MEMORIA HISTÓRICA
Zelenski abrirá archivos sobre Volinia y ampliará las exhumaciones para recomponer la relación con Polonia
19.07.2026
KIEV / VARSOVIA (Uypress) – El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció una serie de medidas destinadas a reducir las tensiones con Polonia y abordar uno de los capítulos más dolorosos de la historia compartida: las matanzas de civiles polacos cometidas por nacionalistas ucranianos durante la Segunda Guerra Mundial
Zelenski encabezó el viernes una reunión de altos funcionarios dedicada específicamente a revisar la política ucraniana hacia Polonia y aseguró que ambos países necesitan relaciones de buena vecindad, igualdad y beneficio mutuo, construidas sobre el respeto.
El mandatario agradeció el apoyo proporcionado por Varsovia desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala y sostuvo que la defensa de la independencia ucraniana también contribuye directamente a la seguridad de Polonia.
Entre las decisiones anunciadas se encuentra la apertura de todos los archivos del Servicio de Seguridad de Ucrania y del Servicio de Inteligencia Exterior relacionados con los acontecimientos ocurridos en Volinia durante el siglo XX.
La medida permitiría a investigadores ucranianos y polacos acceder a documentos que hasta ahora permanecían total o parcialmente restringidos y reconstruir las responsabilidades, cadenas de mando y circunstancias de las matanzas.
Zelenski anunció además que se concederá una cantidad “significativa” de nuevos permisos para realizar tareas de búsqueda y exhumación de las víctimas.
El presidente señaló que Ucrania trabajará con las autoridades polacas para aumentar la capacidad operativa de esos proyectos y facilitar la identificación y posterior sepultura de los restos encontrados.
Las exhumaciones constituyen una de las principales reivindicaciones históricas de Polonia. Varsovia reclama desde hace años que las familias puedan localizar y enterrar dignamente a las víctimas que permanecen en fosas comunes o en lugares todavía no identificados.
El plan también incluye ampliar el diálogo entre las sociedades de ambos países y fortalecer al Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional. Zelenski pedirá al Gobierno y al Parlamento que consideren un aumento de sus recursos financieros y organizativos.
El organismo tendrá la responsabilidad de participar en las investigaciones históricas, coordinarse con las instituciones polacas y representar la posición ucraniana en las discusiones sobre memoria y conmemoraciones.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, recibió favorablemente el anuncio y afirmó que Polonia está preparada para mantener un diálogo “serio y amistoso” tanto sobre los asuntos que unen a los dos países como sobre aquellos que continúan dividiéndolos.
Tusk sostuvo que las relaciones deben basarse en el respeto mutuo y en la verdad histórica. El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, también valoró las declaraciones, aunque reclamó que la apertura de archivos, las exhumaciones y el diálogo se conviertan en decisiones concretas.
La nueva iniciativa llega después de varios meses de deterioro diplomático. La crisis se profundizó en mayo, cuando Zelenski autorizó que una unidad militar ucraniana recibiera el nombre de “Héroes del Ejército Insurgente Ucraniano”.
La decisión provocó una fuerte reacción en Polonia, donde la UPA está vinculada directamente con las matanzas de la población polaca de Volinia y Galicia Oriental.
El Ministerio de Relaciones Exteriores polaco expresó entonces su “indignación” y advirtió que la exaltación de la organización podía ser utilizada por la propaganda rusa para debilitar la asociación estratégica entre Varsovia y Kiev.
El presidente polaco, Karol Nawrocki, resolvió posteriormente retirarle a Zelenski la Orden del Águila Blanca, la mayor distinción del país. El mandatario ucraniano devolvió la condecoración y otros dirigentes de ambos Estados anunciaron medidas similares, ampliando una controversia que comenzó en el terreno histórico y terminó afectando la relación política.
Las matanzas de Volinia tuvieron lugar principalmente entre 1943 y 1945, en territorios que antes de la guerra pertenecían a Polonia y que actualmente forman parte de Ucrania.
La UPA y otras formaciones nacionalistas atacaron localidades habitadas por polacos con el objetivo de eliminar su presencia en zonas que aspiraban a incorporar a un futuro Estado ucraniano independiente.
Las estimaciones citadas por Reuters sitúan entre 70.000 y 100.000 el número de civiles polacos asesinados. Miles de ucranianos murieron posteriormente en acciones de represalia ejecutadas por unidades polacas.
Para la sociedad polaca, las matanzas constituyen un genocidio planificado. En Ucrania, parte de la población recuerda a la UPA principalmente por su lucha contra las fuerzas soviéticas y alemanas y por su objetivo de conseguir la independencia nacional.
Esa diferencia de interpretaciones ha dificultado durante décadas la construcción de una memoria compartida. Kiev sostiene además que los crímenes deben analizarse dentro de un conflicto más amplio y rechaza que todas las acciones de la organización sean reducidas exclusivamente a las matanzas de civiles polacos.
La apertura de los archivos y la ampliación de las exhumaciones no resuelven automáticamente esas diferencias ni implican que Ucrania vaya a retirar el nombre concedido a la unidad militar.
Las autoridades ucranianas no dieron señales de que revertirán esa decisión y sostienen que corresponde a su país determinar qué figuras o movimientos históricos reconoce en sus Fuerzas Armadas.
El anuncio representa, sin embargo, el gesto más concreto realizado por Zelenski desde el inicio de la crisis. Su alcance dependerá de la cantidad de documentos efectivamente liberados, de los permisos concedidos y de la posibilidad de que historiadores y equipos forenses de ambos países trabajen sin interferencias políticas.
Polonia continúa siendo uno de los principales aliados militares, políticos y humanitarios de Ucrania frente a Rusia. Ambos gobiernos coinciden en que Moscú puede aprovechar las disputas históricas para deteriorar su cooperación y profundizar las divisiones entre sus sociedades.
La nueva estrategia procura separar la alianza de seguridad de los desacuerdos sobre el pasado, sin abandonar la búsqueda de los restos ni la discusión sobre las responsabilidades históricas. Para Zelenski y Tusk, el desafío será transformar el anuncio en un proceso estable de investigación, memoria y reconciliación.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias