Se marcha del poder Petro, primer presidente de izquierda de Colombia
07.08.2026
BOGOTÁ (ANSA) – A partir de este viernes 7 de agosto, pasa a ser el jefe de la oposición frente al gobierno del ultraderechista Abelardo de la Espriella
En cuestión de horas concluye uno de los mandatos más particulares y estridentes de la política colombiana, el gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda que llegó al poder en un país profundamente conservador, religioso y apegado a las instrucciones de Washington.
Petro fue todo lo contrario a ese país tradicional en donde una élite política durante décadas mantuvo escriturado el poder que pasaba de padres a hijos o a nietos, de manera que la representación de una nación tan profundamente diversa nunca se veía reflejada en las presidencias, que solían tener apellidos propios.
No fue Petro el que rompió con el molde, sino el expresidente Alvaro Uribe (2002-2010), el jefe de la derecha colombiana, quien llegó a la Casa de Nariño desde su cargo como gobernador de Antioquia (noreste).
Lo de Petro fue un paso más allá, fue la demostración de la consolidación de una nueva Constitución de 1991, que modernizó al país y aceptó su diversidad; así como la demostración del éxito de la paz que en 1990 se pactó con el grupo guerrillero al que perteneció, el M-19; sumado a una carrera hecha a pulso en el Legislativo durante varias décadas y un paso por la Alcaldía de Bogotá, considerado el segundo cargo político en importancia en el país.
Petro, economista de 66 años, llegó al poder en 2022, luego del malestar social que generó tanto la pandemia como la administración del derechista Iván Duque, el presidente más impopular que pasó por la Casa de Nariño (sede de gobierno) según las encuestas, con unas propuestas sociales que para ese momento sonaban refrescantes y necesarias.
Al principio, el presidente izquierdista fue mesurado, al punto que su primer gabinete estuvo conformado por técnicos y políticos tradicionales, pero pronto ese matrimonio se rompió y el jefe de Estado volvió a sus andadas como cuando fue alcalde de la capital y senador, agitando a las masas desde balcones y en grandes concentraciones con el poder de un discurso convincente para muchos, que sabía describir cuáles eran los males del país, pero que no tenía las fórmulas reales y concretas para resolverlos.
Su otro balcón fue su cuenta de X, desde donde el mandatario abrió frentes de batalla contra sus antecesores, contra los industriales, contra los jueces, contra la oposición y hasta contra el presidente estadounidense, Donald Trump, que le costó perder su visado de ingreso a ese país y ser incluido en la lista OFAC, una suerte de cerco comercial global al que van a parar los narcotraficantes, un delito que no se le puede atribuir.
"Salgo más pobre de lo que entré a la Presidencia. No tengo ni mi familia, carro particular, motos o haciendas, no tengo inversiones en el exterior; tenía una casa y una cuenta bancaria; como me he separado e inicio divorcio, no tengo sino media casa en la que no viviré y una cuenta bancaria bloqueada y vigilada", escribió en un mensaje reciente en X. Lo dijo quien fuera el más elocuente senador que desde el Congreso puso en el pasado a temblar a varios gobiernos con sus revelaciones sobre la corrupción política, la misma corrupción que carcomió su mandato, que hoy tiene a dos de sus exministros y varios exfuncionarios envueltos en procesos judiciales y hasta detenidos.
En este cuatrienio, Petro llevó al Legislativo varias reformas, de las cuales logró que le aprobaran la laboral, que le retornó a los trabajadores algunas de sus conquistas arrebatadas en gobiernos anteriores; también la pensional, ajustada a los modelos existentes en varias naciones que combina la participación privada y pública, y que, pese a ser aprobada, está bajo estudio de la Corte Constitucional.
También llevó al Legislativo una reforma al sistema de salud, que fue derrotada dos veces, mientras que el modelo actual de aseguradoras privadas que hacen las veces de intermediarias se desmorona ante los ojos de todos.
En su mandato, Petro intentó abrir varios frentes de negociación con los grupos armados ilegales, bajo el nombre de "Paz total", pero no logró concretar un acuerdo con esas organizaciones, algunas de las cuales se fortalecieron y en estos cuatro años ampliaron sus ejércitos y acciones.
De acuerdo a un informe divulgado esta semana por la oenegé Fundación Ideas para la Paz (FIP), en el cuatrienio que culmina mañana, las organizaciones armadas ilegales pasaron de tener 15120 integrantes a 28802, un crecimiento del 90%.
Esas cifras contradicen la versión oficial que aseguró que durante este gobierno salieron de combate, tanto muertos como heridos, detenidos o que entregaron sus armas, unos 16285 combatientes, incluidos niños forzados a estar en esos grupos.
En materia económica, el balance de la gestión del presidente saliente estuvo entre luces y sombras. Logró reducir la pobreza monetaria al 28% al cierre de 2025, el nivel más bajo desde 2012, y el desempleo el año pasado se situó en el 8,9%, mientras que este año se mantuvo a la baja y está en el 8%, al cierre de junio.
Mientras que en materia fiscal se marcha dejando atrás un déficit de 6,4% del PIB y una deuda bruta de 64,7%.
A partir de las 15 horas, Petro le entregará el poder al ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien forjó su triunfo a partir de sobredimensionar sus errores.
Fuera del poder, Petro será el jefe de la oposición y volverá a hacer lo mejor que sabe hacer: llamar a concentraciones, pronunciar discursos altisonantes, revelando el país que podría ser Colombia, de acuerdo a sus formulaciones, pero que él no alcanzó a dibujar en sus cuatro años de mandato.
Imagen: ANSA/EPA
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