ENERGÍA / PETRÓLEO Y SUDAMÉRICA
Sudamérica gana peso en el mapa petrolero ante la crisis de Ormuz
28.04.2026
RÍO DE JANEIRO (Uypress) – La crisis en Medio Oriente volvió a poner a Sudamérica en el centro del mercado petrolero. Con precios cercanos a US$100, la región podría sumar 2,1 millones de barriles diarios hacia 2035, liderada por Brasil, Guyana, Surinam, Argentina y una eventual recuperación venezolana.
El nuevo escenario fue planteado por Rystad Energy, que estimó que un precio sostenido de US$100 por barril podría liberar hasta 2,1 millones de barriles diarios adicionales de crudo sudamericano hacia mediados de la década de 2030. La consultora vinculó esa proyección con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz y con la necesidad de los grandes compradores de reducir su dependencia de una ruta crítica para el petróleo del Golfo Pérsico.
La Agencia Internacional de Energía también confirmó la magnitud del shock. En su informe de abril, señaló que la oferta global cayó 10,1 millones de barriles diarios en marzo por los ataques a infraestructura energética en Medio Oriente y las restricciones al movimiento de buques por Ormuz. La misma agencia indicó que los embarques por esa vía bajaron desde más de 20 millones de barriles diarios antes de la crisis a unos 3,8 millones en abril.
En ese contexto, Brasil aparece como el pilar más sólido de la nueva geografía petrolera sudamericana. La producción brasileña de petróleo y gas alcanzó en 2025 un récord de 4,897 millones de barriles equivalentes por día, con una expansión de 13,3% frente al año anterior. Solo la producción de petróleo llegó a 3,770 millones de barriles diarios, impulsada por el presal y por nuevos sistemas offshore.
Guyana es el caso de crecimiento más acelerado. La Administración de Información Energética de Estados Unidos estimó que su producción de crudo se multiplicó por diez entre 2020 y 2025, hasta un promedio de 750.000 barriles diarios, y que ya superaba los 900.000 barriles diarios en noviembre de 2025. Con nuevos proyectos en el bloque Stabroek, Guyana podría pasar el millón de barriles diarios hacia 2027.
Surinam completa el nuevo eje atlántico. TotalEnergies y APA aprobaron el proyecto GranMorgu, el primer desarrollo offshore del país, con una inversión estimada de US$10.500 millones, un FPSO de 220.000 barriles diarios y primer petróleo previsto para 2028. Aunque su escala es menor que la de Brasil o Guyana, su entrada confirma que la cuenca Guyana-Surinam se transformó en una de las fronteras más dinámicas del crudo mundial.
Argentina también aparece en la ecuación, aunque con otra lógica productiva. Rystad ubica a Vaca Muerta como la historia de crecimiento más dinámica de la región: la producción de crudo podría llegar a 1 millón de barriles diarios hacia el final de la década y a 1,5 millones hacia 2035 bajo un escenario estándar. En un caso alto, podría alcanzar 1,8 millones, aunque la infraestructura de evacuación, especialmente el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, se convertiría en el principal límite.
Venezuela es la gran incógnita. Rystad estima que, con petróleo a US$100, podría sumar 910.000 barriles diarios hacia 2035, con más de la mitad del incremento proveniente de campos existentes en las provincias Este y Oeste. Pero ese potencial depende de factores que no son geológicos, sino políticos y financieros: alivio de sanciones, reformas fiscales, recuperación operativa de PDVSA y regreso sostenido de inversión internacional.
El papel de Sudamérica, por tanto, no será reemplazar al Golfo Pérsico de un día para el otro. Su peso está en otro plano: convertirse en la principal fuente de crecimiento incremental fuera de Medio Oriente, con petróleo offshore de alta escala, shale en Argentina y crudos pesados venezolanos que podrían volver a ser relevantes para refinerías que hoy buscan alternativas. La EIA ya había proyectado que Brasil, Guyana y Argentina aportarían 0,4 millones de barriles diarios del crecimiento global previsto para 2026, la mitad del aumento mundial esperado.
La oportunidad, sin embargo, no se captura automáticamente. Rystad advierte que el ritmo dependerá menos de la disponibilidad de recursos que de la capacidad de ejecución, los cuellos de botella en FPSO, los marcos fiscales, la seguridad jurídica y la velocidad para aprobar proyectos. La región tiene reservas, descubrimientos y costos competitivos; lo que debe demostrar es capacidad para transformar esa ventaja en producción, infraestructura y contratos de largo plazo.
La crisis de Ormuz mostró que el mercado petrolero sigue siendo vulnerable a pocos puntos de estrangulamiento. En ese mapa, Sudamérica aparece como un proveedor más distante de las zonas de guerra, con salida atlántica, recursos abundantes y proyectos en expansión. No desplaza todavía al corazón energético de Medio Oriente, pero sí gana un lugar nuevo: el de amortiguador estratégico para un mundo que busca diversificar su petróleo antes de que la próxima crisis vuelva a cerrar una ruta clave.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias