INTERNACIONALES / GUERRA EN YEMEN
Ofensiva hutí deja más de 500 soldados muertos y desplaza a 82.000 personas en Yemen
14.09.2026
SANÁ (Uypress) – Más de 500 integrantes de las fuerzas leales al Gobierno internacionalmente reconocido de Yemen murieron durante la ofensiva lanzada por los rebeldes hutíes sobre la costa occidental, según el primer balance general divulgado por la Resistencia Nacional.
La organización militar progubernamental informó además que cerca de 1.500 de sus combatientes resultaron heridos durante los enfrentamientos desarrollados entre el 9 de agosto y el 10 de setiembre en las provincias de Hodeida y Taiz.
La Resistencia Nacional aseguró que más de mil combatientes hutíes murieron y varios miles fueron heridos. Las cifras proporcionadas por las partes enfrentadas no pudieron ser verificadas de manera independiente.
Los combates permitieron a los hutíes conquistar una extensa franja de la costa yemení sobre el mar Rojo, incluido el puerto de Moca, la localidad costera de Dhubab y la isla de Perim, situada en el estrecho de Bab el-Mandeb.
El grupo también tomó las islas de Zúqar y Hanish, reforzando su capacidad para vigilar o amenazar uno de los principales corredores marítimos del mundo.
El mayor avance hutí en años
La ofensiva modificó en pocas semanas el equilibrio militar que se había mantenido desde la tregua promovida por las Naciones Unidas en 2022.
Aunque aquel acuerdo expiró formalmente, había conseguido reducir los combates terrestres de gran escala y estabilizar parcialmente las líneas de frente.
Los hutíes ya controlaban Saná, la capital de Yemen, la mayor parte del norte del país y zonas densamente pobladas. También dominaban Hodeida, el principal puerto sobre el mar Rojo.
Su avance hacia el sur les permitió enlazar posiciones costeras y expulsar a las fuerzas progubernamentales de localidades que habían permanecido durante años bajo su control.
La caída de Moca constituyó el principal revés para la coalición respaldada por Arabia Saudita. La ciudad posee un puerto estratégico y se encuentra próxima a la entrada meridional del mar Rojo.
Sultan al-Arada, integrante del Consejo de Liderazgo Presidencial, describió la derrota como “dolorosa y lamentable”, aunque aseguró que las tropas gubernamentales se están reorganizando para regresar al frente.
El presidente del Consejo, Rashad al-Alimi, intentó reducir la dimensión política del retroceso y afirmó que la pérdida territorial no modifica el objetivo de recuperar las instituciones estatales y la soberanía sobre todo Yemen.
Contraataques del Gobierno
Las fuerzas gubernamentales anunciaron nuevos ataques aéreos contra posiciones hutíes en Moca, Dhubab y otros puntos de la provincia de Taiz.
Los rebeldes denunciaron bombardeos y fuego de artillería en Taiz y Saada, su principal bastión próximo a la frontera con Arabia Saudita.
El Gobierno prometió trasladar refuerzos hacia la costa del mar Rojo, pero no informó cuántos efectivos participarán en la contraofensiva ni cuándo comenzará una operación para recuperar los territorios perdidos.
La situación militar continúa siendo inestable. Aunque los hutíes dominan actualmente los principales puertos, localidades e islas de la costa yemení del mar Rojo, el Gobierno conserva fuerzas en el sur y mantiene capacidad para atacar las nuevas posiciones rebeldes.
Por ese motivo, el control hutí no puede considerarse todavía irreversible ni absoluto sobre cada tramo del litoral.
Más de 82.000 desplazados
La ofensiva provocó una nueva emergencia humanitaria en un país devastado por más de una década de guerra.
La Organización Internacional para las Migraciones informó que más de 82.000 personas debieron abandonar sus hogares desde comienzos de setiembre.
Los desplazamientos se concentraron en las provincias de Hodeida, Taiz y Lahj. Poblaciones completas quedaron vacías ante el avance de los rebeldes y el temor a los combates.
Numerosas familias llegaron a campamentos improvisados en Taiz y Adén sin alimentos, ropa ni pertenencias básicas. Los centros de acogida enfrentan dificultades para proporcionar agua potable, refugio, atención médica y saneamiento.
Testimonios recogidos por organizaciones humanitarias describen huidas nocturnas, vehículos destruidos en las carreteras y familias separadas por el cierre de caminos o los enfrentamientos.
Muchas de las personas afectadas ya habían sido desplazadas durante etapas anteriores de la guerra.
La directora general de la OIM, Amy Pope, advirtió que detrás de cada cifra existe una familia que perdió sus bienes y, en muchos casos, debió huir más de una vez.
Más de 2.000 personas huyeron hacia Yibuti
La proximidad de los combates al estrecho de Bab el-Mandeb llevó a miles de yemeníes a intentar abandonar el país por mar.
Más de 2.000 personas cruzaron el golfo de Adén hacia Yibuti durante los últimos días, según la OIM.
Las autoridades yibutianas desplegaron embarcaciones de la Armada, la Guardia Costera y otros organismos para realizar rescates y proporcionar asistencia de emergencia.
La OIM comenzó a distribuir alimentos y agua en Obock, al norte de Yibuti, pero advirtió que los recursos disponibles son insuficientes ante el rápido aumento de las llegadas.
El cruce marítimo expone a los desplazados a embarcaciones precarias, corrientes peligrosas y redes dedicadas al tráfico de personas.
La nueva oleada también aumenta la presión sobre Yibuti, un pequeño país que alberga instalaciones militares de Estados Unidos, China, Francia y Japón.
Presión sobre Bab el-Mandeb
La conquista de Moca, Dhubab, Perim y las islas del mar Rojo sitúa a los hutíes en una posición privilegiada para ejercer presión sobre Bab el-Mandeb.
El estrecho separa Yemen del Cuerno de África y conecta el océano Índico con el mar Rojo y el Canal de Suez. Por esa ruta circulan petróleo, gas, contenedores y otras mercancías entre Asia, Europa y América.
Los hutíes ya demostraron su capacidad para atacar buques comerciales y militares mediante misiles, drones y embarcaciones no tripuladas.
El grupo sostiene que sus operaciones están dirigidas contra navíos vinculados con determinados países y asegura que no pretende bloquear indiscriminadamente toda la navegación comercial.
Sin embargo, las compañías marítimas evalúan el riesgo general de la ruta y pueden optar por desviar sus embarcaciones alrededor de África. Esos recorridos incrementan los tiempos de navegación, el consumo de combustible y los costos de transporte y seguros.
Las nuevas posiciones también dejan a los hutíes a unos 32 kilómetros de Camp Lemonnier, la principal base militar estadounidense en África, ubicada al otro lado del estrecho en Yibuti.
La dimensión regional
Los hutíes reciben apoyo político y militar de Irán, aunque mantienen estructuras propias de mando y objetivos vinculados con el conflicto interno yemení.
El avance fortalece la influencia regional de Teherán en un momento de confrontación con Estados Unidos y de inestabilidad en las rutas energéticas de Oriente Medio.
Arabia Saudita respalda al Gobierno yemení desde que intervino militarmente en 2015 para intentar expulsar a los hutíes de Saná. La campaña saudita no logró derrotar al movimiento y produjo una extensa destrucción de infraestructura.
Los rebeldes también intensificaron los lanzamientos de drones y misiles contra instalaciones militares y energéticas sauditas.
La reapertura de un frente terrestre de gran escala amenaza con derrumbar la relativa calma alcanzada después de 2022 y devolver a Yemen a la etapa más destructiva de su guerra civil.
Más de 40 millones de personas viven en el país. Millones dependen de la asistencia humanitaria y una parte considerable de la población enfrenta inseguridad alimentaria.
La ONU reclama acceso inmediato a las comunidades afectadas y mayores recursos para atender a los desplazados. La interrupción de las carreteras, los combates y las restricciones impuestas por las partes dificultan la llegada de alimentos y medicamentos.
El balance de más de 500 soldados progubernamentales muertos refleja la magnitud de la derrota militar. Las 82.000 personas obligadas a abandonar sus hogares muestran, al mismo tiempo, que el principal costo de la nueva ofensiva vuelve a recaer sobre la población civil.
Imagen: Simpatizantes hutíes de Yemen durante una marcha en Saná - Europa Press
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias