, además, que Trump hubiera reclamado explicaciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, durante una reunión realizada en Camp David.
El sistema THAAD está diseñado para destruir misiles balísticos de corto, mediano e intermedio alcance durante la fase final de su trayectoria, tanto dentro como fuera de la atmósfera. El Patriot, especialmente mediante los interceptores PAC-3, constituye una capa defensiva de menor altitud destinada a proteger tropas, instalaciones militares, ciudades e infraestructura estratégica.
El problema no se encuentra principalmente en los radares o lanzadores, sino en la cantidad de interceptores disponibles para efectuar nuevos disparos. Cada amenaza puede exigir el lanzamiento de más de un misil defensivo para aumentar la probabilidad de destrucción, acelerando el consumo de las reservas durante ataques sostenidos.
Una evaluación del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, publicada el 27 de julio, estimó que Estados Unidos disponía entonces de menos de 1.000 interceptores Patriot y unos 250 THAAD. El centro advirtió que la reducción de los inventarios podría obligar a Washington y a sus aliados a asumir mayores riesgos y seleccionar con más cuidado qué proyectiles interceptar.
Esto podría significar que los sistemas defensivos se concentren en misiles dirigidos contra zonas pobladas, bases militares o infraestructura crítica, mientras se deja pasar a aquellos cuya trayectoria indique que caerán en áreas sin objetivos relevantes. La medida permitiría conservar municiones, pero elevaría la posibilidad de errores, daños imprevistos y víctimas.
El agotamiento también reduce las alternativas militares de Estados Unidos frente a Irán. Una nueva ofensiva estadounidense podría provocar otra ronda de ataques contra sus bases y socios regionales, para la cual Washington necesitaría disponer de suficientes interceptores. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait y Baréin continúan expuestos a los misiles y drones iraníes.
La industria estadounidense trabaja en una ampliación de la capacidad productiva. Lockheed Martin anunció acuerdos para elevar la fabricación anual de THAAD de 96 a 400 unidades y la de interceptores PAC-3 MSE de aproximadamente 600 a 2.000. No obstante, los programas tienen horizontes de hasta siete años y requieren nuevas plantas, proveedores, personal especializado y ampliaciones de las cadenas de suministro.
La presión también alcanza a Ucrania. Los Patriot constituyen una de las pocas defensas disponibles para Kiev frente a los misiles balísticos rusos. La demanda simultánea de Estados Unidos, los países del Golfo, Israel, Ucrania y otros integrantes de la OTAN puede postergar nuevas entregas, salvo que Washington establezca prioridades diferentes o la industria alcance antes las metas previstas.
La situación es observada igualmente desde el Indo-Pacífico. Un eventual conflicto con China requeriría grandes cantidades de interceptores para proteger bases estadounidenses en Guam, Japón y otros puntos de la región. El análisis del CSIS concluyó que el desgaste sufrido en Medio Oriente genera un riesgo de corto y mediano plazo para la preparación militar estadounidense frente a una crisis en el Pacífico occidental.
Estados Unidos no perdió su capacidad de defensa aérea ni agotó por completo sus sistemas. Sin embargo, el ritmo de consumo expuso la dificultad de sostener durante meses una guerra basada en interceptores sofisticados, costosos y lentos de fabricar. La discusión ya no se limita a la eficacia tecnológica de THAAD y Patriot, sino a cuántos misiles quedan disponibles y cuánto tiempo necesitará la industria para reemplazarlos.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias