ESTADOS UNIDOS / VATICANO E IRÁN
Trump acusa al Papa de favorecer a Irán y Rubio viaja al Vaticano para bajar la tensión
05.05.2026
CIUDAD DEL VATICANO (Uypress) – Donald Trump volvió a atacar al papa León XIV y afirmó que para el pontífice “está bien” que Irán tenga un arma nuclear. La frase fue rechazada por el Vaticano y llega antes de la visita de Marco Rubio a Roma, en un intento por recomponer el diálogo con la Santa Sede.
El presidente estadounidense realizó la acusación durante una entrevista con el conductor conservador Hugh Hewitt, en Salem News Channel. “Creo que está poniendo en peligro a muchos católicos y a mucha gente”, dijo Trump, al sostener que el Papa prefería hablar de que “está bien” que Irán tenga un arma nuclear. La afirmación no coincide con ninguna declaración pública de León XIV, que ha reclamado el fin de la guerra y la reapertura de caminos de diálogo en Medio Oriente.
La respuesta del pontífice fue directa. Al salir de Castel Gandolfo, León XIV sostuvo que la misión de la Iglesia es “predicar el Evangelio” y “predicar la paz”. También rechazó la idea de que apoye las armas nucleares y recordó que la Iglesia Católica se ha pronunciado durante años contra todo armamento nuclear. El Vaticano buscó así separar dos planos: la oposición a la guerra no implica avalar el programa nuclear iraní.
El cruce se produce en plena escalada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Trump insiste en que su ofensiva busca impedir que Teherán obtenga un arma nuclear, mientras el Papa cuestiona la lógica militar y reclama alto el fuego, diálogo y soluciones sin armas. La diferencia no está en aceptar o no un Irán nuclear, sino en el método para impedirlo: presión militar para Washington, diplomacia y desarme para la Santa Sede.
La tensión entre Trump y León XIV no es nueva. En abril, el presidente estadounidense ya había acusado al pontífice de ser débil frente al crimen y el terrorismo, además de criticar sus posiciones sobre migración y guerra. El Papa respondió entonces que no temía a la administración Trump y que su responsabilidad era hablar en voz alta desde el Evangelio. Desde entonces, la relación quedó marcada por declaraciones cruzadas y un creciente malestar en sectores católicos.
La visita de Marco Rubio al Vaticano busca contener ese deterioro. El secretario de Estado estadounidense, católico practicante, será recibido por León XIV el jueves y también mantendrá contactos con la Secretaría de Estado vaticana. El embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch, adelantó que se espera un diálogo “franco” sobre las diferencias, sin aceptar la idea de una ruptura profunda entre Washington y el Vaticano.
Rubio llega con una agenda compleja. Además de la relación con la Santa Sede, deberá explicar la estrategia estadounidense en Medio Oriente, defender la posición de Trump sobre Irán y sostener canales de diálogo con un Vaticano que ha elevado el tono contra la guerra. También viajará a Roma para reunirse con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y con el canciller Antonio Tajani.
Italia aparece en el trasfondo de la crisis. Meloni, una de las aliadas europeas más cercanas a Trump, defendió públicamente al Papa después de los ataques del presidente estadounidense. Esa posición generó irritación en Washington y agregó un nuevo frente diplomático a una relación ya tensionada por la guerra en Irán, el costo energético y las diferencias sobre el papel de Europa.
El Vaticano intenta preservar una posición histórica: condenar la amenaza nuclear, reclamar desarme y evitar que la diplomacia quede subordinada a la lógica militar. León XIV heredó una línea doctrinal que considera inmoral no solo el uso de armas nucleares, sino también su posesión como instrumento de intimidación global. Por eso, sus llamados a la paz no pueden leerse como respaldo a Irán, sino como continuidad de una doctrina católica contra la guerra y el armamento nuclear.
Para Trump, en cambio, el lenguaje del Papa debilita la presión sobre Teherán. En su visión, cualquier crítica a la guerra puede ser interpretada como una concesión política a Irán. Esa lectura alimenta el choque con una Santa Sede que suele hablar en términos morales y humanitarios, no estratégicos ni militares.
El episodio vuelve a mostrar el peso político de la voz papal en conflictos internacionales. Aunque el Vaticano no tiene poder militar, su autoridad moral incide en gobiernos, comunidades católicas y opinión pública global. Que el primer Papa estadounidense cuestione una guerra encabezada por un presidente estadounidense convierte la disputa en un caso excepcional dentro de la diplomacia contemporánea.
La visita de Rubio será, por tanto, más que una reunión protocolar. Será un intento de ordenar una relación golpeada por la guerra, por acusaciones personales y por lecturas opuestas sobre cómo enfrentar a Irán. Si el encuentro logra bajar el tono, Washington y el Vaticano podrán sostener diferencias sin ruptura. Si fracasa, el cruce entre Trump y León XIV puede transformarse en una fractura política mayor entre la Casa Blanca y una Iglesia que insiste en predicar la paz incluso cuando esa palabra incomoda al poder.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias