RUSIA / UCRANIA Y SEGURIDAD EUROPEA
Rusia amenaza con represalias sobre Kiev si Ucrania altera el Día de la Victoria
07.05.2026
MOSCÚ (Uypress) – Rusia elevó la tensión antes del 9 de mayo al advertir que podría atacar Kiev si Ucrania interrumpe las conmemoraciones del Día de la Victoria. La amenaza coincidió con incidentes de drones en Letonia, acusaciones cruzadas y una tregua de 48 horas impulsada por Moscú.
El Ministerio de Defensa ruso acusó a Ucrania de estar detrás del ingreso de drones al espacio aéreo letón, denunciado por Riga en las últimas horas. Según Moscú, las fuerzas ucranianas habrían intentado atacar infraestructura civil cerca de San Petersburgo y algunos drones habrían terminado desviándose hacia territorio letón.
Letonia informó que dos drones ingresaron desde Rusia y cayeron en el este del país. Uno de ellos explotó en una instalación de almacenamiento de petróleo en Rezekne, dañando tanques vacíos, aunque sin causar víctimas. Las autoridades letonas señalaron que investigan si se trató de un desvío accidental o de un episodio deliberado, mientras reclamaron a la OTAN un refuerzo de la defensa aérea en el flanco báltico.
El episodio vuelve a colocar a los países bálticos en una zona de máxima sensibilidad. Letonia, Lituania y Estonia son miembros de la OTAN y comparten frontera o proximidad directa con Rusia y Bielorrusia. Cualquier incursión aérea, incluso si es accidental, activa preocupación aliada porque puede transformar una guerra centrada en Ucrania en una crisis de seguridad regional.
Moscú ya había acusado en otras ocasiones a los países bálticos de permitir el uso de su territorio o espacio aéreo para ataques ucranianos contra Rusia. Los gobiernos de Estonia, Letonia y Lituania rechazaron esas afirmaciones y las calificaron como parte de una campaña de desinformación rusa. La nueva denuncia se inscribe en esa disputa narrativa, ahora agravada por la proximidad del 9 de mayo.
La tensión creció además por el anuncio ruso de una tregua unilateral para el 8 y 9 de mayo, coincidiendo con el aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zakharova, afirmó que la iniciativa fue respaldada por Donald Trump durante una conversación telefónica con Vladimir Putin el 29 de abril. Hasta ahora, esa afirmación proviene de Moscú y no equivale a una confirmación independiente de la Casa Blanca.
Ucrania reaccionó con escepticismo. Kiev sostiene que las pausas temporales propuestas por Rusia alrededor de fechas simbólicas no constituyen un verdadero camino hacia la paz y reclama un alto el fuego completo, verificable y sin condiciones. Volodimir Zelenski acusó a Moscú de violar la propuesta ucraniana de tregua previa y denunció nuevos ataques rusos con drones, misiles y artillería.
El punto más grave fue la advertencia enviada por el Ministerio de Exteriores ruso a embajadas y misiones internacionales en Kiev. Moscú pidió a los gobiernos extranjeros que garanticen la evacuación oportuna de su personal diplomático y ciudadanos si Ucrania intenta alterar las celebraciones del Día de la Victoria en la capital rusa. La advertencia fue presentada como preparación ante un eventual “ataque de represalia” contra Kiev.
La amenaza fue rechazada por gobiernos occidentales. La Unión Europea afirmó que no modificará su presencia en Kiev y describió el mensaje ruso como una táctica de escalada. Alemania también indicó que no se dejará intimidar por la advertencia y que no prevé evacuar su embajada. Para Occidente, el mensaje ruso busca presionar psicológicamente a Ucrania y a sus socios antes de una fecha central para el relato político del Kremlin.
El Día de la Victoria tiene un peso excepcional en la política rusa. El 9 de mayo no es solo una fecha histórica, sino una ceremonia de poder, memoria y legitimidad nacional. Desde la llegada de Putin al Kremlin, el desfile de Moscú se convirtió en una puesta en escena de fuerza militar y continuidad histórica entre la victoria soviética de 1945 y la política exterior rusa actual.
Pero este año la conmemoración llega bajo señales de vulnerabilidad. Rusia redujo el componente militar del desfile y reforzó medidas de seguridad por temor a drones ucranianos. En Moscú y otras ciudades se reportaron restricciones de internet móvil, cierres temporales, aumento de controles y despliegue antiaéreo. El Kremlin busca mostrar control, pero las medidas preventivas revelan cuánto penetró la guerra en su retaguardia.
La situación también muestra la evolución de la guerra tecnológica. Los drones ya no son solo armas tácticas del frente: se transformaron en instrumentos de presión estratégica, capaces de golpear refinerías, aeropuertos, depósitos, bases militares y ciudades a cientos o miles de kilómetros. Esa capacidad altera la seguridad rusa y obliga a tomar medidas extraordinarias incluso durante actos de fuerte valor simbólico.
Para Ucrania, atacar infraestructura rusa antes del 9 de mayo puede tener valor militar y psicológico. Para Rusia, cualquier golpe sobre Moscú durante esa fecha sería presentado como una agresión directa contra su memoria histórica y utilizado para justificar nuevas represalias. La disputa por el Día de la Victoria se convierte así en una batalla por el relato, además de una batalla militar.
El riesgo es que una jornada conmemorativa derive en un nuevo ciclo de escalada. Rusia amenaza con atacar Kiev si Ucrania golpea Moscú; Ucrania denuncia que Rusia no respeta treguas y mantiene sus operaciones; los países bálticos reclaman más defensa aérea; y las misiones diplomáticas en Kiev reciben advertencias que evocan escenarios de ataque masivo.
La guerra entra así en una fase donde fechas simbólicas, drones, amenazas diplomáticas y defensa aérea se combinan en un mismo tablero. El 9 de mayo, pensado por Moscú como una demostración de unidad nacional, llega atravesado por temor, restricciones y advertencias. La paradoja es evidente: Rusia intenta celebrar la victoria de 1945 mientras la guerra actual obliga al Kremlin a blindar su propia capital.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias