INTERNACIONALES / ATLÁNTICO SUR

Polémica en Argentina por el paso de un buque británico en aguas del Atlántico Sur

13.07.2026

BUENOS AIRES (Uypress) – La navegación del patrullero británico HMS Medway volvió a encender la tensión política y diplomática entre Argentina y el Reino Unido por el control del Atlántico Sur y la cuestión Malvinas.

Según informaron medios argentinos, la Armada Argentina detectó entre el jueves 2 y el viernes 3 de julio el paso del buque de guerra británico desde las Islas Malvinas hacia el Estrecho de Magallanes, en dirección a Punta Arenas, Chile. Fuentes oficiales citadas por TN sostienen que la embarcación navegó por aguas bajo jurisdicción argentina sin autorización previa, a la altura de Santa Cruz y Tierra del Fuego.

El Reino Unido rechazó esa versión. Ante la consulta de TN, fuentes del Foreign Office afirmaron que la Embajada británica en Buenos Aires notificó el movimiento del HMS Medway “de forma anticipada y por los canales apropiados”. La diferencia entre ambas versiones es el centro de la controversia: para sectores argentinos, se trató de una navegación no informada; para Londres, el procedimiento fue comunicado conforme a los mecanismos vigentes.

El episodio fue elevado a la Cancillería argentina, donde la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur evalúa los próximos pasos. TN informó que una de las posibilidades bajo análisis es la presentación de una protesta diplomática formal ante el Reino Unido.

La polémica escaló al Congreso. Un grupo de diputados del Peronismo Federal, encabezado por Guillermo Michel y acompañado por legisladores como Guillermo Snopek, Juan Pablo Luque, Pablo Yedlin, Ernesto Alí, Kelly Olmos, Moria Lanesan Sancho, Emir Félix y Victoria Tolosa Paz, presentó un pedido de informes para que el Ejecutivo detalle si conocía el desplazamiento del HMS Medway, si hubo autorización, qué medidas adoptó la Armada y si se realizará un reclamo diplomático.

El reclamo opositor apunta también al cumplimiento del denominado Acuerdo de Madrid II, firmado en 1990 por Argentina y el Reino Unido. Ese entendimiento estableció mecanismos de información y consulta recíproca para evitar incidentes militares en el Atlántico Sur tras la guerra de Malvinas. TN recordó que el sistema incluye avisos anticipados sobre movimientos militares en zonas sensibles.

Ámbito sostuvo que la controversia reabre interrogantes sobre el monitoreo argentino del Atlántico Sur, los protocolos de navegación militar británica y la política exterior del gobierno de Milei frente a la presencia del Reino Unido en Malvinas. Según ese medio, fuentes oficiales indicaron que el buque ingresó en aguas bajo jurisdicción nacional sin comunicación previa.

El HMS Medway es un patrullero oceánico de la clase River Batch 2 de la Royal Navy. La propia Marina británica informó en enero que el buque reemplazó al HMS Forth y asumió tareas de patrulla en el Atlántico Sur, con base operativa en torno a las Islas Malvinas.

La escala en Punta Arenas fue confirmada por medios regionales. MercoPress informó que el HMS Medway recaló el domingo 5 de julio en el muelle Arturo Prat de Punta Arenas para tareas de reaprovisionamiento, en su primera visita a ese puerto chileno.

Ese dato agrega una dimensión regional al episodio. La ruta Malvinas-Punta Arenas vuelve a poner bajo observación la logística británica en el Atlántico Sur y el papel de puertos chilenos como puntos de apoyo para embarcaciones de la Royal Navy desplegadas en la zona.

Para Argentina, el caso toca una fibra sensible: la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Cualquier desplazamiento militar británico en el área es leído en Buenos Aires no solo como una cuestión operativa, sino como parte de una presencia considerada ilegítima por el Estado argentino.

Para el Reino Unido, en cambio, el HMS Medway cumple tareas de patrullaje, vigilancia y presencia naval en territorios bajo administración británica. Londres sostiene que mantiene informados los movimientos militares según los canales existentes y rechaza que se trate de una navegación irregular.

El punto jurídico y diplomático será determinar si el buque atravesó efectivamente aguas bajo jurisdicción argentina, si debía cursar aviso previo y si ese aviso fue realizado de manera suficiente. La respuesta oficial del gobierno argentino será clave para saber si el episodio deriva en una protesta diplomática o queda limitado a un reclamo parlamentario.

La controversia también instala preguntas internas para Argentina: qué capacidad tiene el país para monitorear en tiempo real el Atlántico Sur, cómo actúan la Armada y la Cancillería ante movimientos militares británicos y qué política sostiene el gobierno de Milei frente a una zona estratégica atravesada por soberanía, defensa, pesca, hidrocarburos y proyección antártica.

Por ahora, no hay una confirmación pública independiente que cierre la disputa entre las dos versiones. Lo verificable es que el HMS Medway navegó desde el área de Malvinas hacia Punta Arenas, que fuentes oficiales argentinas denunciaron falta de autorización o aviso suficiente, que Londres lo niega y que la oposición argentina pidió explicaciones formales al Ejecutivo.

El caso vuelve a demostrar que, más de cuatro décadas después de la guerra, cada movimiento militar británico en el Atlántico Sur puede transformarse en un incidente político. En esta ocasión, el tránsito de un patrullero reabrió una pregunta persistente: hasta dónde llegan los mecanismos de confianza bilateral y cuánto control efectivo ejerce Argentina sobre los espacios marítimos que reivindica como propios.

Internacionales
2026-07-13T14:50:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias