“Tengo que echarme la culpa a mí"
Lula asume sus errores y alcanza a Bolsonaro: 50% a 50%
16.10.2026
BRASILIA (Uypress) - Entrevistado por la periodista Renata Lo Prete, transmitida por TV Globo, GloboNews y el portal g1, Lula realizó una autocrítica poco habitual en una campaña presidencial, reconoció errores y defendió su gestión, al tiempo que la última encuesta de PoderData, divulgada este viernes, registra un empate del 50% entre Lula y Flávio Bolsonaro.
La elección presidencial brasileña ingresó en una etapa decisiva. Una nueva encuesta de PoderData, divulgada este viernes 16 de octubre, coloca al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y al senador Flávio Bolsonaro en un empate exacto: 50% de los votos válidos para cada uno, cuando faltan nueve días para la segunda vuelta electoral.
El resultado adquiere particular relevancia después de la entrevista concedida por Lula a TV Globo el jueves por la noche, durante la cual el mandatario reconoció errores en su campaña, asumió personalmente la responsabilidad por las dificultades de su gobierno y defendió una serie de propuestas destinadas a recuperar la confianza de los electores.
La coincidencia entre ambos acontecimientos muestra una disputa que permanece completamente abierta. Bolsonaro había terminado primero en la votación del 4 de octubre, pero las encuestas registran un progresivo estrechamiento de la diferencia.
PoderData: empate exacto y una elección voto a voto
La investigación de PoderData se realizó entre el 13 y el 15 de octubre, con entrevistas a 3.000 electores mayores de 16 años. Tiene un margen de error de 1,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%.
El estudio, registrado ante el Tribunal Superior Electoral con el número BR-04258/2026, atribuye a Lula y a Flávio Bolsonaro el 50% de los votos válidos a cada uno.
La evolución de las mediciones refleja el acercamiento del presidente. En la primera vuelta, Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras Lula alcanzó el 45,16%. En el primer relevamiento posterior, realizado el 8 de octubre, la diferencia entre ambos era de seis puntos porcentuales. Posteriormente se redujo a dos y ahora desapareció en la medición de PoderData.
Otros institutos mantienen una ligera ventaja para el candidato del Partido Liberal, aunque dentro de sus respectivos márgenes de error. Datafolha, por ejemplo, registró el jueves un 51% para Bolsonaro y un 49% para Lula en votos válidos.
Las diferencias entre encuestadoras impiden asegurar que se haya producido un cambio definitivo de liderazgo. Sin embargo, todos los relevamientos recientes coinciden en un punto: ninguno de los dos candidatos tiene asegurada la victoria.
Lula: «Tengo que echarme la culpa a mí»
En su entrevista con la periodista Renata Lo Prete, transmitida por TV Globo, GloboNews y el portal g1, Lula realizó una autocrítica poco habitual en una campaña presidencial.
Interrogado sobre las dificultades de su gobierno y los resultados de la primera vuelta, el mandatario rechazó responsabilizar a sus colaboradores o atribuir exclusivamente a factores externos la insatisfacción de parte de la ciudadanía.
«Si no conseguí que la sociedad brasileña comprendiera lo que hizo mi gobierno, no puedo echarle la culpa a nadie. Tengo que echármela a mí», afirmó. Lula sostuvo que durante los primeros años de su mandato debió concentrar esfuerzos en reconstruir áreas de la administración pública que, según su evaluación, habían sido debilitadas durante el gobierno de Jair Bolsonaro.
También lamentó no haber conseguido transmitir adecuadamente los resultados de su gestión. La declaración representa un cambio de énfasis respecto de los discursos centrados exclusivamente en las amenazas que atribuye a sus adversarios. En esta oportunidad, Lula procuró reconocer la existencia de dificultades propias y recuperar una relación directa con los electores que no acompañaron su candidatura en la primera vuelta.
El presidente había admitido anteriormente que su campaña estuvo por debajo de sus posibilidades y la describió como la menos organizada desde su primera candidatura presidencial, en 1989.
Seguridad pública: una propuesta que abre controversias
Uno de los anuncios más relevantes de la entrevista estuvo relacionado con la seguridad pública, asunto central en la campaña brasileña. Lula se manifestó favorable a reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para determinados delitos especialmente graves.
La posición representa un desplazamiento respecto de posturas tradicionalmente defendidas por amplios sectores de la izquierda brasileña y podría provocar controversias dentro del propio campo progresista. El presidente también propuso fortalecer la participación del gobierno federal en la lucha contra el crimen organizado mediante una reforma constitucional de la seguridad pública.
En caso de ser reelegido, anunció su intención de crear un Ministerio de Seguridad Pública. La importancia electoral del asunto resulta evidente: Bolsonaro ha colocado la lucha contra la delincuencia entre los ejes de su campaña y procura asociar al gobierno con una supuesta falta de firmeza frente a las organizaciones criminales.
Lula intenta responder a esa ofensiva sin aceptar completamente el enfoque de su adversario. En particular, rechazó la decisión estadounidense de clasificar como organizaciones terroristas a las facciones brasileñas Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).
El mandatario sostuvo que se trata de organizaciones criminales motivadas fundamentalmente por el dinero y defendió la cooperación internacional para combatirlas, pero cuestionó su equiparación jurídica con organizaciones terroristas.
El Supremo Tribunal y las denuncias de corrupción
La entrevista también abordó las sospechas que involucran a integrantes del Supremo Tribunal Federal (STF) en sus relaciones con Daniel Vorcaro, exbanquero y propietario del Banco Master. Lula afirmó que las denuncias deben investigarse y que ningún integrante del máximo tribunal puede considerarse exento de las exigencias de ética y probidad.
El presidente señaló que conversó en tres oportunidades con el titular del STF, Edson Fachin, para transmitirle la necesidad de esclarecer los hechos. Sus declaraciones buscaron diferenciar el respeto a las instituciones de una defensa incondicional de sus integrantes.
En un escenario electoral marcado por cuestionamientos a la Justicia y por una fuerte polarización institucional, Lula procuró presentarse como defensor de la investigación de eventuales irregularidades, cualquiera sea el cargo de las personas involucradas.
Trump, los aranceles y la soberanía brasileña
En materia internacional, Lula defendió una política de negociación con Estados Unidos, aunque advirtió que Brasil podría adoptar medidas de reciprocidad si no se alcanzan acuerdos frente a los aranceles comerciales impuestos por la administración de Donald Trump.
El mandatario insistió en que su prioridad es mantener canales de diálogo y proteger los intereses económicos brasileños. La relación con Washington constituye otro punto de contraste entre los candidatos.
Mientras Bolsonaro representa un espacio político ideológicamente próximo a Trump, Lula procura reivindicar una política exterior que combine negociación comercial, autonomía diplomática y defensa de la soberanía nacional.
La reducción de la jornada laboral entra en campaña
En el tramo final de la entrevista, Lula destacó la aprobación en el Senado, el miércoles 14, de la propuesta para terminar con el régimen de trabajo conocido como escala 6x1, que contempla seis días de actividad por uno de descanso. La reducción de la jornada semanal, sin disminución salarial, constituye una de las principales banderas laborales del oficialismo.
El presidente vinculó esa iniciativa con otras medidas dirigidas a los trabajadores y pequeños emprendedores. También mencionó la posibilidad de implementar transporte público gratuito durante los fines de semana. La propuesta sobre la jornada laboral consiguió apoyos que trascendieron al oficialismo, incluidos votos de sectores opositores.
Para Lula, su aprobación representa una oportunidad de colocar nuevamente en el centro de la campaña los ingresos, las condiciones laborales y la vida cotidiana de millones de brasileños.
Una segunda vuelta que nadie tiene ganada
La encuesta de PoderData introduce un dato político relevante: Lula ha conseguido recuperar terreno después de haber quedado detrás de Bolsonaro en la primera vuelta. Sin embargo, el empate no equivale a una ventaja y mucho menos garantiza una victoria.
El candidato del Partido Liberal mantiene un respaldo considerable y otras investigaciones continúan ubicándolo ligeramente por delante. La disputa también presenta diferencias territoriales y sociales importantes: Lula conserva mayor fortaleza en el nordeste y entre los sectores de menores ingresos, mientras Bolsonaro obtiene mejores resultados en otras regiones y segmentos del electorado.
La entrevista televisiva mostró a un Lula que intenta combinar tres mensajes: reconocimiento de sus errores, defensa de los resultados de gobierno y nuevas propuestas sobre problemas que preocupan a los brasileños. La estrategia procura ampliar su apoyo más allá del electorado tradicional del Partido de los Trabajadores, sin abandonar las principales banderas sociales de su administración.
A nueve días de las elecciones, el resultado permanece incierto. La última encuesta indica que Lula consiguió alcanzar a su adversario en intención de voto. La pregunta decisiva es si podrá transformar esa recuperación en una mayoría electoral el próximo 25 de octubre.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias