INTERNACIONALES / GUERRA EN UCRANIA
ONU documentó el reclutamiento engañoso de extranjeros para combatir por Rusia en Ucrania
23.09.2026
GINEBRA (Uypress) – La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, establecida por las Naciones Unidas, documentó el reclutamiento mediante engaño o coacción de ciudadanos extranjeros para incorporarlos a las Fuerzas Armadas rusas y enviarlos al frente de combate.
Los resultados preliminares fueron presentados el 21 de setiembre ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, durante una actualización oral sobre las investigaciones relacionadas con la guerra en Ucrania.
La comisión señaló que ciudadanos extranjeros combaten en ambos bandos y que algunos se incorporaron de manera voluntaria y consciente. Sin embargo, concentró esta parte de su investigación en las personas engañadas u obligadas a ingresar en las fuerzas rusas.
“Muchos otros fueron engañados o coaccionados para incorporarse a las Fuerzas Armadas rusas”, afirmó el organismo durante su comparecencia.
Ofertas de trabajo civil
De acuerdo con la comisión, una red de agentes e intermediarios captó ciudadanos de países situados en distintos continentes mediante promesas de empleos civiles bien remunerados.
Los reclutadores ofrecían puestos en sectores como construcción, seguridad, logística, conducción de vehículos, limpieza o tecnologías de la información. Algunas propuestas incluían pasajes, visados, salarios elevados y la posibilidad de acceder rápidamente a la ciudadanía rusa.
Los trabajadores eran recibidos por intermediarios al llegar a los aeropuertos rusos. Posteriormente, se los trasladaba a instalaciones en las que eran obligados a firmar contratos con el Ministerio de Defensa.
La mayoría no comprendía el idioma ruso ni las condiciones establecidas en los documentos. Poco después de firmarlos, se encontraba uniformada y destinada al frente en Ucrania, según la presentación ante el Consejo de Derechos Humanos.
Presiones sobre migrantes y presos
La investigación también alcanzó a extranjeros que ya se encontraban en Rusia.
Entre ellos aparecen trabajadores migrantes con problemas relacionados con sus permisos de residencia y personas que cumplían condenas en establecimientos penitenciarios.
Según la comisión, algunas fueron presionadas por autoridades rusas para firmar contratos militares, mediante alternativas que incluían el alistamiento, la continuidad de la reclusión o la deportación.
Amnistía Internacional documentó casos de migrantes cuya estadía autorizada había vencido, presos extranjeros y personas con protección temporal que habrían recibido amenazas o propuestas para incorporarse al Ejército ruso.
La organización entrevistó a ciudadanos de Brasil, Colombia, Cuba, Egipto, Sierra Leona, Somalia, Sri Lanka y Sudáfrica, además de familiares, abogados, periodistas y defensores de derechos humanos.
Contratos que no comprendían
Uno de los elementos reiterados en los testimonios es la firma de documentos redactados exclusivamente en ruso.
Los reclutados declararon que no recibieron una traducción adecuada, desconocían que estaban suscribiendo un contrato militar o creían que cumplirían funciones auxiliares alejadas de las zonas de combate.
Algunos habían aceptado trabajar como cocineros, conductores, obreros o guardias de seguridad. Una vez incorporados, recibieron una preparación militar limitada y fueron enviados a posiciones del frente.
Amnistía Internacional recogió el caso de dos ciudadanos de Sri Lanka que creían que trabajarían como cocineros. Ambos terminaron combatiendo y fueron capturados por fuerzas ucranianas pocas semanas después.
Muertos, desaparecidos y prisioneros
La comisión de la ONU informó que numerosos reclutados murieron poco después de llegar al frente, mientras otros fueron declarados desaparecidos, resultaron heridos o fueron capturados por las Fuerzas Armadas ucranianas.
Sus familias enfrentan dificultades para obtener información sobre su paradero. En varios casos, los agentes que habían organizado los viajes interrumpieron las comunicaciones y bloquearon los contactos de los familiares.
El desconocimiento del idioma, la ausencia de representación consular suficiente y la falta de documentación dificultan además la localización y eventual repatriación de los afectados.
Los extranjeros capturados por Ucrania quedan sujetos al derecho internacional humanitario y deben recibir el trato correspondiente a los prisioneros de guerra. Su eventual condición de víctimas de engaño o trata de personas no elimina automáticamente su estatuto como combatientes durante el conflicto.
Una red de alcance internacional
Un informe elaborado por la Federación Internacional por los Derechos Humanos, Truth Hounds y la Oficina Internacional de Kazajistán para los Derechos Humanos estimó que Rusia reclutó al menos a 27.000 ciudadanos de más de 130 países desde el comienzo de la invasión a gran escala, en febrero de 2022.
Esa cifra incluye tanto a quienes se incorporaron voluntariamente como a las personas reclutadas mediante engaño, coacción o aprovechamiento de su vulnerabilidad económica y migratoria. No representa exclusivamente a víctimas de reclutamiento fraudulento.
La investigación identificó redes activas en Asia Central, África, América Latina y otras regiones. También señaló la utilización de visados turísticos, incentivos económicos para los intermediarios y procedimientos acelerados para obtener la ciudadanía rusa.
¿Mercenarios o víctimas?
La situación jurídica de los reclutados no es uniforme.
Algunas personas sabían que firmaban un contrato militar y aceptaron combatir a cambio de dinero, ciudadanía u otros beneficios. Dependiendo de la legislación de sus países, podrían enfrentar investigaciones por integrar fuerzas armadas extranjeras o participar como mercenarios.
Otros ciudadanos fueron engañados sobre la naturaleza del trabajo, obligados a firmar contratos o trasladados aprovechando su vulnerabilidad. En esos casos, las organizaciones investigadoras consideran que podrían reunir las condiciones para ser reconocidos como víctimas de trata de personas.
El Protocolo de Palermo define la trata mediante tres elementos principales: la captación o traslado de personas, el empleo de engaño, coacción o abuso de vulnerabilidad y una finalidad de explotación.
La Federación Internacional por los Derechos Humanos y Amnistía Internacional concluyeron que una parte de los casos documentados puede cumplir esos requisitos. La comisión de la ONU, en su exposición, informó que todavía profundiza la investigación y no presentó una calificación jurídica definitiva aplicable a todos los reclutados.
La falta de cooperación rusa
La comisión lamentó que la Federación Rusa no hubiera respondido a las 41 comunicaciones enviadas desde 2022 con preguntas relacionadas con sus diferentes investigaciones sobre la guerra.
El organismo también señaló que varios Estados, incluidos algunos integrantes del Consejo de Derechos Humanos, no contestaron todavía las consultas sobre el reclutamiento de sus ciudadanos.
La ausencia de respuesta dificulta establecer la cantidad total de afectados, reconstruir la actuación de los intermediarios y determinar el grado de participación de organismos estatales.
La comisión pidió avanzar en mecanismos judiciales y no judiciales de rendición de cuentas, proporcionar asistencia a las víctimas y apoyar a las familias que buscan a sus allegados.
Una investigación en curso
La presentación ante el Consejo de Derechos Humanos constituye una actualización oral y no el informe definitivo sobre el reclutamiento de extranjeros.
La comisión confirmó que investiga la existencia de redes de intermediarios, falsas ofertas de empleo, contratos incomprensibles y situaciones de coacción que terminaron con ciudadanos extranjeros combatiendo para Rusia.
El trabajo deberá determinar ahora la extensión de esas prácticas, las responsabilidades individuales e institucionales y cuáles de los casos pueden ser jurídicamente considerados trata de personas.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias