SALUD Y POLÍTICA

Trump acelera los psicodélicos, entre promesas clínicas y cautela regulatoria

23.04.2026

WASHINGTON (Uypress) - Donald Trump firmó el 18 de abril una orden ejecutiva que busca acelerar la revisión federal y el acceso regulado a tratamientos psicodélicos para enfermedades mentales graves, con foco inicial en la ibogaína y en los veteranos de guerra. La Casa Blanca la presentó como una medida “histórica”, pero el alcance real sigue siendo regulatorio y experimental: no equivale a una aprobación médica general ni despeja por sí sola las dudas de seguridad y eficacia.

La orden instruye a la FDA a priorizar ciertos psicodélicos con designación de “breakthrough therapy”, abre una vía para que pacientes elegibles accedan a drogas en investigación bajo el esquema de “Right to Try”, destina US$ 50 millones vía ARPA-H para acompañar inversiones estatales en investigación y ordena iniciar revisiones de reclasificación cuando esos productos completen con éxito la fase 3 clínica. Reuters añadió que la administración quiere que decisiones sobre ibogaína puedan llegar incluso este verano boreal.

Trump defendió la medida en el Despacho Oval apoyándose, entre otros argumentos, en un estudio de Stanford sobre 30 veteranos de fuerzas especiales con traumatismo cerebral leve. Ese trabajo observacional reportó, al mes del tratamiento con magnesio-ibogaína, reducciones promedio de 88% en síntomas de PTSD, 87% en depresión y 81% en ansiedad, además de mejoras funcionales y cognitivas. Fue ese tipo de datos preliminares el que el presidente usó para sostener que el potencial terapéutico merece una vía más rápida de revisión.

Pero la misma evidencia obliga a bajar el volumen del entusiasmo. El estudio citado fue pequeño, abierto y realizado en México, fuera del circuito clínico habitual de Estados Unidos, y la propia literatura científica recuerda que la ibogaína se ha asociado a arritmias cardíacas potencialmente fatales. AP señaló además que los NIH ya habían abandonado décadas atrás trabajos sobre la sustancia por su toxicidad cardiovascular, mientras NIDA advierte que la investigación sobre psicodélicos sigue en curso y que estos compuestos también pueden producir efectos físicos y psicológicos adversos.

El antecedente más claro de esos límites regulatorios llegó en 2024, cuando la FDA rechazó la solicitud para usar midomafetamina, conocida como MDMA, en PTSD. En su carta de respuesta, la agencia cuestionó la confiabilidad de los datos de seguridad, la falta de evidencia suficiente sobre la duración del efecto terapéutico y posibles sesgos en el diseño de los ensayos. Eso muestra que, aun con una orden presidencial que acelere trámites, los psicodélicos seguirán enfrentando el filtro clásico de la medicina regulada: demostrar seguridad, eficacia y beneficios duraderos.

La discusión de fondo, así, quedó menos en la boutade presidencial que en la tensión entre urgencia política y prudencia científica. La OMS sigue considerando como tratamientos eficaces para la depresión a intervenciones psicológicas como la activación conductual, la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal y la resolución de problemas. La orden de Trump puede acelerar ensayos y abrir una puerta regulatoria; convertir esa puerta en medicina aprobada y segura será otra batalla, bastante más larga y menos espectacular. 

Internacionales
2026-04-23T17:06:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias