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Lula vuelve a tomar ventaja y la derecha brasileña entra en crisis a tres meses de las elecciones
05.07.2026
BRASILIA (Uypress) – Brasil llegó a tres meses de las elecciones presidenciales del 4 de octubre con un escenario político distinto al que predominaba hasta hace pocas semanas. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva volvió a tomar ventaja en los sondeos frente al senador Flávio Bolsonaro, principal candidato de la derecha y heredero político del expresidente Jair Bolsonaro.
Según una encuesta AtlasIntel/Bloomberg divulgada esta semana, Lula alcanzaría el 48,8% de los votos en una eventual segunda vuelta, frente al 42,3% de Flávio Bolsonaro. En abril, ambos aparecían empatados en 48%, lo que había instalado la hipótesis de una disputa extremadamente cerrada.
En un escenario de primera vuelta, el mandatario también aparece por delante: 46,3% frente a 36,6% del senador. Más atrás se ubican Renan Santos, con 7,8%; Ronaldo Caiado, con 2,9%; y Romeu Zema, con 2%, de acuerdo con el mismo relevamiento. La encuesta consultó a 4.999 personas entre el 26 y el 30 de junio, con un margen de error de un punto porcentual.
El cambio de tendencia se produce en medio de una serie de episodios que deterioraron la imagen de Flávio Bolsonaro y abrieron fisuras dentro del bloque conservador. El primero fue el impacto político del caso Banco Master, luego de que se conociera un audio en el que el senador pedía apoyo financiero al banquero Daniel Vorcaro para una película biográfica sobre Jair Bolsonaro.
Vorcaro, exdueño del Banco Master, está detenido y es investigado por uno de los mayores fraudes bancarios registrados en Brasil en las últimas décadas. El vínculo con Flávio Bolsonaro se convirtió en un flanco sensible para la campaña opositora, especialmente porque el senador había negado inicialmente conocer al banquero.
La segunda crisis estalló dentro de la propia familia Bolsonaro. Michelle Bolsonaro, exprimera dama y una de las figuras más influyentes entre mujeres conservadoras y votantes evangélicos, renunció a la conducción del ala femenina del Partido Liberal y acusó públicamente a Flávio de haberla irrespetado y maltratado políticamente.
Reuters señaló que la salida de Michelle priva a Flávio Bolsonaro de un activo central para ampliar su apoyo entre mujeres, un segmento donde el bolsonarismo ya enfrentaba dificultades desde las campañas de Jair Bolsonaro. Una encuesta BTG Pactual/Nexus citada por la agencia mostró a Lula con una ventaja de 18 puntos entre votantes mujeres en un eventual balotaje.
El conflicto familiar también tuvo impacto en la percepción del electorado. Según datos de AtlasIntel divulgados por Veja, 64,1% de los entrevistados consideran que la exposición pública del enfrentamiento entre Michelle y Flávio debilitó la candidatura del senador, mientras que apenas 9,2% cree que la fortaleció.
Para Lula, el nuevo escenario representa una recuperación política en un momento clave. A los 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores busca la reelección y un cuarto mandato no consecutivo. La elección del 4 de octubre será la primera vuelta de un proceso que podría definirse en segunda instancia el 25 de octubre, según el calendario electoral brasileño.
La derecha, en cambio, enfrenta una dificultad doble: sostener a Flávio Bolsonaro como heredero político de Jair Bolsonaro y evitar que las disputas internas erosionen la unidad del campo conservador. Michelle Bolsonaro, hasta hace poco vista como una posible candidata o figura decisiva de campaña, pasó a convertirse en un factor de tensión dentro del propio Partido Liberal.
La candidatura de Flávio había sido presentada como una forma de preservar el capital electoral del bolsonarismo tras la condena de Jair Bolsonaro por el intento de golpe de Estado de 2022. Sin embargo, el senador debe ahora administrar simultáneamente el peso del apellido, los cuestionamientos por el caso Banco Master y una fractura familiar que impacta en segmentos clave de la base derechista.
El resultado es una campaña que empieza a cambiar de clima. Lula vuelve a aparecer como favorito, mientras la derecha brasileña ingresa a los últimos tres meses antes de la elección con señales de desgaste, disputas de liderazgo y dificultades para ordenar una candidatura única en torno a Flávio Bolsonaro.
La elección brasileña, una de las más observadas de la región, vuelve así a quedar planteada como una disputa entre continuidad y revancha política. Pero, a diferencia de lo que ocurría semanas atrás, el eje ya no es solo la polarización entre Lula y el bolsonarismo: también pesa la crisis interna de la derecha, que amenaza con llegar al tramo decisivo de la campaña sin una conducción plenamente consolidada.
Imagen: Presidencia de Brasil / Gov.br.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias