Netanyahu contra los partidos árabes: "Nos robaron la elección"
29.10.2026
TEL AVIV (ANSA) – El premier denuncia fraude y apoyo extranjeros a partidos de árabes israelíes. El Presidente Herzog pide no estigmatizar.
El partido Likud, del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, intensificó este jueves sus ataques contra las formaciones árabes que podrían obtener una representación histórica en el Parlamento y convertirse en decisivas para la formación de una mayoría, al acusarlas de recibir financiación extranjera.
Con más del 90% de los votos escrutados, las dos principales fuerzas políticas integradas mayoritariamente por árabes israelíes, Raam y la Lista Unificada, sumaban en conjunto 19 escaños, un resultado sin precedentes que refleja una movilización récord de la minoría árabe contra el gobierno saliente, considerado el más derechista de la historia de Israel.
El miércoles por la noche, el presidente de la Comisión Electoral, Noam Sohlberg, envió una carta al servicio de inteligencia interior, Shin Bet, para solicitar una investigación sobre las sospechas de que algunos partidos habrían recibido apoyo financiero de países extranjeros.
Sohlberg no precisó qué formaciones estaban bajo sospecha ni qué elementos sustentaban las acusaciones, pero pidió que se reunieran pruebas para confirmarlas o descartarlas.
Aunque la carta no mencionó a ningún país, varios dirigentes y medios israelíes señalaron a Qatar y Turquía, dos Estados a los que sectores de la política israelí vinculan con el islamismo político.
"¡Se robaron las elecciones en Israel!", afirmó el Likud en un comunicado que Netanyahu difundió en la red social X.
El partido calificó el caso como un "atentado contra la democracia" y sostuvo que busca "islamizar Israel y hacer caer al gobierno de derecha para provocar una retirada y una derrota del Ejército israelí en todos los frentes, empezando por Irán".
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, uno de los principales referentes de la extrema derecha en el gobierno saliente, pidió detener de inmediato a los dirigentes de los partidos árabes "sospechosos de haber recibido dinero de Qatar".
El presidente Isaac Herzog pidió calma: "en un momento tan delicado como este, no debemos empañar la imagen de toda una comunidad que ha buscado ejercer su derecho al voto y participar activamente en la democracia", sostuvo.
Qatar es objeto frecuente de críticas por parte de la dirigencia israelí debido a su respaldo financiero a Hamás y al hecho de haber albergado durante años a la dirección política de la milicia islamista palestina.
Durante la campaña, la oposición también había acusado a Netanyahu y a su entorno de mantener vínculos con el emirato del Golfo.
Los partidos árabes no respondieron de inmediato a las nuevas acusaciones. El día de las elecciones, Netanyahu ya había acusado a Raam, liderado por Mansour Abbas, de intentar "robar las elecciones", después de que tres hombres fueran detenidos cerca de un centro de votación con sobres llenos de dinero. Las autoridades electorales descartaron entonces la hipótesis de un fraude generalizado.
En su comunicado de este jueves, el Likud sostuvo que "ningún partido sionista puede cooperar con Raam o la Lista Unificada", porque hacerlo pondría "en peligro a Israel".
La disputa se produce en un Parlamento de 120 escaños en el que ninguno de los dos grandes bloques alcanzaría por sí solo la mayoría absoluta. Según las proyecciones disponibles al avanzar el escrutinio, la coalición de Netanyahu obtendría 53 bancas, frente a las 48 del bloque opositor encabezado por el centrista Gadi Eisenkot.
Con una representación estimada de 19 escaños, los partidos árabes podrían inclinar la balanza a favor de la oposición, aunque esta se había mostrado reticente a plantear abiertamente una alianza. Durante la campaña, Netanyahu describió reiteradamente a los candidatos árabes como enemigos internos.
El dirigente de izquierda Yair Golan, el único integrante del bloque de Eisenkot que se mostró dispuesto a considerar una alianza con las formaciones árabes, acusó al oficialismo de impulsar una "campaña repugnante destinada a deslegitimar la voluntad de la población, y en particular la de la población árabe".
Eisenkot, por su parte, sostuvo que las autoridades tienen la obligación de investigar "cada denuncia", pero advirtió contra cualquier intento de "instrumentalizar la situación" para retrasar la validación de los resultados y la toma de posesión del nuevo Parlamento.
Imagen: árabes israelíes esperando para votar. © ANSA/EPA
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