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Los tres misiles que dibujan la nueva estrategia nuclear de China: mas alla de la disuasion

25.07.2026

PEKÍN (Uypress) – El lanzamiento el 6 de julio de un misil balístico desde un submarino nuclear chino hacia el Pacífico no fue un hecho aislado. Fue la punta visible de un arsenal en rápida expansión que incluye al menos tres sistemas de alcance y tecnología distintos, cada uno diseñado para un escenario específico de confrontación con Estados Unidos y sus aliados en el Indo-Pacífico.

La prueba partió a las 12:01 hora local desde un submarino nuclear estratégico en el Mar de China Meridional. El proyectil, que portaba una ojiva simulada, recorrió aproximadamente 7.300 kilómetros, sobrevoló el norte de Filipinas y cayó en aguas del Pacífico sur, entre Nauru y Tonga. Fue la primera vez que China lanzó un misil balístico lanzado desde submarino, conocido como SLBM, en aguas internacionales, y solo el segundo lanzamiento de este tipo desde 1980. El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó la prueba como parte de una "acumulación nuclear rápida y opaca" que genera "gran preocupación para la región y el mundo". El gobierno chino, por su parte, la presentó como un ejercicio rutinario de entrenamiento anual.
El tipo de misil no fue confirmado oficialmente, pero analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y del gobierno taiwanés señalaron que podría tratarse del JL-3, el SLBM más avanzado de China, presentado en el desfile militar de 2025. Este misil tiene un alcance estimado de más de 10.000 kilómetros, lo suficiente para alcanzar la costa oeste de Estados Unidos desde aguas cercanas a China. Además, está equipado con tecnología MIRV, que le permite transportar múltiples ojivas dirigidas a objetivos independientes, dificultando su interceptación por sistemas de defensa antimisiles. Su desarrollo fortalece la llamada pata marítima de la triada nuclear china, es decir, la capacidad de respuesta desde submarinos incluso si las bases terrestres fueran destruidas.
El segundo sistema relevante es el DF-17, un misil hipersónico lanzado desde tierra con un alcance de unos 2.500 kilómetros. China ha sido pionera en esta tecnología, que permite al proyectil volar a velocidades superiores a cinco veces la del sonido mientras realiza maniobras evasivas. Esa combinación de velocidad y agilidad lo convierte en un blanco extremadamente difícil para las defensas actuales. El DF-17 está pensado para atacar objetivos de alta movilidad, como grupos de portaaviones estadounidenses o bases en Japón, sin dar tiempo a reaccionar.
El tercer pilar es el DF-26, conocido en la jerga militar como el "asesino de Guam". Con un alcance que permite alcanzar la remota isla estadounidense del Pacífico, este misil es de doble capacidad: puede portar ojivas nucleares o convencionales, y los analistas señalan que puede cambiar rápidamente de configuración. Esa flexibilidad es tácticamente útil, pero también arriesgada: en un escenario de crisis, un adversario podría no distinguir si el misil que se aproxima lleva carga nuclear o no, elevando el riesgo de escalada accidental.
Juntos, estos tres sistemas dibujan una estrategia que va más allá de la disuasión clásica, el principio de segundo golpe que sostiene que una potencia nuclear debe poder responder aunque sea atacada primero. El JL-3 garantiza que China puede golpear el territorio continental estadounidense desde el mar. El DF-26 pone en la mira a las bases avanzadas de Washington en el Pacífico. El DF-17 amenaza con neutralizar la superioridad naval convencional de Estados Unidos en la región. No se trata solo de disuadir: se trata de contar con opciones para combatir y ganar en un conflicto regional, incluso si ese conflicto involucra armas nucleares.
Esta lectura no es exclusiva de analistas occidentales. Joseph Wu, secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán, calificó el lanzamiento del 6 de julio como una "provocación que desestabiliza el Indo-Pacífico" y advirtió que China "se ha probado a sí misma como el matón de la cuadra". Australia, Nueva Zelanda y Japón también expresaron preocupación. La ministra de Exteriores australiana, Penny Wong, sostuvo que la prueba es "desestabilizadora para la región". Nueva Zelanda, que recibió aviso con apenas horas de anticipación, cuestionó que el Pacífico Sur se esté convirtiendo en zona de pruebas de grandes potencias. Japón pidió a Pekín que "reconsidere" este tipo de lanzamientos, ya que parte del área de posible caída de escombros quedó dentro de su zona económica exclusiva.
El lanzamiento coincidió además con el inicio del ejercicio naval conjunto China-Rusia "Joint Sea 2026" en Qingdao, una maniobra anual que este año incluye operaciones antisubmarinas, defensa aérea y patrullas marítimas conjuntas en el Pacífico. Aunque no hay confirmación de que Rusia haya participado en el test de misiles, la sincronización de ambos eventos envía una señal de alineación estratégica en un momento de creciente tensión con Estados Unidos y sus aliados.
China insiste en que mantiene una política de "no primer uso" de armas nucleares y que su modernización es defensiva. Sin embargo, el Pentágono estima que el arsenal nuclear chino creció hasta unas 600 ojivas en 2024 y que Pekín está en camino de superar las 1.000 para 2030. Ese ritmo de expansión, combinado con la diversificación de plataformas y el ensayo de misiles en aguas internacionales, sugiere que Pekín no solo busca garantizar su supervivencia en caso de ataque: busca reescribir las reglas del equilibrio de poder en el Pacífico.
La gran pregunta, como plantean los propios estrategas chinos en sus documentos de doctrina, es si una guerra nuclear puede mantenerse limitada una vez que se cruza el umbral. China desarrolla los misiles como si la respuesta fuera afirmativa. El resto del mundo espera no tener que averiguarlo.

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2026-07-25T16:32:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias