INTELIGENCIA ARTIFICIAL / JUICIO EN SILICON VALLEY
Musk achica su demanda contra OpenAI pero mantiene una pulseada de más de US$100.000 millones
28.04.2026
OAKLAND (Uypress) – Elon Musk retiró sus acusaciones de fraude contra OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman antes del inicio del juicio en California. El caso sigue adelante por enriquecimiento injusto e incumplimiento de obligaciones vinculadas a la misión original de la organización.
La decisión fue formalizada el viernes 24 de abril, cuando la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers aceptó el pedido de Musk para desestimar sus reclamos por fraude. La medida redujo el alcance de una demanda que originalmente incluía un abanico mucho más amplio de acusaciones contra OpenAI y sus principales ejecutivos, pero no cerró el litigio. El juicio comenzó esta semana en Oakland y mantiene como eje central si OpenAI traicionó o no su misión fundacional al evolucionar desde una organización sin fines de lucro hacia una estructura con fuerte participación comercial.
Musk, cofundador de OpenAI en 2015, acusa a Altman, Brockman y la compañía de haber abandonado el compromiso original de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad. Según Reuters, el magnate reclama daños por unos US$150.000 millones, que afirma que serían destinados a la estructura sin fines de lucro de OpenAI, además de exigir que la empresa revierta su giro comercial y que Altman y Brockman sean removidos de sus cargos.
La cifra ubica el pleito entre los más relevantes de la historia reciente de Silicon Valley. The Guardian informó que la demanda, ya sin las acusaciones de fraude, quedó centrada en incumplimiento de deberes asociados a una entidad caritativa y enriquecimiento injusto, con un reclamo superior a US$134.000 millones. Más allá de la diferencia entre estimaciones, el caso supera ampliamente los US$100.000 millones y puede tener consecuencias directas sobre el futuro corporativo de OpenAI.
OpenAI rechaza las acusaciones y sostiene que Musk apoyó en 2017 la necesidad de una estructura con fines de lucro para poder financiar el desarrollo de inteligencia artificial avanzada. En su respuesta pública, la compañía afirma que siempre estuvo gobernada por una entidad sin fines de lucro orientada a crear inteligencia artificial general en beneficio de toda la humanidad, y que Musk donó unos US$38 millones, luego deducidos fiscalmente, no como inversión con derecho de propiedad.
La defensa de OpenAI también plantea que la demanda responde menos a una disputa sobre la misión original que a la competencia actual entre empresas de inteligencia artificial. Musk es dueño de xAI, creadora de Grok, y OpenAI sostiene que el empresario busca frenar a un rival directo después de haber intentado controlar la organización y retirarse cuando no obtuvo esa posición.
El juicio llega en un momento especialmente sensible para el sector. OpenAI se consolidó como una de las compañías más influyentes del mundo tecnológico tras el lanzamiento de ChatGPT y su alianza estratégica con Microsoft. Reuters señaló que el caso puede afectar la conducción de la empresa, su eventual salida a bolsa y la percepción pública sobre cómo deben gobernarse las compañías que desarrollan sistemas avanzados de inteligencia artificial.
El retiro de las acusaciones de fraude modifica la estrategia procesal de Musk, pero no reduce la dimensión política y económica del conflicto. Al quitar esos cargos, el juicio se concentra en una pregunta más profunda: si los compromisos fundacionales de una organización tecnológica sin fines de lucro pueden limitar, años después, su transformación empresarial cuando el desarrollo de la inteligencia artificial exige inversiones masivas.
El caso enfrenta dos narrativas. Para Musk, OpenAI nació con una misión pública y fue desviada hacia un modelo de rentabilidad privada. Para OpenAI, Musk conocía la necesidad de atraer capital, impulsó una estructura comercial cuando buscaba controlarla y ahora utiliza la Justicia para golpear a una competidora. El jurado deberá decidir si el cambio de rumbo fue una traición legalmente sancionable o una evolución necesaria para financiar una tecnología cada vez más costosa y estratégica.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias