TRAGEDIA EN VENEZUELA

Venezuela eleva a 1.943 los muertos y más de 10.500 los heridos por los terremotos

01.07.2026

CARACAS (Uypress) – La cifra de muertos por los terremotos que sacudieron Venezuela la semana pasada volvió a aumentar de forma dramática. El último balance oficial elevó a 1.943 el número de fallecidos y a 10.571 el de heridos, mientras continúan las tareas de rescate y la búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros.

Los datos fueron comunicados por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la mandataria interina Delcy Rodríguez, durante una transmisión por el canal estatal Venezolana de Televisión.

Rodríguez informó además que 6.461 personas fueron rescatadas por los equipos de emergencia, mientras que entre 13.400 y 13.500 lograron salir por sus propios medios o con ayuda de familiares durante las primeras horas posteriores al desastre.

Los terremotos ocurrieron el miércoles 24 de junio, con magnitudes de 7,2 y 7,5, y golpearon con especial fuerza el norte del país. La Guaira, Caracas, Miranda, Carabobo y otras zonas quedaron afectadas por derrumbes, daños estructurales, cortes de servicios y colapso de infraestructura crítica.

La Guaira continúa siendo el epicentro de la devastación. El estado costero fue declarado zona de desastre y permanece bajo fuertes controles de acceso para ordenar la llegada de ayuda, maquinaria, ambulancias y equipos de rescate.

En las últimas horas, los equipos de rescate apuraban los trabajos para encontrar sobrevivientes, aunque los especialistas advierten que las posibilidades disminuyen con el paso de los días. En distintas zonas de La Guaira, familiares pidieron silencio alrededor de edificios colapsados para intentar detectar sonidos de personas atrapadas.

Uno de los rescates más esperanzadores fue el de un niño de tres años que logró sobrevivir casi seis días bajo los escombros. También se mantenían operativos complejos para intentar sacar con vida a personas localizadas en estructuras derrumbadas.

La situación sanitaria es crítica. Hospitales públicos y centros improvisados atienden a miles de heridos en condiciones precarias. En algunos lugares, médicos y voluntarios debieron instalar espacios de atención de emergencia en locales comerciales, estacionamientos y zonas abiertas, ante el colapso de la infraestructura sanitaria.

A la presión hospitalaria se suma el riesgo de brotes infecciosos. La Organización Mundial de la Salud advirtió sobre la posibilidad de enfermedades asociadas a la falta de agua, saneamiento, hacinamiento, cadáveres sin identificar y servicios médicos sobrepasados.

La magnitud real del daño material todavía está en evaluación. El gobierno informó oficialmente 855 edificios afectados, de los cuales 189 registraron colapso total. Sin embargo, un análisis preliminar de imágenes satelitales realizado a partir de datos de la NASA y la Agencia Espacial Europea estima que alrededor de 58.870 edificios podrían haber resultado dañados o destruidos en la región afectada.

Esa diferencia muestra que el alcance de la catástrofe puede ser mucho mayor al registrado inicialmente por las autoridades. Las zonas más vulnerables incluyen edificios antiguos, construcciones sobre suelos inestables, viviendas deterioradas y áreas urbanas expuestas a deslizamientos o licuefacción del terreno.

También crece la incertidumbre sobre el número de desaparecidos. No existe una cifra oficial consolidada. Registros ciudadanos y reportes de búsqueda han reunido decenas de miles de nombres de personas no localizadas, aunque esa información aún debe ser depurada y verificada.

La comunidad internacional comenzó a ampliar su respuesta. Equipos de rescate, personal médico, perros especializados y asistencia humanitaria llegaron desde distintos países. Según reportes internacionales, más de 27 países movilizaron equipos de apoyo para colaborar con las tareas de búsqueda, atención sanitaria y asistencia a damnificados.

España confirmó la muerte de 26 ciudadanos españoles y reportó además 150 desaparecidos y 12 personas atrapadas bajo los escombros. Un equipo médico de emergencia partió desde Madrid para instalar un hospital de campaña y reforzar la atención primaria, quirúrgica y psicológica.

La emergencia también generó denuncias por demoras, desorganización y falta de maquinaria pesada. Vecinos de zonas devastadas sostienen que la ayuda llegó tarde y que en varios puntos las primeras tareas de remoción fueron realizadas por familiares, voluntarios y comunidades locales con herramientas precarias.

La militarización de La Guaira y la restricción de acceso buscan ordenar la circulación hacia la zona cero, pero también generaron críticas de personas que intentan ingresar con donaciones, equipos o información sobre familiares desaparecidos.

El colapso logístico obligó a establecer corredores para ambulancias, maquinaria, rescatistas y vehículos autorizados. La autopista Caracas-La Guaira, clave para conectar la capital con el litoral y el aeropuerto de Maiquetía, quedó saturada durante los primeros días por el ingreso masivo de ayuda particular.

La catástrofe golpea a un país ya marcado por años de crisis política, económica e institucional. El deterioro de servicios públicos, hospitales, vivienda, infraestructura vial y organismos de emergencia amplifica el impacto del desastre natural.

Expertos en ingeniería y urbanismo advierten que la destrucción no puede explicarse solo por la fuerza de los sismos. También influyen la calidad de las construcciones, la falta de mantenimiento, la corrosión, la expansión urbana sobre suelos vulnerables y la ausencia de controles suficientes.

Los terremotos dejaron expuesta la fragilidad urbana de zonas densamente pobladas. Edificios antiguos, complejos habitacionales deteriorados, viviendas informales y laderas inestables multiplicaron el daño en varias áreas del norte venezolano.

Mientras tanto, miles de personas siguen durmiendo en calles, plazas, refugios improvisados o vehículos por miedo a nuevas réplicas o porque sus viviendas quedaron destruidas. Las necesidades más urgentes son agua potable, alimentos, medicamentos, refugio, saneamiento, atención médica y apoyo psicológico.

La agencia migratoria de Naciones Unidas estimó que hasta 6,8 millones de personas podrían requerir asistencia humanitaria, incluyendo refugio, agua, saneamiento, atención sanitaria y artículos esenciales.

Venezuela enfrenta así la peor emergencia sísmica de su historia reciente. El balance de 1.943 muertos y 10.571 heridos marca una nueva dimensión de la tragedia, pero todavía no parece ser el cierre del conteo.

La prioridad inmediata sigue siendo rescatar sobrevivientes, recuperar cuerpos, identificar víctimas, atender heridos y asistir a los damnificados. Después vendrá una reconstrucción larga, costosa y políticamente sensible.

Por ahora, el país sigue entre el duelo, la urgencia y la incertidumbre. Cada nuevo dato confirma que la magnitud de la catástrofe es mayor de lo que se sabía en los primeros días.

Internacionales
2026-07-01T10:13:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias