ALBANIA / PROYECTOS INMOBILIARIOS

Protestas en Albania contra proyectos de lujo vinculados a la familia Trump

04.06.2026

TIRANA (Uypress) – Miles de personas protestaron en Albania contra dos proyectos inmobiliarios de lujo vinculados a Jared Kushner e Ivanka Trump, yerno e hija del presidente estadounidense Donald Trump, en zonas costeras de alto valor ambiental sobre el mar Adriático.

Las manifestaciones se concentraron en Tirana y se extendieron durante varios días, con reclamos contra el avance de desarrollos turísticos en áreas consideradas sensibles por organizaciones ambientalistas y vecinos. Los manifestantes denunciaron falta de transparencia, riesgo de daño ecológico y privatización de espacios naturales.

Los proyectos están previstos en dos zonas: la isla de Sazan, una antigua base militar ubicada frente a la costa albanesa, y el área de Zvërnec, próxima a la laguna de Narta-Vjosa, un ecosistema protegido donde habitan flamencos, aves migratorias, tortugas marinas y otras especies.

La iniciativa está vinculada a Affinity Partners, la firma de inversión de Jared Kushner, y cuenta con respaldo del gobierno del primer ministro Edi Rama, que la presenta como una oportunidad para transformar el perfil turístico de Albania y atraer inversión extranjera de alto nivel.

El Ejecutivo albanés sostiene que los desarrollos permitirán posicionar al país en el mercado internacional del turismo de lujo, generar empleo y aumentar el valor estratégico de su costa. Rama defendió públicamente los proyectos y afirmó que Albania no puede renunciar a inversiones que, según el gobierno, pueden cambiar la escala económica del país.

Los críticos, en cambio, advierten que la operación puede afectar zonas protegidas y abrir la puerta a un modelo de desarrollo costero concentrado, excluyente y ambientalmente riesgoso. Las protestas se realizaron bajo consignas como “Albania no está en venta” y “No queremos que Albania sea Dubái”.

El conflicto se intensificó después de que comenzaran trabajos preliminares en la zona de Zvërnec, donde se instalaron cercas y se realizaron tareas de limpieza de terreno. Organizaciones ambientales denunciaron que esas acciones se ejecutaron sin consultas públicas suficientes y con permisos que consideran cuestionables.

La tensión también tiene una dimensión política. La oposición y organizaciones civiles acusan al gobierno de favorecer intereses privados en terrenos públicos o protegidos, mientras la Fiscalía Especial contra la Corrupción y el Crimen Organizado abrió investigaciones sobre cambios en el estatus legal de determinadas tierras vinculadas al proyecto.

El caso se suma a otros debates europeos sobre turismo, especulación inmobiliaria y presión sobre territorios costeros. En Albania, el tema adquiere además una carga simbólica particular: el país busca consolidarse como destino turístico internacional y avanzar hacia la Unión Europea, pero al mismo tiempo enfrenta cuestionamientos sobre transparencia, protección ambiental y calidad institucional.

La isla de Sazan tiene valor histórico y estratégico. Durante décadas fue una instalación militar cerrada al público y conserva restos de infraestructura de la época comunista. Su apertura al turismo de lujo forma parte de una apuesta oficial por reconvertir espacios antes reservados al Estado en activos económicos.

La zona de Narta-Vjosa, por su parte, es señalada por ambientalistas como uno de los ecosistemas más importantes del litoral albanés. Su cercanía con humedales y rutas de aves migratorias convirtió al proyecto en un punto de choque entre inversión turística y conservación.

Los promotores afirman que el desarrollo incorporará criterios ambientales y que generará beneficios para las comunidades locales. Pero los opositores sostienen que la escala de hoteles, villas, apartamentos, marinas e infraestructura asociada puede alterar de forma irreversible el paisaje y la biodiversidad.

La participación de Kushner e Ivanka Trump amplificó la repercusión internacional del caso. No se trata solo de un emprendimiento turístico local, sino de una inversión vinculada al entorno familiar del presidente de Estados Unidos en un país balcánico que mantiene estrechos vínculos políticos con Washington.

La controversia deja planteada una pregunta de fondo para Albania: cómo atraer inversión extranjera sin debilitar controles ambientales, participación ciudadana y protección de bienes públicos. Para los manifestantes, el problema no es únicamente quién invierte, sino qué modelo de país se construye sobre la costa.

El gobierno insiste en que el turismo de alto nivel puede ser una vía de desarrollo. Las protestas, en cambio, muestran que una parte creciente de la sociedad albanesa teme que esa promesa llegue al costo de perder territorios naturales, patrimonio público y capacidad de decisión sobre su propio litoral.

 

Imagen: REUTERS

Internacionales
2026-06-04T17:23:00

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