INTERNACIONALES / GUERRA EN UCRANIA
Nuevo estudio estima en hasta 450.000 los soldados rusos muertos desde el inicio de la invasión
02.07.2026
WASHINGTON (Uypress) – La decisión de Rusia de lanzar una invasión a gran escala de Ucrania ha dejado un costo humano de dimensiones históricas. Un nuevo estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, estima que Moscú sufrió aproximadamente 1,4 millones de bajas militares desde febrero de 2022, incluyendo soldados muertos, heridos y desaparecidos.
Dentro de ese total, el informe calcula que entre 400.000 y 450.000 soldados rusos murieron en el campo de batalla. La cifra equivale aproximadamente al 1% de la población rusa y ubica a la guerra en Ucrania como el conflicto más costoso para Moscú desde la Segunda Guerra Mundial.
El estudio, titulado Russian Blood and Treasure: The Ballooning Costs of Putin’s War, sostiene que las bajas rusas superan ampliamente las registradas por la Unión Soviética en Afganistán y por Rusia en las guerras de Chechenia. También señala que el número de soldados rusos muertos en Ucrania es más de cuatro veces superior al total de militares estadounidenses fallecidos en todos los conflictos posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
La investigación estima que el total combinado de bajas militares rusas y ucranianas ya superó los 2 millones. Para Ucrania, CSIS calcula entre 525.000 y 625.000 bajas militares, incluyendo entre 125.000 y 150.000 soldados muertos.
Las cifras deben ser leídas como estimaciones, en un escenario en el que ni Moscú ni Kiev publican balances completos y verificables sobre sus pérdidas. Sin embargo, el informe coincide con otros relevamientos independientes que describen una guerra de desgaste, con altísimos costos humanos y avances territoriales limitados.
CSIS atribuye el volumen de bajas rusas a una combinación de factores, entre ellos deficiencias tácticas, problemas de entrenamiento, corrupción, baja moral y la eficacia de la defensa ucraniana. El estudio también destaca el creciente papel de los drones, la artillería de precisión y los ataques contra la logística rusa.
Según el informe, la relación de bajas se volvió especialmente desfavorable para Moscú durante los primeros meses de 2026. Mientras en etapas anteriores la proporción se ubicaba entre dos y tres bajas rusas por cada baja ucraniana, CSIS estima que en el primer semestre de este año pudo acercarse a ocho bajas rusas por cada baja ucraniana.
El costo humano tampoco se distribuye de manera uniforme dentro de Rusia. Diversas investigaciones sobre datos abiertos han señalado que las regiones más pobres y periféricas registran tasas de mortalidad mucho más altas que Moscú y San Petersburgo. También se ha documentado una mayor presencia de minorías étnicas, como buriatos y tuvanos, entre los soldados fallecidos, fenómeno vinculado sobre todo a desigualdades económicas y regionales.
Pese a ese nivel de pérdidas, Rusia no obtuvo avances territoriales proporcionales. CSIS sostiene que las fuerzas rusas consiguieron progresos marginales en algunos sectores del frente oriental, pero a un costo extremadamente elevado. En abril y mayo de 2026, incluso, el control territorial ruso se habría reducido en términos netos.
El informe también advierte que las bajas mensuales rusas, estimadas entre 30.000 y 34.000 efectivos, estarían superando el ritmo de incorporación de nuevos reclutas, calculado en torno a 27.000 por mes. Esa diferencia presiona la capacidad de Moscú para sostener el esfuerzo bélico sin recurrir a nuevas formas de movilización.
Aun así, el estudio no concluye que Rusia esté cerca de un colapso militar. Moscú mantiene reservas demográficas, capacidad industrial y una economía orientada cada vez más al esfuerzo de guerra. Ucrania, por su parte, continúa enfrentando el desafío de sostener su defensa, recuperar territorio y depender de la asistencia militar occidental.
La conclusión del informe es que la guerra ingresó en una fase de desgaste de enorme costo humano, con pocos cambios territoriales y una presión creciente sobre ambos ejércitos. Para Rusia, el precio de mantener la invasión se mide ya en cientos de miles de muertos y en una cifra total de bajas que supera cualquier antecedente militar reciente del país.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias