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Los escándalos que rodean a Flávio Bolsonaro a menos de un mes de las elecciones
14.09.2026
BRASILIA (Uypress) – El senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro quedó en el centro de una trama de investigaciones sobre corrupción y movimientos financieros sospechosos cuando falta menos de un mes para las elecciones brasileñas del 4 de octubre.
La revelación más reciente involucra el financiamiento de Dark Horse, una película inspirada en la vida y el ascenso político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
La Policía Federal investiga si Flávio Bolsonaro participó en presuntos delitos de corrupción, lavado de dinero, evasión de divisas y otras irregularidades relacionadas con los recursos destinados a la producción cinematográfica.
El expediente fue autorizado el 22 de julio por el ministro André Mendonça, integrante del Supremo Tribunal Federal designado durante el Gobierno de Jair Bolsonaro. La investigación había permanecido bajo reserva y se conoció después de que el magistrado levantara parcialmente el secreto de las actuaciones derivadas del caso Banco Master.
La apertura de una investigación no implica que el candidato haya cometido los delitos examinados. Flávio Bolsonaro niega cualquier irregularidad y sostiene que se limitó a buscar inversores privados para financiar la película.
El dinero prometido por Daniel Vorcaro
El principal vínculo entre el candidato y el caso aparece en los intercambios mantenidos con Daniel Vorcaro, excontrolador del Banco Master y figura central de una investigación por uno de los mayores fraudes financieros de la historia reciente de Brasil.
Según los informes de la Policía Federal, Flávio Bolsonaro habría solicitado a Vorcaro alrededor de 131 millones de reales para producir Dark Horse. Aproximadamente 60 millones habrían sido efectivamente aportados.
Estimaciones difundidas anteriormente elevaban el compromiso total hasta unos 134 millones de reales y los desembolsos realizados a alrededor de 61 millones. Las diferencias responden a la documentación y los criterios empleados en las distintas etapas de la investigación.
La Policía encontró en el teléfono del exbanquero mensajes y registros de audio que muestran a Flávio reclamando el cumplimiento de las transferencias y manifestando preocupación por el atraso de las cuotas.
En una de esas comunicaciones, el senador advirtió sobre el riesgo de incumplir los compromisos asumidos con el actor estadounidense Jim Caviezel, quien interpreta a Jair Bolsonaro, y con el director Cyrus Nowrasteh.
Los investigadores también identificaron indicios de reuniones presenciales entre Flávio y Vorcaro para discutir el financiamiento.
El senador reconoció la autenticidad de las conversaciones, pero afirmó que no existe ningún delito en buscar capital privado para una producción cinematográfica.
Una relación inicialmente negada
La controversia aumentó porque Flávio Bolsonaro había asegurado inicialmente que no mantenía vínculos con Vorcaro.
Después de la divulgación de los audios, admitió que conoció al banquero en 2024 y confirmó que mantuvo reuniones relacionadas con Dark Horse.
El candidato también reconoció que volvió a encontrarse con Vorcaro después de que este fuera detenido por primera vez, en noviembre de 2025. Según explicó, esa conversación tuvo como único objetivo finalizar la participación del empresario en el proyecto.
Flávio sostuvo que cuando aceptó su colaboración consideraba a Vorcaro un empresario reconocido, con presencia en círculos políticos, financieros y empresariales de Brasilia.
También afirmó que desconocía la gravedad de la situación del Banco Master y que habría buscado otro inversor si el banquero le hubiera informado que no podría completar los aportes prometidos.
La investigación deberá determinar si esa relación estuvo limitada al financiamiento de la película o si incluyó contraprestaciones, intermediaciones políticas u operaciones destinadas a ocultar la procedencia y el destino final del dinero.
Del Banco Master a un fondo estadounidense
Parte de los recursos habría salido de Entre Investimentos, una compañía brasileña vinculada con operadores financieros del entorno de Vorcaro.
Los fondos fueron enviados a Havengate Development Fund LP, una sociedad establecida en Estados Unidos que habría permanecido sin actividad relevante durante casi cuatro años antes de ser utilizada para financiar la película.
La Policía Federal detectó por lo menos siete transferencias hacia ese fondo por un total de 12,33 millones de dólares.
Havengate es administrado por Paulo Calixto, un abogado vinculado con Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio y exdiputado federal.
Los investigadores analizan mensajes en los que Eduardo habría explicado cómo trasladar los recursos hacia Estados Unidos y las dificultades que podían presentarse si la empresa remitente no contaba con suficiente capacidad financiera.
La pesquisa intenta determinar el origen último del dinero, la legalidad de las remesas, los beneficiarios finales y si parte de los fondos pudo utilizarse para financiar la permanencia o las actividades de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos.
Flávio y Eduardo niegan que hayan cometido irregularidades.
La caída del Banco Master
El origen de los recursos resulta especialmente sensible por la situación de Daniel Vorcaro.
La Policía Federal atribuye al grupo vinculado con el Banco Master la creación y comercialización de carteras de crédito sin respaldo suficiente, además de operaciones financieras fraudulentas y posibles pagos a funcionarios y dirigentes políticos.
El Banco Central liquidó varias entidades del conglomerado en noviembre de 2025. Las investigaciones llevaron al bloqueo de decenas de miles de millones de reales y a la detención de empresarios, ejecutivos bancarios, operadores financieros y agentes públicos.
Vorcaro fue detenido por primera vez cuando intentaba viajar hacia Dubái. Tras recuperar provisionalmente la libertad, volvió a ser encarcelado en marzo de 2026.
El celular incautado durante la primera detención permitió reconstruir una extensa red de contactos con dirigentes políticos, empresarios, funcionarios y miembros del sistema judicial.
Entre los archivos se encontró un contrato que proyectaba una inversión de 24 millones de dólares en Dark Horse y una recaudación de 100 millones de dólares.
La Policía busca establecer si el financiamiento fue una inversión cinematográfica legítima o una herramienta para trasladar, transformar u ocultar recursos procedentes de otras actividades.
Dos investigaciones sobre la misma película
El financiamiento de Dark Horse aparece en dos expedientes diferentes dentro del Supremo Tribunal Federal.
La causa supervisada por André Mendonça se concentra en el dinero procedente del entorno de Vorcaro, las transferencias hacia Estados Unidos y la participación de Flávio y Eduardo Bolsonaro.
Una segunda investigación, dirigida por el ministro Flávio Dino, analiza el posible desvío de fondos públicos entregados mediante enmiendas parlamentarias y contratos gubernamentales.
En esta causa aparece como figura central el diputado Mário Frias, exsecretario especial de Cultura del Gobierno de Jair Bolsonaro y productor ejecutivo del largometraje.
La Policía Federal investiga si parte de dos millones de reales asignados por Frias al Instituto Conhecer Brasil circuló a través de entidades y empresas vinculadas hasta llegar a Go Up Entertainment, la productora de la película.
También se examina un contrato de 157 millones de reales otorgado por la Alcaldía de São Paulo al instituto para ejecutar un programa de conexión gratuita a internet.
Los investigadores sospechan que al menos 6,17 millones de reales pudieron ser trasladados hacia otra entidad relacionada con los responsables del proyecto cinematográfico. Hasta el momento no se demostró de manera concluyente que esos recursos públicos fueran utilizados para pagar la película.
La sombra de las “rachadinhas”
Las nuevas revelaciones recuperaron un caso anterior que acompañó a Flávio Bolsonaro durante años: la investigación sobre las llamadas “rachadinhas” en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.
El término describe una práctica mediante la cual empleados de un legislador devuelven una parte de sus salarios al dirigente político o a personas de su confianza.
El expediente se originó en movimientos financieros sospechosos detectados en las cuentas de Fabrício Queiroz, antiguo policía y asesor de Flávio Bolsonaro cuando este era diputado estadual.
La Fiscalía sostuvo que Queiroz recaudaba parte de los salarios de trabajadores del despacho y administraba el dinero para beneficio del grupo político.
Flávio negó haber dirigido o conocido un sistema de apropiación de salarios públicos.
La investigación criminal sufrió sucesivos reveses judiciales. El Superior Tribunal de Justicia y el Supremo Tribunal Federal anularon pruebas y decisiones relacionadas con la forma en que se obtuvieron datos bancarios y fiscales. Como consecuencia, la acusación penal perdió su sustento principal y no produjo una condena contra el senador.
Intentos posteriores de reactivar aspectos civiles del caso tampoco prosperaron. Por tanto, las sospechas sobre las “rachadinhas” forman parte de sus antecedentes políticos, pero no pueden presentarse como delitos judicialmente comprobados.
El impacto sobre la campaña
Flávio Bolsonaro afirmó que se enteró por la prensa de que llevaba dos meses siendo investigado y aseguró que el expediente no tendrá impacto sobre su campaña.
El candidato sostiene que los documentos demostrarán que no recibió dinero para uso personal y que su participación consistió en conseguir inversores para una obra sobre su padre.
También pidió a la productora una rendición de cuentas y propuso que las eventuales ganancias de la película quedaran a disposición de la Justicia mientras se esclarecen los movimientos.
La investigación aparece en un momento decisivo. Flávio disputa con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva los primeros lugares de las encuestas y podría avanzar a una segunda vuelta.
Un estudio de Quaest divulgado el 14 de setiembre ubicó a Lula con 36% y a Flávio con 31% en la primera vuelta. En una eventual segunda vuelta, el candidato opositor alcanzó 42% y el presidente 40%, una diferencia que permanece dentro del margen de error.
El bolsonarismo presenta las investigaciones como una persecución política destinada a alterar el resultado electoral. Sus adversarios sostienen que las relaciones con Vorcaro y los movimientos financieros deben ser aclarados antes de que los brasileños elijan a su próximo presidente.
La sucesión de causas no demuestra por sí misma la responsabilidad penal del candidato. Sin embargo, la combinación del caso Banco Master, el financiamiento opaco de Dark Horse, las transferencias internacionales y los antiguos antecedentes de las “rachadinhas” coloca la integridad financiera de Flávio Bolsonaro en el centro de la campaña presidencial.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias