PERÚ / ECONOMÍA Y ELECCIONES

Perú llega al balotaje con reservas récord y dos modelos económicos en disputa

27.04.2026

LIMA (Uypress) – Perú ingresó en la etapa decisiva de su campaña presidencial con una señal económica excepcional: las Reservas Internacionales Netas superaron por primera vez los US$100.000 millones. El Banco Central de Reserva del Perú informó que al 15 de abril totalizaban US$100.076 millones, equivalentes al 29% del PIB, y que al 21 de abril habían vuelto a subir hasta US$100.950 millones. El propio BCRP recuerda que esas reservas están constituidas por activos internacionales líquidos y cumplen una función de estabilidad económica y financiera, no de caja fiscal disponible para gasto corriente.

El dato coloca a Perú en una posición poco habitual dentro de América Latina. Según información difundida por Andina a partir de estadísticas del BCRP, el ratio de reservas sobre PIB supera al de Brasil, Colombia, Chile y México. En términos políticos, el próximo gobierno recibirá una economía con un fuerte respaldo externo, una moneda con margen de defensa y un banco central que sigue siendo uno de los pilares de credibilidad del país.

Ese punto de partida, sin embargo, llega en medio de una campaña atravesada por la desconfianza electoral y por una fuerte fragmentación del voto. Con el conteo aún pendiente de resolución definitiva, Keiko Fujimori lideraba la primera vuelta con cerca de 17% de los votos válidos, seguida por Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, con poco más de 12%, y Rafael López Aliaga muy cerca, en torno al 11,9%. El Comercio informó que, con 96,054% de actas contabilizadas, Fujimori y Sánchez eran los candidatos que pasarían a la segunda vuelta, aunque el resultado final depende de las actas observadas y de la revisión electoral.

La primera encuesta de Ipsos posterior a la primera vuelta mostró un empate técnico entre Fujimori y Sánchez, ambos con 38% de apoyo, mientras que Reuters reportó que el conteo lento, las denuncias de fraude de López Aliaga y la revisión de votos habían instalado un clima de tensión política. El balotaje está previsto para el 7 de junio, pero la campaña se desarrolla bajo una pregunta central: qué hará el próximo gobierno con una economía que llega con reservas récord, pero también con demandas sociales acumuladas, informalidad, inseguridad y una relación siempre conflictiva entre Lima y el interior del país.

Fujimori busca presentar su propuesta como una garantía de continuidad macroeconómica, orden y recuperación de la inversión. El plan de Fuerza Popular plantea el “aseguramiento de la independencia del BCRP”, el respeto a los contratos, previsibilidad regulatoria y una meta de déficit fiscal de 1% del PIB hacia 2031. También propone un paquete de impulso a la minería, infraestructura logística, fast track para proyectos estratégicos y redistribución directa de hasta 40% del canon a la población de las zonas de extracción.

Sánchez, en cambio, llega al probable balotaje con una plataforma que cuestiona el modelo económico vigente y propone un nuevo pacto constitucional. Su campaña plantea una Constitución “democrática, paritaria y plurinacional”, una economía productiva con mayor peso del Estado, crédito barato para MYPE, apoyo a la agricultura familiar, industrialización territorial y transición ecológica. En minería, propuso una “minería social”, la revisión del régimen de concesiones, formalización de la pequeña minería y la creación de un Banco Minero. También habló de una nueva Constitución que afirme la soberanía sobre los recursos naturales.

La tensión, por tanto, no está en si Perú tiene o no reservas suficientes. Las tiene, y en un nivel históricamente alto. La cuestión es qué señal dará el próximo gobierno sobre el marco institucional que permitió acumularlas. Para los mercados, la independencia del BCRP, la regla fiscal, la inversión minera y la estabilidad contractual son parte del mismo paquete de confianza. Para una parte importante del electorado rural y popular, en cambio, el problema es que esa estabilidad no se tradujo en servicios públicos, empleo formal ni presencia estatal suficiente.

Reuters informó que los inversores mineros siguen con atención el desenlace electoral, en especial por las propuestas de Sánchez sobre mayor control estatal de los recursos naturales y eventual cambio constitucional. Al mismo tiempo, los analistas citados por esa agencia señalan que el sector minero peruano mantiene fundamentos fuertes, empujado por los precios del cobre y por una cartera de inversión en la que los proyectos cupríferos tienen un peso decisivo.

El récord de reservas funciona así como una fotografía de fortaleza, pero también como una advertencia. Perú no llega al balotaje con una crisis de divisas ni con una corrida cambiaria. Llega, más bien, con un activo macroeconómico muy valioso en medio de una crisis de representación política. Esa diferencia es clave: las reservas pueden amortiguar turbulencias, pero no resuelven por sí solas la fractura social ni reemplazan la necesidad de un programa económico creíble.

La disputa entre Fujimori y Sánchez, si finalmente se confirma ese escenario, enfrentará dos relatos sobre el mismo país. Uno dirá que la prioridad es preservar el orden macroeconómico, atraer inversión y convertir las reservas en confianza. El otro sostendrá que el récord externo demuestra que hay margen para cambiar la distribución del poder económico y ampliar la intervención estatal. El próximo presidente recibirá un banco central fuerte y una posición externa envidiable. La incógnita es si la política peruana será capaz de convertir ese respaldo en estabilidad, crecimiento e inclusión, o si volverá a consumirlo en una nueva etapa de confrontación institucional.

 

Imagen: Portal CELAG

Internacionales
2026-04-27T10:42:00

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