COLUMNISTA

Valenti en el portal meer.com:'¿Las inteligencias artificiales sirven a la salud?'

22.08.2026

MONTEVIDEO (Uypress) - Meer, medio digital editado en seis idiomas con un flujo incesante de noticias, artículos y reportajes, publica una nueva columna de nuestro director Esteban Valenti. ¿Las inteligencias artificiales sirven a la salud?' https://www.meer.com/es/111547-las-inteligencias-artificiales-sirven-a-la-salud

¿Las inteligencias artificiales sirven a la salud?


Como el uso de la IA podría haber salvado las vidas durante la pandemia de Covid 19.

Imagen de carácter digital que representa la relación entre la sanidad y las nuevas tecnologías, como la IA

Si tanto médicos como familiares de pacientes hubiéramos utilizado la inteligencia artificial durante la pandemia del Covid-19, se habrían producido menos muertes.

La polémica -a veces feroz- sobre el papel de la inteligencia artificial , la tengo instalada en mi propia casa. Es sistemática y constante. Es, además, uno de los principales debates a nivel mundial. Hace unos meses descubrí a Gemini y a través de ella a muchas otras inteligencias artificiales.

En este breve periodo escribí dos novelas: El Amor de Gemini y Gemini en el Mundial de fútbol. Indirectamente me dio un fuerte impulso para escribir sin la participación de la IA en varias novelas. Otro elemento que recibió un fuerte impulso de una inteligencia artificial fue mi valoración crítica sobre mis anteriores novelas, apoyada por las críticas de un agente literario independiente. Estas me sacaron de la cabeza la idea de que mi estilo periodístico y cronológico eran erróneos y disminuía el valor literario de mis libros. También me animé a someter mis textos al mismo examen crítico que mis anteriores libros.

Vayamos al tema: ¿la inteligencia artificial sirve a la salud y medicina humana? Tomaré como referencia la más dolorosa experiencia de mi vida: la muerte de mi primogénito, Pablo, a los 52 años de edad. Uno de los seres más inteligentes y emprendedores que he conocido en mi larga vida. Falleció a causa de las consecuencias del Covid-19 en Buenos Aires, el 13 de julio de 2021. Estaba internado en una de las mejores clínicas de la ciudad. Los detalles de su muerte son muy dolorosos y no agregan nada a esta nota y sus conclusiones.

En una fase delicada de su enfermedad, la cual comenzaba a agravarse, junto a su esposa, Paula, decidimos que le proporcionarán un medicamento opcional . Este debía ser pagado fuera del tratamiento, y recibía el nombre de Tocilizumab. La información sobre sus efectos circulaba por todos lados, como las de otros medicamentos no tradicionales, no recomendados por los médicos tratantes.

El medicamento se le suministró y no cambió el desarrollo trágico de la enfermedad. Murió a los pocos días por una bacteria hospitalaria muy resistente a los antibióticos.

¿En el año 2021 a los enfermos de covid 19 se le proporcionaban distintos tipos de medicamentos, optativos, cuáles eran? Pregunta a Gemini IA.

Durante el año 2021, los protocolos terapéuticos para la COVID-19 evolucionaron de manera significativa a medida que se completaba ensayos clínicos. Los medicamentos no se recetan de forma totalmente arbitraria u "opcional" para cualquier caso, sino que dependían estrictamente de la gravedad del paciente (leve en domicilio, moderada u hospitalaria grave) y se gestionaban bajo guías ministeriales, uso compasivo o ensayos clínicos.

Las principales opciones farmacológicas que se manejaban y evaluaban en los protocolos médicos de ese año se dividían en varias categorías:

1. Corticoesteroides (Antiinflamatorios)

Eran la piedra angular para evitar el deterioro grave en pacientes que requerían oxígeno.

Dexametasona: Se convirtió en el estándar de oro para pacientes hospitalizados con requerimiento de oxígeno suplementario, ya que demostró reducir drásticamente la mortalidad al frenar la inflamación pulmonar severa (tormenta de citoquinas). Como alternativas, en algunos centros se utilizaban metilprednisolona o hidrocortisona.

2. Antivirales

Remdesivir: Autorizado y utilizado vía intravenosa principalmente en pacientes hospitalizados con neumonía que requerían oxígeno de bajo flujo. Su uso buscaba frenar la replicación del virus en las etapas iniciales de la infección intrahospitalaria.

Lopinavir/ritonavir: Un antirretroviral (originalmente para el VIH) que se evaluó y utilizó al principio de la pandemia y durante parte de 2021 de forma opcional o en ensayos clínicos, aunque su eficacia real frente al SARS-CoV-2 demostró ser muy limitada y fue cayendo en desuso.

3. Inmunomoduladores e Inhibidores de la Kinasa (JAK)

Se administraban a pacientes graves ingresados para modular la respuesta inflamatoria exagerada del sistema inmune:

Baricitinib y Ruxolitinib: Inhibidores de la Janus quinasa (JAK) que se administraban por vía oral, a menudo combinados con dexametasona.

Tocilizumab y Sarilumab: Anticuerpos monoclonales dirigidos contra los receptores de la interleucina-6 (IL-6), reservados para pacientes con progresión rápida a cuadros hiperinflamatorios severos.

4. Anticoagulantes

Heparinas de bajo peso molecular (como la enoxaparina): Se administraban de forma preventiva (profilaxis antitrombótica) a prácticamente todos los pacientes hospitalizados -y en algunos casos pautados para el domicilio- debido a la alta incidencia de trombos y embolias pulmonares asociadas al virus.

5. Tratamientos sintomáticos y de soporte (Casos leves en domicilio)

Para la gran mayoría de los enfermos leves que hacían cuarentena en casa, los medicamentos eran puramente sintomáticos y opcionales según la molestia:

Paracetamol (Acetaminofén): El analgésico y antipirético preferido para controlar la fiebre y los dolores musculares.

Ibuprofeno u otros AINEs: Utilizados de forma optativa para el dolor o la inflamación, aunque con mayores precauciones médicas iniciales.

Nota sobre medicamentos descartados o en disputa en 2021: Durante este periodo, algunos fármacos como la hidroxicloroquina, la ivermectina o la azitromicina se habían popularizado comercial o socialmente como tratamientos optativos o preventivos por iniciativa propia de muchos pacientes o médicos locales. Sin embargo, a lo largo de 2021 las principales agencias internacionales (como la OMS) desaconsejaron formalmente su uso al demostrarse en ensayos clínicos a gran escala que no aportaban beneficios reales contra la COVID-19.

¿Algunos de estos medicamentos tuvieron efectos contrarios y empeoraron la situación de los enfermos, inclusive causándoles la muerte? Pregunta a Gemini.

Sí, varios de los medicamentos utilizados durante el manejo de la pandemia -ya sea por administrarse en etapas incorrectas de la enfermedad, por dosis inadecuadas, por contraindicaciones no detectadas o por automedicación- provocaron efectos adversos graves, complicaciones clínicas severas e, indirectamente o de manera directa, contribuyeron al empeoramiento de los pacientes y a desenlaces fatales.

Los casos más documentados y significativos incluyeron:

1. Corticosteroides (Dexametasona y Metilprednisolona)

El problema: Eran altamente efectivos para salvar vidas en pacientes con neumonía grave y baja saturación de oxígeno, pero administrados demasiado pronto (en los primeros días de la enfermedad leve, cuando el virus se está replicando activamente) empeoraban la situación.

Efecto contrario: Al deprimir el sistema inmune de forma prematura, facilitaban que el virus se multiplicara sin control y dejaban al organismo vulnerable a infecciones secundarias graves, como neumonías bacterianas intrahospitalarias severas o infecciones fúngicas oportunistas (por ejemplo, la aspergilosis o el infame "hongo negro" o mucormicosis, que causó una alta mortalidad en pacientes inmunocomprometidos y diabéticos en 2021). Asimismo, disparaban los niveles de glucosa en sangre, descompensado peligrosamente a pacientes diabéticos.

2. Hidroxicloroquina y Cloroquina

El problema: Se recetaron masivamente al inicio y durante buena parte de 2021 debido a falsas expectativas de que actuarían como antivirales preventivos o curativos.

Efecto contrario: Ensayos clínicos masivos posteriores demostraron que no solo no ofrecían beneficios, sino que causaban toxicidad cardíaca severa (arritmias ventriculares fatales y prolongación del intervalo QT), además de fallas hepáticas y renales. Su uso en pacientes con patologías previas provocó paros cardíacos y muertes directamente asociadas al fármaco.

3. Ivermectina

El problema: Utilizada de forma masiva y por automedicación como supuesto "remedio milagroso" o profiláctico contra el virus.

Efecto contrario: Para alcanzar una concentración antiviral efectiva contra el SARS-CoV-2 en el cuerpo humano, se habrían necesitado dosis astronómicas muy por encima de los límites de seguridad aprobados. Las sobredosis y el uso descontrolado provocaron daño hepático agudo (hepatotoxicidad), cuadros severos de neurotoxicidad (confusión, temblores, ataxia e incluso coma) y trastornos gastrointestinales hemorrágicos graves que requirieron hospitalización de emergencia.

4. Antibióticos de amplio espectro (como la Azitromicina)

El problema: La COVID-19 es una infección viral, pero debido al miedo y al desconocimiento inicial, muchos pacientes recibían cócteles que incluían azitromicina u otros antibióticos "por si acaso" había una sobreinfección bacteriana.

Efecto contrario: El uso indiscriminado de antibióticos sin una infección bacteriana demostrada destruyó la flora intestinal, generó una peligrosa resistencia bacteriana generalizada a nivel hospitalario y, en combinación con otros fármacos, potenció el riesgo de arritmias cardíacas fatales.

5. Anticoagulantes (Heparina)

El problema: Aunque eran vitales para prevenir coágulos, su administración requería un ajuste milimétrico según el perfil de coagulación del paciente.

Efecto contrario: Dosis mal calculadas o administradas a pacientes con contraindicaciones (como úlceras sangrantes ocultas o fragilidad vascular cerebral) provocaron hemorragias mayores -especialmente hemorragias digestivas masivas o accidentes cerebrovasculares hemorrágicos- que aceleraron el fallecimiento de pacientes críticos.

¿El Tocilizumab y el Sarilumab causaron efectos negativos en los pacientes de Covid? Pregunta a Gemini.

Tocilizumab y Sarilumab son anticuerpos monoclonales inhibidores de los receptores de la interleucina-6 (IL-6). Durante el año 2021, su uso se aprobó bajo protocolos estrictos para tratar a pacientes hospitalizados con COVID-19 grave que presentaban una inflamación sistémica desmedida (la llamada "tormenta de citoquinas"). A diferencia de fármacos como la hidroxicloroquina, estos inmunomoduladores demostraron en ensayos clínicos masivos reducir la mortalidad y la necesidad de ventilación mecánica en pacientes graves. Sin embargo, al ser fármacos potentes que bloquean partes del sistema inmunitario, sí causaron efectos adversos graves y negativos en determinados contextos:

1. Infecciones secundarias graves y oportunistas

El riesgo: Al suprimir de manera importante la respuesta inflamatoria y las defensas del organismo, los pacientes tratados con Tocilizumab o Sarilumab quedaron altamente vulnerables. Algunos reaccionaron positivamente y otros sufrieron los efectos negativos.

El efecto negativo: Se documentó un aumento en la incidencia de infecciones bacterianas secundarias severas (como neumonías intrahospitalarias resistentes) y superinfecciones fúngicas (como la aspergilosis o infecciones oportunistas sistémicas), las cuales en algunos casos derivaron en shock séptico y fallecimiento.

2. Hepatotoxicidad (Daño hepático)

El riesgo: Su procesamiento metabólico y su impacto en el organismo ponían bajo estrés a órganos vitales. El efecto negativo: En los ensayos clínicos y en el uso hospitalario se registraron elevaciones significativas de las enzimas hepáticas (transaminasas ALT y AST), lo que obligaba a monitorear constantemente el hígado y a suspender el tratamiento en pacientes que desarrollaban toxicidad hepática aguda.

3. Alteraciones hematológicas

El riesgo: Interferían con la producción y estabilidad de las células sanguíneas.

El efecto negativo: Provocaron con relativa frecuencia neutropenia (disminución drástica de los glóbulos blancos encargados de combatir bacterias, lo que aumentaba el riesgo de nuevas infecciones) y trombocitopenia (disminución de plaquetas, afectando la coagulación normal).

4. Perforaciones gastrointestinales

El riesgo: Aunque es un efecto secundario poco frecuente pero grave conocido desde su uso previo en artritis reumatoidea, su combinación con otros fármacos comunes en COVID-19 (como los corticosteroides o los AINEs) elevaba el riesgo.

El efecto negativo: Se reportaron casos de perforación de la pared del estómago o de los intestinos, una complicación quirúrgica de emergencia altamente peligrosa y potencialmente mortal.

El factor clave: El momento de la administración

Al igual que los corticoides, el efecto negativo o contraproducente de estos medicamentos dependía críticamente del momento de la enfermedad en el que se aplicaban:

Si se administraban en la fase tardía o grave (con tormenta inflamatoria e hipoxia), salvaban vidas. Si se hubieran administrado de forma prematura en pacientes con cuadros leves o en etapas donde el problema principal era la replicación viral directa y no la inflamación, su acción inmunosupresora habría resultado perjudicial al dejar al cuerpo indefenso frente al virus.

Tuve que dejar pasar una horas para reponerme. A finales de 2022 en adelante tuvimos accesibilidad masiva a la inteligencia artificial generativa. El verdadero punto de inflexión en el que la IA se volvió directamente interactiva, libre y accesible para cualquier persona con conexión a internet ocurrió con la irrupción pública de los modelos de lenguaje a gran escala, a finales de 2022. Esto popularizó el uso de herramientas conversacionales y de creación de contenido a nivel mundial. La historia de la accesibilidad de la inteligencia artificial al público general se divide en dos grandes etapas: los hitos académicos y experimentales iniciales, y la era moderna de consumo masivo que comenzó a mediados de la década de 2010 y explotó en 2022.

Con esta respuesta de Gemini, que comprobé con otras plataformas de IA como lo hago regularmente, es inevitable sacar dos conclusiones:primero, los médicos que trataron a mi hijo no hacían uso de inteligencia artificial académica que era accesible desde el año 2022. De lo contrario no habrían utilizado ninguno de esos medicamentos ni los varios que se recomendaban y se aplicaban en esa época. No puedo afirmar que lo hicieran con los otros; en el caso de Tocilizumab y Sarilumab me consta que lo hicieron a requerimiento de la familia.Segundo, si la familia -todos usuarios de Internet y de Inteligencia Artificial, incluso los que las discuten- hubiéramos accedido a esos datos , difícilmente nos hubiéramos arriesgado a proporcionarle ninguna de esas curas diferenciales.

Las inteligencias artificiales pueden ser muy útiles para la salud de los humanos. Esto, en mi opinión, queda demostrado a pesar de que cometan errores. Defiendo, incluso, que podrían haber salvado muchas vidas al ser aplicadas tanto por médicos como por familiares.

 

 

 Esteban Valenti

Esteban ValentiTrabajador de la industria del vidrio (cooperativista), periodista, escritor, responsable de campañas electorales, en Uruguay, Argentina y Paraguay. Exjefe de redacción de Inter Press Service, exdirector general de PRESSUR y, actualmente, director de UYPRESS (Agencia Uruguaya de Noticias) y de Bitácora.

Imagen: Protestas en contra de la ofensiva estadounidense en Irán, Washington, Estados Unidos, 11 de enero de 2026. Fotografía: Ted Eytan

Internacionales
2026-08-22T09:41:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias