INTERNACIONALES / GUERRA EN UCRANIA
Redes de reclutamiento explotan la pobreza en América Latina para enviar combatientes a Rusia
07.07.2026
BOGOTÁ / LIMA / LA HABANA (Uypress) – Redes transnacionales de trata y reclutamiento están explotando el desempleo, la precariedad económica y las necesidades migratorias en América Latina para alimentar la maquinaria de guerra de Rusia en Ucrania, según denuncian organizaciones internacionales de derechos humanos y familiares de víctimas.
El fenómeno fue documentado por la Federación Internacional por los Derechos Humanos, FIDH, la organización ucraniana Truth Hounds y la Oficina Internacional de Kazajistán por los Derechos Humanos y el Estado de Derecho, KIBHR, en el informe Combatants, Mercenaries or Victims of Human Trafficking? Russia’s Exploitation of Foreign Fighters in Its War Against Ukraine.
La investigación sostiene que, desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, Rusia reclutó al menos 27.000 extranjeros de más de 130 países. Las organizaciones afirman que no se trata de un fenómeno marginal ni espontáneo, sino de una estrategia institucionalizada para compensar pérdidas en el frente sin recurrir a una nueva movilización masiva dentro de Rusia.
Según el informe, el sistema combina contratos militares, incentivos económicos, promesas de ciudadanía rusa, intermediarios privados, redes sociales, visas turísticas y ofertas laborales engañosas. En varios casos, las personas fueron atraídas con empleos civiles en seguridad, construcción, cocina, transporte o limpieza, pero terminaron firmando contratos militares redactados en ruso y siendo enviadas al frente pocas semanas después.
América Latina aparece dentro de ese mapa global de captación. El informe estima que entre 1.000 y 8.000 latinoamericanos se habrían integrado a las Fuerzas Armadas rusas, aunque advierte que las cifras reales podrían ser mayores. Cuba y Colombia figuran entre los principales focos regionales, y también se registran casos en Perú, Brasil, Argentina y otros países.
La lógica de captación se apoya en la vulnerabilidad económica. Para personas desempleadas, exmilitares, expolicías o trabajadores precarizados, las ofertas de miles de dólares mensuales, bonos iniciales y posibilidad de residencia o ciudadanía pueden parecer una salida inmediata. Pero, según los testimonios recogidos por organizaciones de derechos humanos, muchos descubren demasiado tarde que la oferta laboral era una puerta de entrada a la guerra.
El caso peruano muestra con claridad ese mecanismo. La Fiscalía de Perú abrió investigaciones por presunta trata de personas tras denuncias de ciudadanos captados con falsas ofertas de trabajo en Rusia y enviados luego a combatir en Ucrania. Infobae informó que más de 600 peruanos habrían sido reclutados mediante engaños y que al menos 13 murieron en el frente, de acuerdo con denuncias de familiares y abogados.
El esquema descripto por familiares y denunciantes se repite: contactos por redes sociales, promesas de salarios altos, pasajes a Rusia, contratos incomprensibles, confiscación de documentos, presiones, deudas fabricadas y envío rápido a unidades de combate. En algunos casos, los reclutados aseguran haber sido amenazados o forzados a firmar.
Colombia representa otro frente sensible. Un grupo de expertos de Naciones Unidas alertó este año sobre el aumento del reclutamiento de mercenarios colombianos para conflictos en el exterior, incluyendo Ucrania, Sudán y Medio Oriente. El grupo estimó que más de 10.000 colombianos fueron reclutados en el extranjero en los últimos 11 años, en su mayoría exmilitares y expolicías, con ofertas difundidas en redes sociales y canales informales.
Los expertos de la ONU advirtieron que parte de ese reclutamiento puede constituir explotación laboral o trata de personas, especialmente cuando las condiciones reales no coinciden con lo prometido, cuando existen intermediarios opacos o cuando los combatientes quedan sin mecanismos de protección, repatriación o información para sus familias.
El informe de FIDH y Truth Hounds también señala que, una vez incorporados a las fuerzas rusas, muchos extranjeros son enviados a misiones de altísimo riesgo, conocidas como “asaltos de carne”, con entrenamiento limitado y escasas posibilidades de supervivencia. Las organizaciones sostienen que algunos reclutas son tratados como personal expendible en los sectores más peligrosos del frente.
La dimensión jurídica es central. Para los autores del informe, algunos casos podrían encuadrar en trata de personas cuando existe captación, traslado y explotación mediante engaño, coerción o abuso de vulnerabilidad. También plantean que los países de origen tienen obligaciones pendientes: investigar redes de reclutamiento, perseguir intermediarios, advertir a sus ciudadanos y facilitar la repatriación de quienes fueron engañados o se encuentran detenidos como prisioneros de guerra.
Rusia, por su parte, ha presentado durante años a los combatientes extranjeros como voluntarios o contratistas motivados por razones económicas o ideológicas. Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos sostienen que esa explicación oculta una estructura más amplia de captación predatoria, facilitada por cambios legales internos y por la tolerancia o participación de actores estatales y paraestatales.
El reclutamiento de latinoamericanos también revela una dimensión menos visible de la guerra: su impacto global sobre poblaciones pobres o vulnerables lejos del frente. La invasión rusa no solo moviliza soldados rusos, ucranianos o europeos; también arrastra a personas de países con altos niveles de desempleo, informalidad o fragilidad institucional.
La alerta para América Latina es doble. Por un lado, se trata de proteger a ciudadanos captados con engaños o enviados a una guerra que no comprenden plenamente. Por otro, los Estados deben enfrentar redes que operan desde redes sociales, agencias informales, grupos cerrados de mensajería y contactos transnacionales difíciles de rastrear.
UyPress ya había informado en mayo sobre el reclutamiento de latinoamericanos mediante ofertas laborales engañosas. La novedad es que el tema vuelve a instalarse con fuerza por la circulación de nuevos testimonios, denuncias familiares y advertencias sobre cómo la pobreza regional se transforma en insumo humano para una guerra de desgaste.
La guerra de Rusia contra Ucrania se libra en el este europeo, pero sus redes de reclutamiento llegan mucho más lejos. En América Latina, la necesidad económica, la falta de oportunidades y la promesa de un ingreso rápido se han convertido en herramientas de captación para una maquinaria militar que busca hombres donde la vulnerabilidad social los vuelve más fáciles de engañar.
Imagen: DW
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias