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Protestas en Albania crecen contra proyectos turísticos costeros
14.06.2026
TIRANA (Uypress) – Las protestas contra proyectos turísticos de lujo en la costa de Albania sumaron un nuevo episodio de tensión, luego de que unos 200 manifestantes derribaran vallas metálicas y alambradas en una zona costera del norte del país.
La tensión volvió a escalar este sábado 13 de junio en Rrjoll, una localidad costera del noroeste de Albania, donde unos 200 manifestantes derribaron vallas metálicas y alambradas instaladas en el predio de un proyecto turístico de lujo.
Los vecinos denuncian que el desarrollo avanza sobre tierras expropiadas o disputadas, sin compensación adecuada ni consulta real a las comunidades afectadas. La zona es conocida por sus playas de arena y bosques de pinos, y se ha convertido en uno de los focos del creciente rechazo social a los grandes emprendimientos turísticos costeros.
Los manifestantes, que portaban banderas albanesas y coreaban consignas contra el gobierno, removieron parte del vallado instalado alrededor del predio. La Policía estuvo presente en el lugar, pero no impidió el retiro de las vallas.
El episodio refleja un malestar más amplio en Albania frente al avance de grandes proyectos turísticos sobre áreas costeras de alto valor ambiental. En las últimas semanas, miles de personas se movilizaron también contra otro desarrollo de lujo en el sur del país, vinculado a una compañía asociada a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
Ese proyecto, previsto en la zona de Vlora y Zvërnec, cerca de la laguna de Vjosa-Narta y la isla de Sazan, generó fuertes críticas por su impacto ambiental, su falta de transparencia y las dudas sobre la propiedad de tierras costeras. La zona es reconocida por la presencia de flamencos, tortugas marinas, humedales y ecosistemas sensibles.
Aunque la protesta de Rrjoll no se produjo en el mismo predio del proyecto asociado a Kushner, el episodio muestra que el conflicto ya desbordó un caso puntual y se transformó en una discusión nacional sobre modelo de desarrollo, derechos de propiedad, transparencia institucional y protección ambiental.
El primer ministro Edi Rama defiende los proyectos y sostiene que Albania necesita atraer inversiones de alto nivel para consolidarse como destino turístico internacional. Según el gobierno, los desarrollos permitirán generar empleo, modernizar infraestructura y posicionar al país en el mercado del turismo de lujo.
Los críticos, en cambio, advierten que la apertura acelerada de zonas costeras al capital extranjero puede derivar en pérdida de patrimonio natural, desplazamiento de comunidades locales y privatización de espacios que forman parte de la identidad territorial del país.
En el caso del proyecto vinculado a Kushner, los cuestionamientos incluyen denuncias de vecinos que aseguran poseer documentos y registros fiscales sobre tierras que consideran propias. La situación permanece bajo disputa legal y alimenta la percepción de que el proceso avanzó sin garantías suficientes.
Organizaciones ambientalistas también reclaman estudios de impacto completos antes de cualquier intervención irreversible. La preocupación central es que la costa albanesa, una de las menos urbanizadas del Mediterráneo, termine absorbida por un modelo de resorts cerrados, marinas y urbanizaciones exclusivas.
La protesta tomó además un tono político. En Tirana, los manifestantes bautizaron el movimiento como una “revolución de los flamencos”, símbolo de la defensa de los humedales amenazados. En las marchas se reclamó transparencia, protección ambiental y, en algunos casos, la renuncia del primer ministro Rama.
El conflicto coloca a Albania ante una tensión conocida en muchas economías emergentes: cómo atraer inversión extranjera sin sacrificar territorio, ambiente y derechos comunitarios. En este caso, la discusión se vuelve más sensible por la presencia de figuras vinculadas al poder político estadounidense y por la fragilidad histórica de los procesos de restitución de tierras tras el período comunista.
Por ahora, el gobierno mantiene su apoyo a los desarrollos turísticos. Pero las protestas muestran que una parte creciente de la sociedad albanesa no discute solo un proyecto, sino una pregunta más profunda: quién decide el futuro de la costa y para quién se construye el nuevo turismo.
Imagen: archivo Reuters.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias