UCRANIA / BIELORRUSIA Y EL FLANCO NORTE
Ucrania advierte a Lukashenko que tiene 500 objetivos identificados en Bielorrusia si entra en la guerra
27.05.2026
KIEV (Uypress) – Ucrania elevó el tono frente a Bielorrusia y lanzó una advertencia directa al presidente Aleksandr Lukashenko para que no permita una mayor implicación de su país en la ofensiva rusa. El mensaje llegó en medio de crecientes tensiones en el flanco norte ucraniano, donde Kiev teme que Moscú busque reabrir una línea de presión hacia Chernígov y Kiev utilizando nuevamente territorio bielorruso.
La advertencia fue realizada por Robert Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, conocido por su indicativo militar “Magyar”. En una publicación difundida en redes, Brovdi sostuvo que Ucrania ya tiene identificados “los primeros 500 objetivos” en Bielorrusia y recomendó a Lukashenko no interferir en la guerra contra Ucrania.
El mensaje, de tono inusualmente duro, no equivale a una amenaza inmediata de ataque, pero sí marca un cambio en la comunicación militar ucraniana. Kiev busca dejar claro que cualquier participación más directa de Bielorrusia en la guerra tendría costos concretos y que las capacidades ucranianas de drones ya no se limitan al frente oriental o al territorio ruso.
La tensión se produce después de que el presidente Volodimir Zelenski advirtiera que Rusia podría estar preparando nuevos escenarios de ataque desde el norte. Según el mandatario ucraniano, Moscú evalúa operaciones adicionales contra las regiones septentrionales del país, en particular sobre el eje Chernígov-Kiev, el mismo corredor estratégico que fue utilizado al comienzo de la invasión rusa de febrero de 2022.
Zelenski aseguró que Ucrania ya ordenó reforzar sus defensas en esa zona y adoptar medidas preventivas tanto respecto de Bielorrusia como de las áreas rusas desde donde podrían originarse nuevas amenazas. También instruyó al Ministerio de Exteriores a aumentar la presión diplomática sobre Minsk y coordinar posiciones con socios internacionales.
Bielorrusia niega que vaya a entrar en la guerra. Lukashenko afirmó la semana pasada que su país no será arrastrado al conflicto salvo que se produzca una agresión contra su propio territorio. También sostuvo que, en ese caso, Bielorrusia y Rusia se defenderían juntas, en línea con la alianza militar que ambos países profundizaron desde el inicio de la invasión rusa.
La negación de Minsk no alcanza para disipar las sospechas de Kiev. Bielorrusia permitió en 2022 que las tropas rusas utilizaran su territorio como plataforma para atacar Ucrania desde el norte. Desde entonces, aunque el ejército bielorruso no intervino directamente en combate, el país siguió funcionando como retaguardia política, logística y estratégica de Moscú.
El contexto se agravó con los recientes ejercicios nucleares conjuntos de Rusia y Bielorrusia. Las maniobras incluyeron fuerzas terrestres, navales y aéreas, misiles balísticos intercontinentales, sistemas Iskander y armamento de capacidad nuclear. Lukashenko participó de las actividades junto a Vladimir Putin y volvió a exhibir la integración militar entre ambos países.
El mensaje nuclear tiene un destinatario claro: Ucrania y la OTAN. Rusia busca mostrar que cualquier escalada occidental o ucraniana puede tener consecuencias más amplias, mientras Bielorrusia aparece cada vez más incorporada al paraguas estratégico ruso. Moscú conserva el control de las armas nucleares desplegadas en territorio bielorruso, pero permite a Minsk participar en la selección de objetivos en caso de conflicto.
La preocupación occidental también creció. Francia advirtió a Lukashenko sobre los riesgos de dejarse arrastrar por la guerra de agresión rusa, mientras varios gobiernos europeos observan con cautela los movimientos en la frontera norte de Ucrania y las incursiones de drones en zonas sensibles del Báltico.
Para Kiev, el problema es doble. Por un lado, debe defender un frente oriental y meridional ya saturado por ataques rusos, drones, artillería y misiles. Por otro, no puede descuidar el norte, porque una amenaza desde Bielorrusia obligaría a dispersar recursos, reforzar posiciones y mantener reservas lejos de las líneas de combate principales.
La advertencia de Brovdi se inscribe en esa lógica. Ucrania no solo intenta disuadir a Lukashenko; también busca enviar un mensaje a Moscú: repetir la maniobra de 2022 desde territorio bielorruso ya no tendría el mismo costo bajo para Rusia. La guerra de drones cambió el alcance de la respuesta ucraniana y multiplicó los riesgos para bases, depósitos, radares, aeródromos y centros logísticos.
El propio Brovdi ha sido una de las figuras asociadas al crecimiento de las capacidades ucranianas de ataque con drones. Sus unidades participaron en operaciones contra infraestructura energética y militar rusa, incluyendo refinerías y activos estratégicos. Esa trayectoria da mayor peso a su advertencia: no se trata de una declaración política, sino de un mensaje desde una estructura militar que ya demostró capacidad operativa de largo alcance.
Aun así, el escenario sigue cargado de incertidumbre. No hay evidencia pública de que Bielorrusia haya decidido ingresar formalmente en la guerra. Pero la combinación de ejercicios nucleares, discursos cruzados, presión rusa, preparación defensiva ucraniana y advertencias militares muestra que el flanco norte volvió a convertirse en una zona de riesgo.
El dilema de Lukashenko es complejo. Si se mantiene al margen, conserva cierto margen de maniobra y evita arrastrar a Bielorrusia a una guerra de consecuencias imprevisibles. Si acepta una mayor implicación ordenada por Moscú, expone a su país a represalias ucranianas, nuevas sanciones occidentales y una crisis interna en una sociedad que nunca mostró entusiasmo por participar directamente en la invasión rusa.
Para Ucrania, el mensaje es preventivo: no abrir un nuevo frente, pero dejar claro que el precio de hacerlo será alto. En una guerra que ya entró en su quinto año, el norte vuelve a aparecer como una amenaza latente. Y esta vez Kiev advierte que no esperará pasivamente a que Bielorrusia vuelva a convertirse en plataforma de ataque.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias