ESTADOS UNIDOS / JUSTICIA Y GUERRA COMERCIAL

Nuevo revés judicial para Trump: tribunal federal declara ilegales sus aranceles globales


WASHINGTON (Uypress) – Donald Trump sufrió un nuevo golpe judicial en uno de los pilares de su estrategia económica y geopolítica. Un tribunal federal de comercio declaró ilegales los aranceles globales del 10% impuestos por su administración bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.

La decisión fue tomada por la Corte de Comercio Internacional de Estados Unidos, con sede en Nueva York, en un fallo dividido de 2 votos contra 1. El tribunal concluyó que la Casa Blanca utilizó de forma incorrecta la Sección 122, una norma diseñada originalmente para responder a crisis severas de balanza de pagos o amenazas inmediatas sobre el dólar, y no para corregir déficits comerciales estructurales.

El fallo afecta directamente a los aranceles del 10% aplicados por Trump en febrero de 2026 como reemplazo de otras tarifas globales que habían sido anuladas semanas antes por la Corte Suprema. En aquel momento, el máximo tribunal determinó que el presidente no tenía autoridad para imponer aranceles masivos utilizando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).

La nueva derrota judicial deja al descubierto un problema central para la estrategia comercial de Trump: los tribunales estadounidenses empiezan a marcar límites cada vez más claros al uso expansivo del poder presidencial en materia arancelaria.

La administración reaccionó rápidamente y anunció que apelará la decisión. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que el Gobierno confía en revertir el fallo y acusó al tribunal de interpretar de manera errónea la legislación comercial.

Trump también respondió políticamente. El presidente calificó a dos de los jueces del tribunal como “radicales de izquierda” y defendió nuevamente los aranceles como herramienta para proteger industria estadounidense, reducir dependencia extranjera y presionar a socios comerciales.

Aunque el fallo no elimina automáticamente los aranceles para todos los importadores, sí representa un precedente importante. La decisión beneficia inicialmente a los demandantes —entre ellos pequeñas empresas y el estado de Washington—, pero podría abrir la puerta a nuevas demandas y reclamaciones multimillonarias por devolución de tarifas cobradas.

La disputa jurídica ya mueve cifras gigantescas. Distintas estimaciones indican que el gobierno estadounidense llegó a recaudar alrededor de 166.000 millones de dólares mediante aranceles posteriormente cuestionados o anulados judicialmente. Empresas importadoras, fabricantes y comerciantes presionan ahora para obtener devoluciones e indemnizaciones.

La secuencia muestra hasta qué punto los aranceles se transformaron en el núcleo de la política económica y diplomática de Trump. Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente convirtió las tarifas comerciales en un instrumento permanente de negociación internacional, presión geopolítica y política industrial.

La lógica es clara: utilizar el enorme mercado estadounidense como herramienta de presión sobre China, la Unión Europea, México y otros socios comerciales para obtener concesiones industriales, tecnológicas y estratégicas. Pero los tribunales estadounidenses empiezan a cuestionar si el presidente puede hacerlo sin autorización explícita del Congreso.

La Corte Suprema ya había marcado un límite histórico en febrero al sostener que el IEEPA no otorga facultades para imponer aranceles generales en tiempos de paz. El nuevo fallo amplía esa tendencia y cuestiona también el uso de la Sección 122 como vía alternativa para sostener una política tarifaria global.

Los jueces señalaron que el déficit comercial estadounidense no equivale automáticamente a una “crisis de balanza de pagos”, condición exigida por la ley de 1974 para habilitar medidas extraordinarias. Según el tribunal, aceptar la interpretación del Gobierno permitiría al presidente imponer aranceles prácticamente sin límites.

La Casa Blanca, sin embargo, no parece dispuesta a retroceder. Funcionarios estadounidenses ya adelantaron que podrían recurrir a otras herramientas legales, especialmente la Sección 301 de la Ley de Comercio, utilizada históricamente para sancionar prácticas comerciales consideradas desleales.

Eso significa que la guerra comercial probablemente continuará, aunque bajo otras bases jurídicas. Washington ya impulsa investigaciones sobre subsidios industriales, sobreproducción china, cadenas de suministro estratégicas y trabajo forzado, temas que podrían justificar nuevas tarifas sectoriales.

La incertidumbre preocupa a mercados y empresas. Grandes importadores, fabricantes tecnológicos, cadenas minoristas y compañías industriales enfrentan dificultades para proyectar costos y cadenas de suministro en medio de una política comercial que cambia constantemente por decisiones judiciales y órdenes ejecutivas.

También existe preocupación internacional. La Unión Europea, China y otros socios comerciales observan con cautela un escenario donde acuerdos pueden quedar condicionados por litigios internos estadounidenses. El problema ya no es solo económico: afecta previsibilidad diplomática y credibilidad negociadora de Washington.

El episodio refleja además una disputa institucional más profunda sobre el alcance del poder presidencial en Estados Unidos. Trump sostiene que necesita flexibilidad ejecutiva para responder rápidamente a desequilibrios comerciales y amenazas económicas. Los tribunales responden que la Constitución reserva al Congreso un rol central en impuestos y comercio internacional.

La batalla judicial probablemente llegará nuevamente a instancias superiores. Mientras tanto, la política arancelaria de Trump queda atrapada en un escenario de incertidumbre legal permanente: cada nuevo mecanismo utilizado para imponer tarifas enfrenta demandas, apelaciones y cuestionamientos constitucionales.

El resultado puede redefinir no solo la estrategia comercial estadounidense, sino también el equilibrio de poder entre Presidencia, Congreso y Justicia en uno de los temas más sensibles de la economía global contemporánea.

Internacionales
2026-05-08T16:25:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias