PERÚ / BALOTAJE PRESIDENCIAL
Sánchez da vuelta el conteo en Perú y supera por mínimo margen a Keiko
08.06.2026
LIMA (Uypress) – El conteo oficial de la segunda vuelta presidencial en Perú dio un giro en las últimas horas: el candidato izquierdista Roberto Sánchez pasó al frente frente a Keiko Fujimori, en una definición voto a voto que mantiene abierto el resultado final.
La remontada se produjo con el avance del procesamiento de actas procedentes de zonas rurales, donde Sánchez registra mejores resultados que la candidata de Fuerza Popular.
Según los últimos reportes basados en datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Sánchez supera a Fujimori por una diferencia estrecha, todavía insuficiente para declarar un ganador definitivo. Con casi 95% de las actas contabilizadas, el candidato de Juntos por el Perú se ubica apenas por encima del 50% de los votos válidos, mientras Fujimori queda apenas por debajo.
El giro confirma la tendencia anticipada desde la noche electoral. Los primeros reportes oficiales favorecieron a Fujimori, impulsada por Lima y otras zonas urbanas, pero la brecha comenzó a reducirse a medida que ingresaron actas de regiones rurales, andinas y amazónicas.
Ese comportamiento reproduce un patrón conocido en la política peruana reciente. En 2021, Keiko Fujimori también apareció inicialmente en ventaja frente a Pedro Castillo, pero el conteo rural terminó modificando el resultado y dio la victoria al candidato de izquierda por un margen mínimo.
La situación actual vuelve a colocar a Perú ante un escenario de extrema cautela. Ninguno de los comandos puede proclamarse ganador mientras no se complete el 100% del escrutinio, se procesen las actas pendientes y se resuelvan eventuales observaciones.
Fujimori pidió serenidad y sostuvo que esperará hasta el último voto. La candidata derechista remarcó que el país aparece dividido en dos bloques casi iguales y que corresponde respetar el resultado final que entregue la autoridad electoral.
Sánchez, por su parte, llamó a defender el voto y la transparencia del proceso, aunque sus mensajes pasaron de la celebración inicial a un tono más prudente ante la estrechez del margen.
El voto exterior aparece ahora como uno de los factores decisivos. Más de un millón de peruanos están habilitados para sufragar fuera del país, y ese electorado ha mostrado históricamente mayor inclinación hacia opciones de derecha. Las actas del exterior todavía pueden modificar la diferencia final.
También quedan pendientes actas de regiones remotas, especialmente amazónicas y rurales, que podrían favorecer a Sánchez. Esa combinación mantiene la incertidumbre: el candidato de izquierda gana terreno en el cómputo nacional, pero Fujimori conserva expectativas en el voto exterior.
La ONPE continuará actualizando los resultados oficiales, mientras el Jurado Nacional de Elecciones deberá intervenir en caso de actas observadas, impugnaciones o pedidos de revisión. En una elección con margen tan pequeño, cada acta adquiere relevancia política y jurídica.
La definición tiene impacto más allá de Perú. Un triunfo de Sánchez implicaría un giro hacia la izquierda en un país que llega a la segunda vuelta con fuerte inestabilidad institucional, ocho presidentes en una década y altos niveles de desconfianza ciudadana.
Fujimori, en cambio, representa una opción de derecha con énfasis en seguridad, orden público, inversión privada y continuidad del modelo económico. Para los mercados, su candidatura era vista como una alternativa más previsible, aunque marcada por el fuerte rechazo que genera el fujimorismo en parte del electorado.
Sánchez construyó su campaña sobre el voto popular, rural y antifujimorista. En la recta final buscó moderar su discurso económico, prometió respetar la autonomía del Banco Central y evitó señales de ruptura abrupta con el modelo macroeconómico peruano.
El resultado, sin embargo, deja en evidencia una fractura profunda. Lima y buena parte del electorado urbano se inclinaron por Fujimori; las zonas rurales y sectores populares empujaron la remontada de Sánchez. La geografía electoral vuelve a mostrar un país partido entre centro urbano, costa, sierra y Amazonía.
La próxima Presidencia deberá asumir el 28 de julio y gobernar con un Congreso fragmentado, sin mayorías claras y con una ciudadanía escéptica. La crisis de representación seguirá siendo uno de los principales desafíos, gane quien gane.
Por ahora, la única certeza es que Perú volvió a quedar atrapado en una definición mínima. Sánchez tomó la delantera, pero el resultado final sigue abierto. La autoridad electoral, los partidos y los observadores deberán sostener la prudencia para evitar que una elección ajustada derive en una nueva crisis política.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias