INTERNACIONALES / RELACIONES CHINA-ESTADOS UNIDOS

Xi ofrece mantener abierto el mercado chino a empresas estadounidenses durante su visita a Washington

24.09.2026

WASHINGTON (Uypress) – El presidente de China, Xi Jinping, afirmó este jueves que su país “mantiene las puertas abiertas” a las empresas estadounidenses interesadas en invertir y operar en el mercado chino.

La declaración fue realizada durante la visita de Estado de Xi a Washington, donde mantuvo una reunión con el presidente Donald Trump para analizar las relaciones económicas, comerciales y estratégicas entre las dos mayores economías del mundo.

El mandatario chino sostuvo que ambos gobiernos deben crear condiciones favorables para las empresas y evitar que las diferencias políticas terminen perjudicando la cooperación económica.

Xi también afirmó que él y Trump se respetan, mantienen una comunicación regular y respaldan la colaboración en política exterior, comercio, finanzas y seguridad.

La visita, desarrollada entre el 23 y el 25 de setiembre, constituye el segundo encuentro recíproco entre ambos mandatarios en seis meses y la primera visita de Estado de un presidente chino a Estados Unidos en más de una década.

Una relación personal para contener las diferencias

Xi presentó el diálogo directo entre los presidentes como un instrumento para reducir tensiones y evitar que la competencia entre las dos potencias derive en una confrontación.

Trump también destacó en distintas oportunidades su relación personal con el mandatario chino y defendió la necesidad de alcanzar acuerdos en sectores donde ambos países mantienen intereses compartidos.

La aproximación diplomática no elimina, sin embargo, las diferencias estructurales existentes entre Washington y Pekín.

Estados Unidos acusa a China de conceder ventajas a sus empresas estatales, limitar el acceso de compañías extranjeras, transferir tecnología de manera forzada y utilizar su dominio sobre determinados minerales como herramienta de presión.

Pekín rechaza esas acusaciones y sostiene que Washington recurre a los aranceles, las sanciones y los controles tecnológicos para intentar contener su desarrollo económico.

Aranceles y una tregua comercial

Uno de los temas centrales de la reunión fue la continuidad de la tregua comercial alcanzada después de la escalada arancelaria de 2025.

Los equipos económicos de ambos países negociaban antes de la cumbre una reducción recíproca de gravámenes sobre productos considerados no estratégicos.

Las conversaciones comprendían mercaderías por aproximadamente 30.000 millones de dólares de cada país y podían incorporarse a un nuevo mecanismo bilateral de comercio e inversión.

Un entendimiento limitado permitiría reducir costos para determinadas empresas, pero no resolvería las principales disputas sobre subsidios industriales, propiedad intelectual, acceso a mercados o seguridad tecnológica.

La dependencia comercial entre ambos países disminuyó durante los últimos años, aunque China continúa siendo un mercado, centro de producción y proveedor estratégico para numerosas compañías estadounidenses.

Empresas estadounidenses miran a China

La afirmación de Xi sobre la apertura del mercado chino se dirigió especialmente a las grandes compañías tecnológicas, financieras, automotrices y de consumo que mantienen intereses en el país asiático.

Empresas como Apple, Tesla, Nvidia, Google y Citigroup dependen en diferente medida del mercado chino, de sus cadenas de producción o de autorizaciones de los organismos reguladores de Pekín.

El presidente chino buscó transmitir que las compañías estadounidenses continuarán siendo bienvenidas, pese al deterioro de las relaciones políticas y a las restricciones impuestas por ambos gobiernos.

La aplicación concreta de ese mensaje dependerá de las condiciones regulatorias, las exigencias sobre manejo de datos, las normas de seguridad nacional y las posibilidades de competir frente a empresas chinas.

Compañías extranjeras han reclamado durante años mayor previsibilidad y condiciones de acceso equivalentes a las otorgadas a las firmas locales.

La disputa tecnológica

La inteligencia artificial ocupó un lugar destacado en la agenda de Trump y Xi.

Estados Unidos mantiene restricciones a la exportación hacia China de semiconductores avanzados y equipos destinados a fabricarlos. Washington considera que esos componentes podrían utilizarse para desarrollar sistemas militares, capacidades de vigilancia y modelos de inteligencia artificial.

China respondió acelerando la producción nacional de chips, promoviendo arquitecturas alternativas y restringiendo la exportación de determinados minerales y tecnologías de procesamiento.

La administración Trump no anticipó una eliminación general de los controles tecnológicos, aunque existía la posibilidad de introducir ajustes para algunas categorías de productos.

También se esperaba que los mandatarios abordaran los riesgos asociados con sistemas de inteligencia artificial cada vez más autónomos y la posibilidad de establecer mecanismos bilaterales de comunicación.

Tierras raras y cadenas de suministro

Otro punto de fricción es el control chino sobre buena parte de la extracción y, especialmente, del procesamiento mundial de tierras raras.

Estos elementos son utilizados en vehículos eléctricos, equipos militares, turbinas eólicas, teléfonos, semiconductores y otros productos tecnológicos.

Las restricciones chinas a determinadas exportaciones generaron preocupación entre empresas estadounidenses y llevaron a Washington a impulsar proyectos alternativos de extracción y refinación.

Pekín sostiene que sus controles responden a razones de seguridad y regulación comercial, mientras Estados Unidos los considera una posible herramienta de presión geopolítica.

La cumbre podría facilitar nuevas licencias de exportación o mecanismos para garantizar el suministro, pero no eliminará la competencia por controlar esas cadenas productivas.

Resistencias dentro de Estados Unidos

La posible ampliación de la inversión china en Estados Unidos también enfrenta resistencias políticas y empresariales.

Antes del encuentro, las principales asociaciones de la industria automotriz pidieron a Trump que mantuviera las restricciones contra los fabricantes chinos.

Los grupos, que representan a compañías como General Motors, Ford, Tesla, Toyota, Volkswagen, Hyundai y Stellantis, advirtieron que el ingreso de automóviles chinos podría afectar el empleo y generar riesgos para la seguridad de los datos.

Trump había declarado que aceptaría la instalación de fábricas chinas en territorio estadounidense si producían vehículos localmente y generaban puestos de trabajo.

La posición contrasta con las restricciones aplicadas a automóviles y componentes tecnológicos procedentes de China por preocupaciones sobre conectividad, recopilación de información y competencia subsidiada.

Apertura en medio de la competencia

El mensaje de Xi representa un intento de preservar la relación empresarial mientras ambos gobiernos mantienen una competencia creciente por la tecnología, la producción industrial y la influencia internacional.

La apertura ofrecida por Pekín no supone el fin de las restricciones regulatorias ni garantiza condiciones irrestrictas para las compañías estadounidenses.

Tampoco el tono cordial entre Xi y Trump implica que las diferencias sobre Taiwán, comercio, seguridad, inteligencia artificial y presencia militar hayan quedado resueltas.

Las declaraciones muestran, sin embargo, que los dos gobiernos buscan evitar una ruptura económica completa y mantener canales de cooperación en áreas donde una confrontación tendría consecuencias globales.

Los resultados concretos de la cumbre dependerán de los acuerdos que anuncien ambos mandatarios al término de las reuniones y de su posterior aplicación por parte de los organismos comerciales y regulatorios.

Internacionales
2026-09-24T14:41:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias