INTERNACIONALES / ASIA-PACÍFICO

Rusia y China realizaron maniobras navales con fuego real en el mar Amarillo

15.07.2026

QINGDAO (Uypress) – Rusia y China completaron una nueva serie de maniobras navales conjuntas en el mar Amarillo, en una demostración de coordinación militar que vuelve a confirmar el acercamiento estratégico entre Moscú y Pekín en el escenario Asia-Pacífico.

Los ejercicios, denominados “Joint Sea-2026”, se desarrollaron entre el 6 y el 13 de julio en aguas y espacio aéreo próximos a Qingdao, en la provincia china de Shandong. La actividad forma parte del programa anual de cooperación militar entre ambas armadas y fue seguida por el inicio de patrullas marítimas conjuntas en áreas no especificadas del Pacífico.

Según Reuters, el Ministerio de Defensa de China había informado que las maniobras tenían como objetivo responder conjuntamente a desafíos de seguridad y contribuir a la paz y estabilidad regional. La agencia señaló que Rusia envió un crucero, una corbeta, un submarino diésel-eléctrico y un buque de rescate de su Flota del Pacífico.

Al Jazeera informó que las fuerzas chinas incluyeron dos destructores, una fragata, un submarino, un buque de suministro y una embarcación de rescate. Las dos armadas tenían previsto realizar tareas de reconocimiento, defensa aérea y antimisiles, y ataques contra blancos de superficie.

La fase marítima incluyó ejercicios con fuego real. Africanews, citando al Ministerio de Defensa ruso, informó que buques chinos y rusos realizaron prácticas con artillería y ametralladoras para repeler un ataque simulado de drones aéreos y embarcaciones no tripuladas de superficie. También practicaron maniobras conjuntas, guerra antisubmarina, combate contra buques enemigos y operaciones de rescate.

La presencia de submarinos en el ejercicio agregó una dimensión relevante. Baird Maritime informó que participaron buques de superficie, submarinos y elementos de aviación naval, y detalló que Rusia desplegó el crucero Varyag, la corbeta Rezkiy, el submarino Ufa y el buque de rescate Igor Belousov. Por parte china participaron, entre otros, los destructores Anshan y Kaifeng, la fragata Wuhu, el buque de suministro Kekesilihu y el buque de rescate Yangchenghu.

El cierre de las maniobras no significó el retiro inmediato de las fuerzas. Tras la ceremonia de conclusión en la base naval de Qingdao, una parte de las unidades inició patrullas conjuntas, en línea con lo anunciado previamente por el Ministerio de Defensa chino.

Moscú y Pekín presentaron los ejercicios como defensivos y no dirigidos contra terceros países. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sostuvo que las maniobras no apuntan contra ningún Estado de la región y que la cooperación ruso-china contribuye a la previsibilidad y seguridad regional.

Sin embargo, el mensaje estratégico es difícil de separar del contexto regional. El mar Amarillo se encuentra cerca de la península coreana, Japón y rutas marítimas clave del noreste asiático. La zona es observada de cerca por Estados Unidos y sus aliados, especialmente en un momento de aumento de ejercicios militares, tensiones por Taiwán y rivalidad naval en el Pacífico.

China y Rusia realizan ejercicios “Joint Sea” desde 2012, pero la frecuencia, complejidad y alcance de estas operaciones han aumentado. Al Jazeera recordó que la edición de 2025 se realizó cerca de Vladivostok y también fue seguida por patrullas conjuntas en el Pacífico.

El componente de drones muestra la adaptación de ambas armadas a las nuevas formas de guerra naval. Los ataques con embarcaciones no tripuladas, drones aéreos y sistemas autónomos se convirtieron en una amenaza concreta en conflictos recientes, especialmente en el mar Negro y en el estrecho de Ormuz. Que Rusia y China entrenen juntas para responder a ese tipo de ataques indica que ambas potencias incorporan esas lecciones a su doctrina operativa.

Para Rusia, las maniobras tienen un valor político adicional. En plena guerra en Ucrania y bajo sanciones occidentales, Moscú exhibe que conserva capacidad de proyección en el Pacífico y que mantiene un socio militar de primer nivel. Para China, el ejercicio confirma su creciente capacidad naval y su disposición a coordinar operaciones complejas con una potencia nuclear aliada.

La señal también apunta a Washington. Aunque Rusia y China niegan que los ejercicios estén dirigidos contra terceros, la coordinación naval en el mar Amarillo y las patrullas posteriores en el Pacífico se insertan en una competencia estratégica cada vez más visible con Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y otros socios occidentales en la región.

La novedad no es solo que los buques hayan maniobrado juntos. Lo relevante es la combinación de capacidades: fuego real, defensa aérea, guerra antisubmarina, rescate, drones, submarinos y patrullas posteriores. Es una arquitectura de entrenamiento que busca mejorar interoperabilidad y mostrar presencia naval sostenida.

El mar Amarillo volvió así a quedar en el centro de la competencia militar del Asia-Pacífico. China y Rusia insisten en que se trata de cooperación rutinaria y defensiva. Pero, en una región atravesada por disputas de soberanía, alianzas militares y carreras tecnológicas, cada ejercicio conjunto de estas características tiene una lectura estratégica que va mucho más allá del entrenamiento naval.

Imagen: Ministerio de Defensa Nacional de China / eng.mod.gov.cn

Internacionales
2026-07-15T19:59:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias