UCRANIA / RECLUTAMIENTO Y AMÉRICA LATINA

Rusia recluta latinoamericanos para la guerra con ofertas laborales engañosas

03.05.2026

BOGOTÁ (Uypress) – Un informe de FIDH, Truth Hounds y KIBHR documenta un sistema ruso de reclutamiento de extranjeros para la guerra en Ucrania. Cuba y Colombia aparecen como focos principales en América Latina, con ofertas laborales falsas, contratos militares y despliegues de alto riesgo.

El informe, titulado Combatants, Mercenaries or Victims of Human Trafficking? Russia’s Exploitation of Foreign Fighters in Its War Against Ukraine, fue publicado el 29 de abril por la Federación Internacional por los Derechos Humanos, Truth Hounds y la Oficina Internacional de Kazajistán por los Derechos Humanos. Según las organizaciones, Rusia reclutó al menos 27.000 extranjeros de más de 130 países desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022.

El documento sostiene que el fenómeno dejó de ser marginal o espontáneo y pasó a formar parte de una estrategia institucionalizada. Rusia modificó su marco legal para facilitar la firma de contratos militares con extranjeros, flexibilizó requisitos de edad, residencia e idioma, ofreció ciudadanía acelerada y creó incentivos económicos para reclutadores. Entre 2023 y 2025, el número de extranjeros reclutados pasó de más de 3.800 a más de 14.000, según el informe.

En América Latina, Cuba y Colombia aparecen como los principales focos. El País, con base en el informe y en fuentes de inteligencia ucraniana, señaló que unos 20.000 cubanos habrían sido contratados por el ejército ruso desde 2023, muchos de ellos atraídos por ofertas de trabajo civil, promesas de salarios altos o posibilidades migratorias. También se documentaron casos en Brasil y Argentina, aunque en menor escala.

El patrón se repite: anuncios en redes sociales, ofertas laborales en construcción o servicios, contratos en ruso o en condiciones que los reclutados no comprenden plenamente, traslado a Rusia y, finalmente, incorporación a unidades militares. En varios casos, los afectados descubren al llegar que el empleo prometido no existe o que la firma realizada los vincula con el Ministerio de Defensa ruso.

Cuba ya había reconocido el problema en 2023, cuando sus autoridades arrestaron a 17 personas vinculadas a una red de reclutamiento para enviar ciudadanos cubanos a combatir por Rusia en Ucrania. Associated Press informó entonces que algunas familias denunciaron que sus hijos habían sido atraídos con promesas de empleo en construcción en territorio ruso.

El caso colombiano tiene características propias. Colombia cuenta con una larga tradición de personal militar entrenado por décadas de conflicto interno, lo que convirtió a exsoldados y exoficiales en perfiles buscados por redes internacionales de seguridad y guerra. El País señala que Colombia es uno de los grandes exportadores de combatientes privados y que algunos reclutadores operan mediante empresas creadas por exmilitares.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU advirtió en marzo que más de 10.000 colombianos podrían haber sido reclutados para participar en conflictos armados en distintas partes del mundo, tanto por vías legales como irregulares. Las expertas del Grupo de Trabajo sobre mercenarios elogiaron la nueva ley colombiana contra el mercenarismo, pero alertaron que los incentivos económicos, la falta de oportunidades laborales y el reclutamiento en línea están acelerando el fenómeno.

El impacto ya se mide en víctimas y desaparecidos. Infobae informó que la Cancillería colombiana identificó entre 1.500 y 2.500 ciudadanos vinculados a conflictos en Ucrania, Rusia, Sudán, Somalia y República Democrática del Congo. En Ucrania, 438 colombianos figuran como desaparecidos en combate, mientras al menos 131 ciudadanos colombianos murieron en distintos escenarios bélicos.

El reclutamiento colombiano no se limita a Ucrania. Reuters informó que Estados Unidos sancionó en abril a empresas e individuos colombianos acusados de reclutar exmilitares para combatir en Sudán en favor de las Fuerzas de Apoyo Rápido. Entre las entidades señaladas aparecen Fenix Human Resources SAS y Global Qowa Al-Basheria SAS, ambas vinculadas a redes de contratación de personal militar colombiano.

El informe de FIDH, Truth Hounds y KIBHR plantea una pregunta jurídica y política de fondo: si estos extranjeros deben ser tratados como combatientes voluntarios, mercenarios o víctimas de trata de personas. La respuesta no es uniforme. Algunos viajan sabiendo que se incorporarán a una guerra; otros son engañados, presionados o enviados al frente sin entrenamiento adecuado, documentación clara ni posibilidad real de abandonar el contrato.

La dimensión social del fenómeno es clave. Rusia apunta a poblaciones vulnerables: migrantes, trabajadores precarios, personas endeudadas, ciudadanos con pocas oportunidades económicas y exmilitares sin salida laboral estable. El conflicto en Ucrania, que comenzó en Europa, termina así captando cuerpos y vidas en América Latina, Asia Central, África y otras regiones alejadas del frente.

La guerra muestra, por tanto, un alcance mucho más amplio que el territorial. No solo se libra con misiles, drones y artillería, sino también con redes de reclutamiento, intermediarios privados, promesas salariales y contratos opacos. Para América Latina, el desafío es doble: proteger a sus ciudadanos de esquemas engañosos y evitar que la precariedad económica se transforme en puerta de entrada a guerras extranjeras.

Internacionales
2026-05-03T12:40:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias