INTERNACIONALES / OTAN
Trump vuelve a burlarse de Meloni y tensiona la cumbre de la OTAN
06.07.2026
WASHINGTON / ROMA (Uypress) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar su relación con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, al publicar en Truth Social una imagen provocadora con una frase que sugería que necesitaba una “orden de alejamiento” contra la mandataria europea.
La publicación apareció en vísperas de la cumbre de la OTAN en Ankara, donde ambos líderes tienen previsto coincidir junto al resto de jefes de Estado y de gobierno de la alianza. El mensaje, difundido sin mayores explicaciones, mostró a Meloni mirando hacia Trump y fue acompañado por la expresión “Restraining order needed”.
La reacción oficial italiana fue medida. Meloni no respondió personalmente al comentario. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, sostuvo que las relaciones transatlánticas van “más allá de comentarios individuales”, mientras que el ministro de Defensa, Guido Crosetto, afirmó que “las personas van y vienen, pero las relaciones deben permanecer”.
La oposición italiana fue menos cautelosa. Dirigentes críticos del gobierno calificaron la publicación de Trump como una provocación inaceptable y denunciaron una falta de respeto hacia la jefa de gobierno italiana. Reuters consignó que Carlo Calenda, líder de Azione, llamó a Trump “un matón barato y despreciable” en respaldo a Meloni.
El nuevo episodio retoma una disputa iniciada semanas atrás, cuando Trump afirmó que Meloni le había “rogado” tomarse una foto con él durante la cumbre del G7. La primera ministra italiana negó esa versión, la calificó de fabricada y respondió que ni ella ni Italia “mendigan”.
Lo que comenzó como una burla personal tiene un trasfondo diplomático más amplio. La relación entre Washington y Roma, que al inicio del nuevo mandato de Trump aparecía como una de las más fluidas dentro de Europa, se deterioró por diferencias sobre la guerra en Irán, el uso de bases militares italianas, el papel de la OTAN y los choques del presidente estadounidense con el papa León XIV.
Uno de los puntos más sensibles fue la negativa italiana a permitir el uso de la base de Sigonella, en Sicilia, para operaciones estadounidenses vinculadas al conflicto en Medio Oriente. The Guardian informó en marzo que Italia negó el acceso a aviones militares estadounidenses que transportaban armamento, argumentando que el uso de bases en territorio italiano debe ajustarse a acuerdos vigentes, a la Constitución y a la autorización parlamentaria correspondiente.
Trump retomó ese reclamo en junio y acusó a Meloni de no haber ayudado a Estados Unidos durante la guerra contra Irán. Según Anadolu, el mandatario estadounidense afirmó que Italia ni siquiera permitió usar sus pistas de aterrizaje, lo que calificó como un “gran inconveniente logístico”, y vinculó el episodio con sus críticas al funcionamiento de la OTAN.
El vínculo también se había resentido por el cruce en torno al papa León XIV. Meloni cuestionó como “inaceptables” las críticas de Trump al pontífice, después de que el papa pidiera detener la escalada militar contra Irán. Para una líder conservadora italiana que gobierna un país de fuerte tradición católica, la defensa del papa abrió una distancia pública con el presidente estadounidense.
La nueva publicación llega, además, en un momento delicado para la OTAN. Trump volvió a cuestionar el reparto de cargas dentro de la alianza y sostuvo que Washington asume una proporción “ridícula” y no recíproca de los compromisos de defensa. Ese planteo forma parte de una presión sostenida sobre los socios europeos para aumentar el gasto militar y reducir la dependencia de Estados Unidos.
Para Meloni, la situación es políticamente incómoda. Durante años buscó presentarse como una interlocutora privilegiada entre Trump y Europa, combinando afinidad ideológica en migración, seguridad y conservadurismo con una agenda proatlántica. Sin embargo, el estilo imprevisible del presidente estadounidense empieza a convertir esa cercanía en un costo interno y diplomático.
Roma eligió por ahora no escalar la confrontación. La respuesta de Tajani y Crosetto apuntó a proteger la relación bilateral más allá del insulto personal, evitando que una publicación en redes sociales domine la agenda de seguridad de la cumbre. Pero el silencio de Meloni no elimina el impacto político del episodio.
El caso vuelve a mostrar cómo la diplomacia de Trump se mezcla con ataques personales, redes sociales y disputas de imagen. En este caso, la destinataria no es una adversaria ideológica, sino una mandataria de derecha que hasta hace poco era vista como una de sus principales aliadas europeas.
La pregunta de fondo es si la relación entre Estados Unidos e Italia puede preservar su estabilidad institucional pese a una ruptura personal cada vez más visible entre sus líderes. La cumbre de la OTAN en Ankara será la primera prueba inmediata: allí, ambos deberán convivir en una mesa marcada por la guerra, el gasto militar, la seguridad europea y el futuro de la alianza atlántica.
Imagen: Reuters
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias