SIRIA / NUEVO EQUILIBRIO CON RUSIA
Siria recuperará áreas de Hmeimim y Tartús y redefine la presencia militar rusa
10.08.2026
DAMASCO (Uypress) – Siria y Rusia firmaron un memorando de entendimiento para reorganizar la presencia militar de Moscú en la costa mediterránea siria, después de aproximadamente 18 meses de negociaciones iniciadas tras la caída del gobierno de Bashar al Assad.
El acuerdo modifica el régimen de las instalaciones de Hmeimim y Tartús, los dos principales puntos de apoyo militar de Rusia en Medio Oriente y el Mediterráneo. No establece una retirada completa de las fuerzas rusas, pero termina con el modelo de control exclusivo que Moscú mantuvo durante el gobierno de Al Assad.
Según informó la agencia estatal siria SANA, el Estado sirio asumirá progresivamente la gestión de las instalaciones civiles vinculadas al complejo aeroportuario de Hmeimim y del cuarto muelle comercial del puerto de Tartús.
Estas áreas serán incorporadas a los sistemas nacionales de aviación civil y administración portuaria. Las instalaciones estrictamente militares, entretanto, pasarán a funcionar como centros conjuntos sirio-rusos de formación, capacitación y desarrollo de capacidades.
El memorando fija un plazo máximo de tres meses para completar el traspaso administrativo y poner en funcionamiento las nuevas disposiciones. El Ministerio de Asuntos Exteriores sirio lo calificó como el avance más importante alcanzado desde el comienzo de las conversaciones.
La base aérea de Hmeimim fue convertida en 2015 en el centro de las operaciones militares rusas en Siria. Desde allí despegaron los aviones que apoyaron a las fuerzas de Al Assad durante la guerra civil y permitieron que el gobierno recuperara amplias zonas del territorio.
Tartús, por su parte, tiene una historia más extensa. La Unión Soviética comenzó a utilizar sus instalaciones navales en la década de 1970. Posteriormente, Rusia amplió el enclave y lo convirtió en su principal punto de abastecimiento, mantenimiento y apoyo logístico en el Mediterráneo.
Ambas instalaciones resultaron fundamentales para la proyección militar rusa hacia Medio Oriente, el norte de África y el Mediterráneo oriental. Hmeimim también funcionó como escala para operaciones logísticas relacionadas con la presencia rusa en países africanos.
El futuro de las bases quedó en duda después del derrocamiento de Bashar al Assad en diciembre de 2024. El antiguo mandatario recibió asilo en Rusia, mientras las nuevas autoridades sirias comenzaron a revisar los acuerdos militares, económicos y portuarios firmados durante su gobierno.
El presidente Ahmed al-Sharaa optó por mantener abiertos los canales con Moscú, pese al respaldo militar que Rusia había brindado al gobierno anterior. La nueva administración buscó recuperar el control soberano de las infraestructuras sin romper completamente una relación que continúa teniendo importancia política, militar y económica.
La fórmula acordada refleja ese equilibrio. Siria recupera la administración de sectores civiles y comerciales estratégicos, pero Rusia conserva una presencia militar bajo un régimen compartido y con funciones formalmente centradas en la capacitación.
El texto divulgado no establece cuántos militares rusos permanecerán en territorio sirio, qué equipamiento podrá conservar Moscú ni si los centros conjuntos tendrán capacidad para desarrollar operaciones de combate.
Tampoco se conocieron detalles sobre la estructura de mando, el acceso de buques rusos a Tartús o las condiciones bajo las cuales las aeronaves militares podrán utilizar Hmeimim. Estos aspectos serán determinantes para establecer la verdadera dimensión de la presencia rusa después de la transición.
Para Damasco, el acuerdo permite recuperar infraestructuras fundamentales sin provocar una ruptura abrupta con una potencia que mantiene influencia internacional y capacidad de apoyo económico. Para Moscú, representa la posibilidad de conservar un punto de apoyo en el Mediterráneo, aunque bajo condiciones más limitadas que las establecidas durante el gobierno de Al Assad.
La reorganización ocurre mientras Siria intenta ampliar sus relaciones con Estados Unidos, Europa, Turquía y los países árabes del Golfo. La política exterior de Al-Sharaa busca diversificar alianzas y conseguir inversiones para la reconstrucción, evitando una dependencia exclusiva de Rusia.
El memorando no supone, por tanto, la desaparición de la presencia rusa en Siria. Marca el final de su anterior formato y el comienzo de una relación más condicionada por las prioridades de las nuevas autoridades sirias.
Durante los próximos tres meses deberá definirse cómo se realizará el traspaso de las instalaciones civiles y cuál será la dimensión efectiva de los centros conjuntos. Esa implementación permitirá determinar si Rusia conserva una presencia militar operativa o si sus bases evolucionan hacia estructuras principalmente formativas y logísticas.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias