INTERNACIONALES / AMÉRICA LATINA
Lula y Sheinbaum refuerzan eje Brasil-México frente a presiones externas
11.06.2026
BRASILIA / CIUDAD DE MÉXICO (Uypress) – Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, y Claudia Sheinbaum, de México, mantuvieron una videoconferencia de 40 minutos en la que reafirmaron su defensa del multilateralismo, el derecho internacional, la democracia y el principio de no injerencia, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y crecientes presiones sobre América Latina.
La conversación fue informada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y contó con la participación de los cancilleres Mauro Vieira y Roberto Velasco. Ambos mandatarios repasaron la agenda bilateral y coincidieron en la necesidad de fortalecer la cooperación política, económica y diplomática entre las dos principales economías latinoamericanas.
Brasil y México ocupan un lugar central en el tablero regional. Son los países más poblados de América Latina y concentran buena parte del peso económico, industrial, energético y diplomático del continente. Por eso, cada gesto de coordinación entre Lula y Sheinbaum tiene una lectura que va más allá de la relación bilateral.
El punto más político de la conversación fue la defensa del principio de no injerencia. Lula y Sheinbaum coincidieron en que, en el actual escenario internacional, los conflictos internos de cada país deben resolverse sin presiones externas y dentro del marco de la soberanía nacional, las instituciones democráticas y el derecho internacional.
El mensaje llega en un momento especialmente sensible. México, Brasil y otros países de la región han expresado preocupación por el retorno de discursos intervencionistas, sanciones unilaterales, presiones comerciales y posicionamientos externos sobre procesos políticos latinoamericanos.
La situación de Cuba también estuvo presente. Ambos gobiernos reiteraron su posición favorable al levantamiento del embargo económico impuesto por Estados Unidos y compartieron preocupación por la situación humanitaria en la isla. Para Lula y Sheinbaum, el caso cubano vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la eficacia y legitimidad de las sanciones como herramienta de política exterior.
La agenda económica ocupó otro lugar relevante. Los presidentes analizaron avances en la cooperación energética, especialmente en torno a un eventual acuerdo entre Petrobras y Pemex. La petrolera brasileña puede aportar experiencia en exploración de aguas profundas, mientras México busca fortalecer capacidades técnicas y tecnológicas en su sector energético.
También se mencionaron áreas de cooperación vinculadas a biocombustibles, ciencia, tecnología, innovación, salud, turismo y gobernanza pública. En ese marco, ambos gobiernos acordaron avanzar en la revisión y actualización del marco jurídico comercial bilateral, con el objetivo de ampliar el intercambio y facilitar nuevas iniciativas de integración económica.
Lula y Sheinbaum instruyeron además a sus cancillerías a preparar una próxima reunión de la Comisión Binacional México-Brasil, principal mecanismo de diálogo político y cooperación entre ambos países. La intención es convertir los acuerdos políticos de alto nivel en instrumentos concretos de trabajo.
La conversación incluyó también el respaldo de ambos gobiernos a la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de Naciones Unidas. Brasil y México impulsan la idea de que América Latina tenga un papel más activo en la reforma del sistema multilateral y en la conducción de los organismos internacionales.
Al final de la videoconferencia, Lula deseó éxito a Sheinbaum por el inicio de la Copa del Mundo 2026, cuya apertura tuvo lugar en México, uno de los tres países sede junto a Estados Unidos y Canadá. El dato deportivo no es menor: el Mundial coloca a México en el centro de la atención global y ofrece también una plataforma diplomática de alto impacto.
La sintonía entre Lula y Sheinbaum confirma la búsqueda de un eje latinoamericano capaz de disputar agenda en un mundo cada vez más fragmentado. No se trata solamente de afinidad ideológica, sino de la necesidad de articular posiciones comunes frente a un escenario internacional donde las grandes potencias vuelven a actuar con lógicas de presión directa.
La defensa de la soberanía, la cooperación energética, la integración económica y la reforma del multilateralismo aparecen como los pilares de una conversación que puede tener continuidad política en los próximos meses.
En el fondo, el debate remite a una pregunta más amplia sobre las nuevas formas de poder en el siglo XXI: quién decide, quién controla, quién condiciona y qué margen real conservan los Estados frente a estructuras económicas, tecnológicas y geopolíticas cada vez más concentradas. En próximas entregas, UyPress abordará ese tema desde otro ángulo, con un análisis del libro de Yanis Varoufakis sobre el tecnofeudalismo y las nuevas formas de dominación en la economía global.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias