INTERNACIONALES / PANORAMA GEOPOLÍTICO
ONU, Washington y Ormuz: una semana marcada por guerras, amenazas y una tregua comercial
26.09.2026
NUEVA YORK (Uypress) – La Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a funcionar esta semana como escenario de las principales disputas internacionales, pero también dejó planteada una pregunta que atraviesa cada vez más abiertamente al sistema multilateral: si una institución organizada alrededor de la distribución de poder de 1945 puede responder eficazmente a las guerras, tecnologías y rivalidades del siglo XXI.
Oriente Medio, Ucrania y la gobernanza de la inteligencia artificial dominaron buena parte de las intervenciones. Paralelamente, la visita de Estado del presidente chino Xi Jinping a Washington y los contactos entre Estados Unidos e Irán trasladaron parte de la actividad diplomática fuera de la sede de la ONU.
La semana dejó discursos de confrontación, protestas dentro del recinto, amenazas militares y algunos movimientos destinados a evitar nuevas escaladas. Ninguno de los principales conflictos, sin embargo, quedó cerca de una solución definitiva.
Trump amenazó con “aniquilar” a la República Islámica
El presidente estadounidense, Donald Trump, utilizó su intervención ante la Asamblea General para defender la guerra contra Irán y asegurar que su política impidió que Teherán obtuviera armas nucleares.
Trump manifestó su expectativa de alcanzar un acuerdo después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, pero planteó como alternativa la destrucción del régimen iraní.
“¿Se alcanzará un acuerdo con Irán que le permita reconstruirse y convertirse en un país mucho mejor, o aniquilo rápidamente a la República Islámica?”, preguntó el mandatario durante su discurso.
La amenaza estuvo dirigida contra el sistema político iraní, aunque una operación militar de esas características tendría consecuencias directas para la población y podría ampliar la guerra hacia otros países de Oriente Medio.
Trump también pidió a los demás gobiernos que profundicen el aislamiento económico de Teherán y defendió el predominio militar estadounidense frente a las instituciones internacionales capaces de controlar o investigar sus operaciones.
La respuesta de Pezeshkian
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, respondió que los ciudadanos de su país “no son terroristas” y se describió como representante de una nación víctima del terrorismo y de una guerra impuesta por Estados Unidos e Israel.
Pezeshkian sostuvo que Irán no se someterá mediante ataques militares o sanciones económicas y reiteró que su Gobierno no pretende desarrollar armas nucleares.
También acusó a Israel de poseer un arsenal atómico no declarado y cuestionó que las potencias occidentales concentren sus exigencias sobre el programa nuclear iraní sin aplicar los mismos criterios a su principal adversario regional.
El Gobierno iraní mantiene que su programa tiene fines pacíficos. Estados Unidos, Israel y otros países sostienen que el nivel de enriquecimiento de uranio alcanzado por Teherán no resulta compatible con necesidades exclusivamente civiles.
La ausencia de inspecciones suficientes y la ruptura de sucesivos procesos diplomáticos mantienen esa controversia sin resolver.
Netanyahu habló ante una sala parcialmente vacía
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, enfrentó una protesta diplomática durante su intervención.
Decenas de delegaciones abandonaron el salón cuando se disponía a comenzar su discurso. La retirada fue protagonizada principalmente por representantes de países árabes, musulmanes y africanos, aunque participaron delegados de otras regiones.
Netanyahu calificó como “cobardes morales” a quienes se retiraron y sostuvo que las acusaciones de genocidio contra Israel por sus operaciones en Gaza constituyen “la mayor mentira del siglo”.
El primer ministro defendió las acciones militares israelíes en Gaza, Líbano e Irán y aseguró que los ataques contra la República Islámica fueron necesarios para impedir una amenaza nuclear.
Las denuncias contra Israel no proceden únicamente de gobiernos adversarios. Investigaciones de Naciones Unidas, organizaciones de derechos humanos y especialistas en genocidio sostienen que existen fundamentos para examinar la conducta israelí bajo esa figura jurídica.
Israel rechaza esas conclusiones y afirma que dirige sus operaciones contra Hamás, no contra la población palestina.
Macron cuestionó la paz proclamada por Trump
El presidente francés, Emmanuel Macron, criticó el contraste entre los anuncios de paz realizados por Trump y la situación que continúa atravesando Gaza.
Macron describió el sufrimiento de la población palestina como un “espectáculo que debería avergonzarnos a todos” y sostuvo que la paz proclamada por Washington no consiguió garantizar la apertura permanente de corredores humanitarios.
También defendió la decisión francesa de reconocer al Estado palestino, aunque admitió que el reconocimiento diplomático pierde eficacia si no va acompañado de acciones sobre el terreno.
Su intervención reflejó una diferencia creciente entre Estados Unidos y varios aliados europeos: mientras Washington presenta su plan para Gaza como un logro consolidado, gobiernos europeos consideran que la continuidad de la ocupación, las restricciones humanitarias y la violencia en Cisjordania contradicen esa caracterización.
Zelensky ofreció un alto el fuego energético
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, mantuvo una reunión de aproximadamente 40 minutos con Trump al margen de la Asamblea General.
Después del encuentro, Zelensky afirmó que Ucrania está dispuesta a aceptar un alto el fuego bilateral sobre la infraestructura energética.
La propuesta implicaría que Kiev suspendiera los ataques contra refinerías, depósitos y otras instalaciones rusas si Moscú deja de bombardear el sistema eléctrico, la calefacción y el abastecimiento de agua de Ucrania.
El mandatario aclaró que no se planteó una interrupción unilateral de las operaciones ucranianas.
Durante su discurso ante la ONU, Zelensky sostuvo que “nadie apoya abiertamente esta guerra excepto un hombre”, en referencia al presidente ruso, Vladimir Putin.
La posibilidad de una tregua limitada podría reducir el impacto sobre las poblaciones civiles durante el invierno, pero no equivale a un acuerdo general sobre el territorio ocupado, las garantías de seguridad o el futuro de las relaciones entre Rusia y Ucrania.
Delcy Rodríguez prometió elecciones sin anunciar fecha
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró ante la Asamblea General que su país celebrará elecciones con condiciones de igualdad para todas las fuerzas políticas.
Rodríguez no informó cuándo se realizarían los comicios ni detalló las garantías que se ofrecerán a la oposición.
Su participación fue la primera de un gobernante venezolano ante la Asamblea General desde 2018 y se produjo después de una reunión con Trump en Nueva York.
La mandataria agradeció al presidente estadounidense por retomar las relaciones diplomáticas y la cooperación bilateral. También destacó el acuerdo petrolero alcanzado entre ambos gobiernos.
El acercamiento ocurre nueve meses después de la operación estadounidense que capturó a Nicolás Maduro en Caracas. Rodríguez, quien había sido su vicepresidenta, asumió posteriormente el control del Ejecutivo.
Organizaciones opositoras y sectores de la sociedad civil reclaman un calendario electoral, liberación de presos políticos y garantías verificables. La promesa formulada en la ONU todavía no responde a esas exigencias concretas.
Una ONU diseñada para otro mundo
Las intervenciones volvieron a mostrar las limitaciones estructurales de Naciones Unidas.
La organización fue creada después de la Segunda Guerra Mundial y su Consejo de Seguridad conserva cinco miembros permanentes con derecho de veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.
Ese diseño permite que una sola potencia permanente bloquee resoluciones vinculadas con conflictos en los que participa directamente o mantiene alianzas estratégicas.
África continúa sin representación permanente, pese a reunir 54 de los 193 Estados miembros. América Latina tampoco cuenta con un asiento permanente.
El secretario general, António Guterres, afirmó que las grandes potencias no pueden resolver por sí solas los problemas mundiales y reclamó una reforma del sistema multilateral.
También advirtió sobre la aplicación de criterios diferentes ante las violaciones del derecho internacional, una práctica que erosiona la legitimidad de la organización.
La inteligencia artificial ingresó en el debate estratégico
La inteligencia artificial apareció como el tercer gran eje de la Asamblea, junto con las guerras de Oriente Medio y Ucrania.
Trump defendió el crecimiento de la industria y sostuvo que no impondrá restricciones capaces de frenar una tecnología que considera más transformadora que la Revolución Industrial.
Guterres, por el contrario, reclamó normas internacionales y mecanismos de supervisión. Advirtió que los sistemas de inteligencia artificial evolucionan más rápido que la capacidad de los gobiernos para comprenderlos y regularlos.
El secretario general llamó especialmente la atención sobre los agentes autónomos, los ciberataques dirigidos mediante inteligencia artificial y las armas capaces de seleccionar y atacar objetivos sin una intervención humana significativa.
La discusión ya no se limita al impacto sobre el empleo o la privacidad. La inteligencia artificial se convirtió en un componente de la competencia militar y económica entre Estados Unidos y China.
Xi llegó a Washington con varias cartas de negociación
Xi Jinping realizó su primera visita a Washington en 11 años para mantener una cumbre con Trump.
La agenda incluyó aranceles, inteligencia artificial, exportaciones de minerales críticos, Taiwán y la guerra contra Irán.
China conserva una posición dominante en el procesamiento de tierras raras y la producción de imanes utilizados en automóviles eléctricos, sistemas electrónicos, equipamiento militar y tecnologías energéticas.
La suspensión de determinados controles chinos sobre esas exportaciones debía vencer el 10 de noviembre. Esa fecha otorgaba a Pekín una herramienta de presión frente a Washington.
Antes de la cumbre, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció una extensión de la tregua comercial hasta el 10 de enero de 2027.
El acuerdo mantiene temporalmente la reducción de determinados aranceles y posterga la entrada en vigor de nuevas restricciones comerciales. No representa un tratado definitivo ni resuelve las disputas estructurales entre las dos economías.
Taiwán y un paquete de armas pendiente
Xi llegó a Washington con la intención de presionar a Trump para que limite las ventas de armas estadounidenses a Taiwán.
Estados Unidos aprobó en diciembre de 2025 un paquete por 11.000 millones de dólares, pero otra operación, estimada en 14.000 millones, permanece detenida.
Trump describió anteriormente esa venta como una herramienta de negociación con China.
La legislación estadounidense obliga a Washington a proporcionar a Taiwán medios para su defensa, aunque Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas formales con la isla.
China considera a Taiwán parte de su territorio y no descarta utilizar la fuerza para establecer su control. El Gobierno taiwanés rechaza esa pretensión.
Una concesión estadounidense sobre armamento podría facilitar acuerdos comerciales con Pekín, pero también provocaría cuestionamientos entre legisladores de ambos partidos y aliados de Washington en Asia.
Primeros contactos entre Irán y Estados Unidos
El canciller iraní, Abbas Araghchi, y el enviado estadounidense Steve Witkoff mantuvieron contactos en Nueva York relacionados con una eventual reapertura del estrecho de Ormuz.
Las versiones sobre el formato no fueron completamente coincidentes. Medios estatales iraníes informaron de una reunión directa, mientras Reuters describió posteriormente intercambios indirectos con la participación de mediadores. Jared Kushner también intervino por la parte estadounidense.
Teherán transmitió su disposición a reabrir el estrecho en un plazo de siete días si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta el bloqueo sobre los puertos iraníes.
El plazo se refiere a la capacidad operativa iraní para restablecer la navegación una vez cumplidas sus condiciones, no a un compromiso incondicional de abrir inmediatamente el paso marítimo.
Irán también reclama señales públicas de que Washington pretende resolver el conflicto mediante la diplomacia y un calendario para las negociaciones.
La Guardia Revolucionaria advirtió que una nueva ofensiva estadounidense recibiría una respuesta sin las limitaciones aplicadas anteriormente y podría modificar la extensión geográfica de la guerra.
Diplomacia bajo amenaza
La semana dejó dos movimientos destinados a ganar tiempo: la tregua comercial entre Estados Unidos y China y los contactos iniciales entre Washington y Teherán.
Ninguno constituye todavía un acuerdo duradero.
China mantiene su capacidad de restringir minerales críticos; Estados Unidos conserva aranceles y controles sobre tecnologías avanzadas; Irán continúa condicionando la apertura de Ormuz; y Trump combina las negociaciones con amenazas de destrucción.
La Asamblea General permitió exponer esas posiciones, pero volvió a mostrar que las decisiones capaces de modificar los conflictos se toman, en gran medida, fuera de los mecanismos colectivos de Naciones Unidas.
La contradicción central quedó así nuevamente planteada: la ONU conserva una legitimidad internacional difícil de sustituir, pero carece de instrumentos suficientes para obligar a las principales potencias a respetar las mismas reglas que exigen a los demás.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias