ESTADOS UNIDOS / ALEMANIA E IRÁN
Trump choca con Merz por Irán y expone otra fisura entre Washington y Europa
29.04.2026
WASHINGTON (Uypress) – Donald Trump respondió a Friedrich Merz después de que el canciller alemán dijera que Estados Unidos estaba siendo “humillado” por Irán. El cruce surgió el martes 28 de abril y este miércoles Merz buscó bajar la tensión, aunque mantuvo sus críticas a la guerra.
El presidente estadounidense arremetió contra Merz en redes sociales y lo acusó de no entender el riesgo nuclear iraní, después de que el jefe de gobierno alemán cuestionara la estrategia de Washington en el conflicto con Teherán. Trump sostuvo que su presión busca impedir que Irán obtenga un arma nuclear, una condición que la Casa Blanca viene ubicando como eje de cualquier salida diplomática.
La respuesta llegó luego de que Merz afirmara que Irán estaba “humillando” a Estados Unidos en el terreno diplomático, al hacer viajar a negociadores estadounidenses a Pakistán para conversaciones que no terminaban en resultados concretos. El canciller también puso en duda cuál era la estrategia de salida de Washington y advirtió sobre el riesgo de que Estados Unidos quedara atrapado en otro conflicto prolongado en Medio Oriente.
El trasfondo inmediato es el estancamiento de las conversaciones con Irán y la tensión en torno al estrecho de Ormuz. Washington exige garantías sobre el programa nuclear iraní y mantiene presión militar y económica, mientras Teherán intenta negociar el levantamiento de bloqueos y un nuevo marco de navegación en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.
Alemania mira la crisis desde otro ángulo. Merz ha sostenido que se opuso a la guerra desde el inicio y que sus consecuencias económicas golpean directamente a Europa, en particular por la inestabilidad energética generada por la crisis de Ormuz. Aunque el canciller fue duro con la conducción estadounidense, este miércoles remarcó que su relación personal con Trump sigue siendo buena y negó que exista una ruptura bilateral.
El cruce no implica que Berlín defienda el programa nuclear iraní. Merz reafirmó que Irán no debe tener armas nucleares, pero cuestiona el método elegido por Washington para llegar a ese objetivo. La diferencia está en la estrategia: Trump privilegia la presión máxima y exige que Teherán acepte límites nucleares desde el inicio; Merz advierte que una guerra sin salida política clara puede debilitar a Occidente y agravar el costo económico para sus aliados.
La tensión también revela un problema mayor dentro de la relación transatlántica. Estados Unidos reclama a sus socios de la OTAN mayor respaldo frente a Irán, incluso en el terreno naval, mientras algunos gobiernos europeos temen quedar arrastrados a una guerra que no definieron y cuyos efectos pagan en energía, inflación y seguridad comercial.
Lo que sigue dependerá de dos planos. En el inmediato, la Casa Blanca deberá decidir si mantiene congelado el canal diplomático o acepta alguna fórmula intermedia que permita descomprimir Ormuz sin ceder en la cuestión nuclear. En el plano político, Alemania intentará evitar que el cruce con Trump se convierta en una fractura abierta dentro de la OTAN, pero la discusión ya dejó una señal clara: incluso entre aliados, la guerra con Irán empieza a dividir diagnósticos, costos y prioridades.