ITALIA / POLÍTICA Y NUEVOS LIDERAZGOS

Silvia Salis, la exatleta olímpica que irrumpe como nuevo nombre del centroizquierda italiano

03.05.2026

ROMA (Uypress) – Silvia Salis, alcaldesa de Génova y exlanzadora olímpica de martillo, irrumpió como una figura inesperada en la política italiana. Su ascenso coincide con el debilitamiento de Giorgia Meloni y con la dificultad del centroizquierda para definir un liderazgo común hacia las elecciones de 2027.

Salis tiene 40 años, nació en Génova y llegó a la política después de una carrera deportiva y dirigencial. Fue atleta olímpica en lanzamiento de martillo, participó en los Juegos de Pekín 2008 y Londres 2012, ganó títulos nacionales y luego ocupó cargos en el Comité Olímpico Nacional Italiano. En mayo de 2025 fue electa alcaldesa de Génova al frente de una amplia coalición de centroizquierda, con apoyo del Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, Alianza Verdes e Izquierda y sectores centristas.

Su triunfo en Génova tuvo una lectura nacional inmediata. La ciudad venía de años de gobierno de centroderecha y su victoria en primera vuelta fue presentada como un ensayo exitoso de unidad opositora. Según datos del Ministerio del Interior italiano, Salis obtuvo 124.720 votos, equivalentes al 51,48%, frente al 44,20% de Pietro Piciocchi, candidato respaldado por la coalición de derecha.

El contexto cambió en marzo, cuando Giorgia Meloni sufrió su primer gran revés desde que llegó al poder. Los italianos rechazaron en referéndum la reforma judicial impulsada por su gobierno, con casi 54% de votos por el “No” frente a 46% por el “Sí”. Reuters sostuvo que la derrota debilitó el aura de invencibilidad de Meloni y dio nuevo impulso a una oposición que, hasta entonces, aparecía fragmentada y sin liderazgo claro.

En ese vacío empezó a crecer el nombre de Salis. El País la ubicó como “el último nombre” en la pelea por el liderazgo de la izquierda italiana, detrás de los dos aspirantes más visibles: Elly Schlein, secretaria del Partido Democrático, y Giuseppe Conte, líder del Movimiento Cinco Estrellas. La diferencia es que Salis no proviene de la política partidaria tradicional y se presenta como una figura más transversal, capaz de hablar a sectores progresistas, moderados y votantes desencantados.

Su estilo también explica parte del fenómeno. Euronews Italia señaló que en pocas semanas su nombre ganó fuerza gracias a entrevistas internacionales, una presencia pública cuidada y un concierto gratuito de música techno en Génova con la DJ belga Charlotte de Witte, que se viralizó en redes sociales. The Guardian describió esa escena como parte de una estrategia para recuperar el espacio público, hablar a los jóvenes y contrastar con la política más rígida de la derecha italiana.

Salis explota una combinación poco habitual: disciplina deportiva, lenguaje directo, estética contemporánea, defensa de derechos sociales y distancia respecto de las estructuras partidarias. En entrevistas recientes se pronunció a favor del salario mínimo, la justicia social, los derechos de los trabajadores y el reconocimiento de familias homoparentales en el registro civil de Génova. También marcó posiciones duras contra Donald Trump y Benjamin Netanyahu, en un momento en que la guerra en Medio Oriente atraviesa de lleno la política europea.

La construcción de su imagen pública también generó ataques. La llamaron “Barbie” y la criticaron por fotos con zapatos de lujo, un tipo de cuestionamiento que ella respondió señalando que una persona puede defender la reducción de desigualdades y, al mismo tiempo, gastar en sus pasiones lo que ganó honestamente. Vanity Fair recogió una entrevista en la que Salis denunció que las mujeres en política son atacadas por su cuerpo, su voz o su vida privada antes que por sus decisiones.

Pero el ascenso de Salis no está exento de resistencias dentro de la propia oposición. ANSA informó que, ante el debate sobre primarias para elegir al candidato del centroizquierda, Salis reiteró que “hace la alcaldesa de Génova”, rechazó participar en una competencia entre líderes y advirtió que la izquierda corre siempre el riesgo de fragmentarse y caer en la irrelevancia. También dijo que no elegiría entre Schlein y Conte porque ambos la apoyan en Génova.

Esa postura la vuelve atractiva y problemática al mismo tiempo. Para sus defensores, puede ser una figura de síntesis en una coalición que necesita unir al Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, la izquierda verde y sectores moderados. Para sus críticos, todavía tiene poca experiencia nacional, no pertenece formalmente al PD y podría convertirse en una operación de marketing alentada por sectores centristas, incluido el entorno de Matteo Renzi, para desplazar a la izquierda hacia el centro.

Italia llega a esta discusión con elecciones generales previstas para 2027, salvo un adelanto. Meloni conserva una coalición fuerte, pero el revés del referéndum, las tensiones con sus aliados y el desgaste por economía, migración y política exterior abrieron una ventana de oportunidad para la oposición. El problema es que el centroizquierda sigue sin resolver si quiere competir con una candidatura claramente progresista, con una figura populista como Conte o con un perfil más transversal como Salis.

La pregunta de fondo no es solo si Silvia Salis quiere ser candidata. Es si la izquierda italiana necesita a alguien como ella para reconstruir un vínculo con votantes que ya no se reconocen en los partidos tradicionales. Su historia deportiva, su victoria en Génova y su capacidad para instalar temas culturales la convirtieron en un fenómeno político. Falta saber si ese fenómeno puede convertirse en liderazgo nacional o si quedará como una señal de renovación en una oposición que todavía no logra ordenar su propio campo.

 

Imagen: Marco Bertorello / AFP

Internacionales
2026-05-03T14:24:00

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