Google, Microsoft, Apple, Intel, NVIDIA y Palantir, entre otras

Las grandes tecnológicas actúan como motor digital de la maquinaria de guerra estadounidense e israelí

17.04.2026

MADRID (Uypress)- En el siglo XXI, la guerra ya no se libra solo con tanques y misiles, sino con algoritmos, nubes de datos y procesadores de inteligencia artificial (IA). Las grandes empresas tecnológicas estadounidenses (Google, Microsoft, Apple, Intel, NVIDIA y Palantir, entre otras) se convirtieron en piezas esenciales del complejo militar-industrial de Washington y Tel Aviv, según analiza portal español Nueva Revolución.

 

No se trata de colaboraciones ocasionales: son contratos multimillonarios que proporcionan servicios en la nube, análisis de datos con IA y software especializado para operaciones de inteligencia, vigilancia y targeting letal. Estas compañías no solo suministran tecnología; integran sus infraestructuras directamente en las cadenas de mando de las Fuerzas Armadas de EE.UU. (DoD) y las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).

Palantir: el 'Ojo que todo lo ve'

Palantir, fundada con apoyo inicial de la CIA a través de In-Q-Tel, es el ejemplo más claro de esta simbiosis. En enero de 2024, la empresa firmó una "asociación estratégica" con el Ministerio de Defensa israelí para suministrar plataformas de IA avanzadas destinadas a "misiones relacionadas con la guerra". Su software analiza enormes volúmenes de datos de inteligencia para generar listas de objetivos, como los sistemas "Lavender", "Gospel" y "Where's Daddy", que han sido clave en la identificación automatizada de objetivos en Gaza. La ONU ha señalado "razones razonables" para considerar que estas herramientas han facilitado el uso desproporcionado de la fuerza y pérdidas civiles masivas.

En el frente estadounidense, Palantir no se queda atrás: en 2025 cerró un contrato de hasta 10.000 millones de dólares con el Ejército de EE.UU. para consolidar software y datos a escala enterprise, además de expandir su sistema Maven de IA para targeting y análisis en tiempo real. Es la infraestructura que permite a Washington procesar datos a velocidad de máquina en conflictos globales.

Google y Amazon: 'Project Nimbus', la nube que alimenta la vigilancia masiva

El contrato Project Nimbus, firmado en 2021 por 1.200 millones de dólares entre Google, Amazon y el Gobierno israelí, es el pilar de la infraestructura digital militar israelí. Bajo este acuerdo, Google Cloud y Amazon Web Services (AWS) proporcionan servicios en la nube y herramientas de IA -incluyendo reconocimiento facial, categorización automatizada de imágenes, seguimiento de objetos y análisis de sentimientos- a todas las ramas del Estado israelí, incluyendo el ejército, la Agencia de Seguridad (Shin Bet) y fabricantes de armas como Israel Aerospace Industries. Documentos internos revelan que Google aceleró el acceso a sus herramientas de IA para el ejército israelí en las primeras semanas tras el 7 de octubre de 2023 y firmó contratos directos adicionales con el Ministerio de Defensa para "zonas de aterrizaje" especializadas en la nube.

En paralelo, Google persigue activamente contratos con el Pentágono, incluyendo el despliegue de agentes de IA en redes no clasificadas del DoD. La empresa ha admitido internamente que no puede restringir el uso militar de sus servicios bajo Nimbus.

Microsoft: 'Azure' como almacén de datos de vigilancia y targeting

Microsoft es el segundo cliente militar más grande de Israel después de EE.UU., con un contrato de 133 millones de dólares firmado en 2021. Su plataforma Azure ha almacenado y procesado petabytes de datos de vigilancia masiva -llamadas telefónicas, mensajes, metadatos y ubicaciones- recolectados por la Unidad 8200 en Gaza y Cisjordania. El uso de Azure y herramientas de IA de OpenAI (integradas en Azure) se multiplicó por 200 tras el 7 de octubre de 2023. Aunque Microsoft cortó parcialmente el acceso a una unidad específica en septiembre de 2025 tras revelaciones de violaciones de términos de servicio, la inmensa mayoría de sus contratos con el ejército israelí permanecen intactos.

En EE.UU., Azure forma parte del Joint Warfighting Cloud Capability (JWCC) del Pentágono, gestionando infraestructuras clasificadas para operaciones globales.

NVIDIA e Intel: los chips que hacen posible la IA militar

Ninguna IA militar funciona sin hardware de vanguardia. NVIDIA suministra sus GPUs y tarjetas Jetson (usadas en drones como los Lanius de Elbit Systems) tanto al ejército israelí como al estadounidense para simulaciones, entrenamiento de modelos y procesamiento en tiempo real. La empresa planea construir un mega-campus de IA en Israel y contratar a miles de ingenieros locales. Intel, con plantas de fabricación masivas en Israel, proporciona procesadores críticos para sistemas militares y ha sido históricamente uno de los mayores empleadores tecnológicos del país.

Apple: menos directa, pero profundamente entrelazada

Aunque Apple no tiene contratos de nube tan visibles como sus pares, su involucramiento es significativo: en 2026 adquirió por casi 2.000 millones de dólares la startup israelí Q.ai, fundada por veteranos de las Unidades 8200 y 81 (ciberinteligencia ofensiva). La tecnología de Q.ai -análisis pre-verbal y detección de microexpresiones faciales- tiene raíces en vigilancia militar. Además, Apple iguala donaciones de empleados a organizaciones como Friends of the IDF y paga salarios completos a empleados israelíes mientras sirven en las FDI.

Una integración estratégica, no casual

Estos lazos no son filantropía ni mera oportunidad comercial. Son parte de una estrategia deliberada: Washington y Tel Aviv externalizan capacidades críticas a empresas que dominan la IA y la nube, mientras estas obtienen miles de millones en contratos gubernamentales y acceso privilegiado a datos. El resultado es una "máquina de guerra digital" donde el código de Silicon Valley se convierte en munición en Gaza, Ucrania, Oriente Medio o cualquier teatro de operaciones.

Las protestas internas de empleados en Google, Microsoft y Amazon -despidos incluidos- han puesto en evidencia las tensiones éticas, pero los contratos continúan y se expanden. Mientras las big tech niegan en público el uso "ofensivo", los documentos internos y las admisiones militares israelíes y estadounidenses demuestran lo contrario: sin Google, Microsoft, Palantir, NVIDIA y el resto, la velocidad y escala de las operaciones modernas serían imposibles.

En última instancia, las grandes tecnológicas no son observadoras neutrales del conflicto geopolítico. Son su infraestructura. Y mientras sigan proporcionando la nube, los chips y los algoritmos, seguirán siendo parte integral de la maquinaria de guerra de Washington y Tel Aviv.

Internacionales
2026-04-17T01:50:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias