Una visión parcial e insuficiente

"Demócratas y ortodoxos" Fernando López D'Alesandro. Una historia de la izquierda uruguaya (1900-1990)

29.01.2026

MONTEVIDEO (Uypress/Esteban Valenti) - Leer 1142 páginas de un libro de historia actua, no es fácil, se parte de la base de que la polémica, las contradicciones serán el punto central. Hay una observación brillante del filósofo italiano Benedetto Crocce: "Toda historia es historia contemporánea". Esta culmina en 1990, la mayoría de los lectores la hemos vivido, somos contemporáneos.

Esto tiene una ventaja, que hemos vivido una parte importante de los hechos, yo tengo 28 años adentro y tenemos una base propia para opinar, la otra es una desventaja, no somos historiadores, lo haremos con nuestras pasiones y nuestros sentimientos. 63 años de militancia en la izquierda uruguaya.

El autor plantea una tensión histórica entre dos corrientes dentro de la izquierda: los "demócratas" y los "ortodoxos", utilizando este eje para explicar los conflictos, alianzas y desarrollos políticos desde principios del siglo XX hasta el final de la Guerra Fría.

El argumento principal del libro es que la historia de la izquierda en Uruguay no es un bloque monolítico, sino el resultado de una tensión constante (dialéctica) entre dos grandes "almas" o corrientes que convivieron, debatieron y chocaron durante todo el siglo XX.

Los Demócratas (o heterodoxos), representados por figuras que apostaron a la vía institucional, el pluralismo, la libertad de crítica y una cultura política republicana. Aquí el autor ubica tradiciones como las de Emilio Frugoni (socialismo democrático), el anarquismo libertario original, y figuras independientes como Carlos Quijano y su prédica en Marcha. Para esta corriente, la democracia es un valor en sí mismo, no solo una táctica.

Los Ortodoxos: identificados con la rigidez doctrinaria, principalmente el marxismo-leninismo y la influencia soviética. Esta corriente priorizaba la disciplina del "partido de vanguardia", la toma del poder y veía a la democracia liberal muchas veces como una "fachada" burguesa o una mera etapa táctica. La figura central de esta línea en el libro es Rodney Arismendi y la estructura del Partido Comunista del Uruguay (PCU) durante gran parte del siglo.

Un aspecto que me interesó particularmente y que es sin duda es una peculiaridad de la izquierda uruguaya es su nacimiento, anarquistas, socialistas y más tarde a partir de 1921 los comunistas como convivieron con el batllismo, que sin duda alguna absorbió muchas demandas sociales y creo un clima político, ideológico y cultural especial, que no existió en ningún país de América Latina y en la mayoría del mundo. Este es sin duda un aporte valioso del libro de D´Alessandro.

Esa convivencia tiene una importancia especial y, en mi caso, que no cursé la escuela en Uruguay fue siempre un periodo repleto de preguntas y de dudas. Una etapa nacional apasionante y en especial para la izquierda.

La contradicción en Uruguay entre una izquierda democrática y otra anti democrática (aunque elegantemente se la llama ortodoxa) es un rasgo fundamental, no del libro sino de la realidad.

En el análisis de López D'Alesandro, los términos "izquierda ortodoxa" e "izquierda antidemocrática" están profundamente entrelazados, aunque no son exactamente sinónimos. Para el autor, la ortodoxia es la causa ideológica y la postura antidemocrática es la consecuencia política.

En el libro, la "ortodoxia" se refiere a la adhesión rígida al Marxismo-Leninismo y a la fidelidad al modelo soviético. Esto ya es una seria limitante, porque los que adherimos al marxismo-leninismo, en concreto el PCU, tuvimos periodos muy diferentes.

No es la misma realidad hasta 1955, que la que surgió luego del XVI Congreso del PCU y toda su evolución posterior que llega hasta 1990. Incluso con la particularidad de que Rodney Arismendi presidió toda esa etapa. Murió en diciembre de 1989.

La afirmación de D´Alessandro de que la ortodoxia se vuelve obligatoriamente antidemocrática, es demasiado esquemática e impide elaborar y pensar el papel de los comunistas, no en la teoría, no en los textos, sino en la práctica, en la formación de la unidad sindical, en la CNT, en la unidad parcial de la izquierda en la 1001 y finalmente en la creación del Frente Amplio en 1971.

Y mucho peor aún, no toma en cuenta el papel democrático de los comunistas en la batalla contra la dictadura, desde la huelga general obrero-estudiantil de 1973 y todos los años de la resistencia al régimen, su aporte en muertos, desaparecidos, presos y exiliados. No se trata de una disputa por cantidades, estamos hablando de seres humanos, no de categorías políticas y las conductas de los seres humanos en los momentos extremos, son definiciones fundamentales.

Resulta incomprensible como un partido antidemocrático por ortodoxo, hizo ese aporte junto a todas las fuerzas democráticas a la lucha en la clandestinidad, en la cárcel y en el exilio contra la dictadura.

En todo ese tiempo, de concreción de la unidad más amplia de la izquierda, que todavía sigue siendo un ejemplo a nivel mundial, que conquistó el gobierno nacional 4 veces con el Frente Amplio, puede explicarse el papel de una fuerza antidemocrática. Es en cierta manera una agresión a todos los otros partidos que participaron de todo ese proceso.

Según el libro la ortodoxia para el (PCU y luego el PS de Vivián Trías), la democracia liberal ("burguesa") no era un valor a defender, sino una herramienta a usar. Es un esquema, que ni siquiera en lo más duro del debate interno del PCU llegamos a ese nivel.

Reconozcamos que los comunistas tuvimos a partir de 1955 y en particular a partir de 1971 una evolución un cambio democrático muy importante, con sus contradicciones y sus tensiones, pero no hablan solo los textos, hablan los hechos, qué para la historia, al menos para un hereje de la diciplina como yo,  valen por sobre todas las cosas.

Es más, poner a Rodney Arismendi al mismo nivel que Vivían Trias y yo podría agregar otros dirigentes socialistas, que en su momento estuvieron en contra de la creación del Frente Amplio, como José Diaz es injustificable. Me consta que D´Alessandro  sabe perfectamente esta situación "histórica", por eso es un grave error del libro. Sin la intervención de José Pedro Cardozo y Reynaldo Gargano, el Partido Socialista no hubiera participado de la fundación del FA en 1971.

No soy historiador, es sabido, pero se perfectamente que la precisión en la reconstrucción histórica de los hechos, es fundamental.

La ciudadanía uruguaya en las elecciones de 1971 y partiendo de la base de la grave y tensa situación política (el pachecato) le dio la lista 1001, es decir mayoritariamente al PCU la mayor cantidad de votos de todo el FA. No fue precisamente por su carácter ortodoxo y anti democrático.

El debate en el movimiento sindical, previo a ese proceso de 1971 y hacia el 1973, pasando por las tragedias de 1972, con los atentados de abril y el asesinato de 8 obreros comunistas de la seccional 20ª muestran definiciones de cada fuerza política de izquierda muy clara. Y el PCU fue el principal impulsor en el Congreso de la CNT de la resolución de declarar la huelga general y la ocupación de las empresas en caso de golpe de estado. No quiero hacer memoria sobre algunos de los debates y quienes participaron y con cuales posiciones.

Nos equivocamos feo, como la gran mayoría de la izquierda,  sobre los comunicados 4 y 7. La diferencia es que los comunistas cargamos con toda la culpa y muchos se lavaron las manos, entre otras cosas porque su peso político y gremial era casi nulo. Ya habían sido duramente golpeados y desaparecidos, política y militarmente y otros eligieron simplemente la palangana.

Las reacciones que los fascistas buscaron con el asesinato de los comunistas en la seccional 20ª eran bien claras. No lo lograron, el pueblo democrático, amplias fuerzas políticas e incluso la iglesia católica se unió para dar una respuesta a ese horrendo crimen que quería arrastrarnos a una respuesta armada.

Es bastante difícil fundamentar que Arismendi, líder indiscutido del PCU, era antidemocrático y ortodoxo impulsando esas posiciones de su partido.

Es cierto que los comunistas uruguayos fuimos un bicho bastante diferente en el planeta comunista, hacer política en serio, jugar el papel que jugamos en el movimiento sindical, en la unidad de la izquierda, en el parlamento, en la universidad y la educación, con la mochila del marxismo-leninismo no fue por cierto fácil.

Y si es cierto que tuvimos demasiado apego a la URSS y se podría decir a Cuba, pero Rodney Arismendi fue el único dirigente que no se puso en pie para aplaudir el discurso de Fidel Castro en la OLAS, que tenía un mensaje guerrillerista que no era nuestro.

No fue por anti democráticos y ortodoxos que decenas y decenas de dirigentes y militantes socialistas ingresaron al PCU en 28 de junio de 1973, porque querían ocupar un lugar para luchar contra la dictadura. No había cargos para disputar en aquella época.

Tampoco fue fácil nuestra reinserción en la democracia, con Arismendi como Presidente del partido y Jaime Pérez como secretario general y la mayoría de la dirección que venía del periodo anterior. Éramos muy pocos los jóvenes.

A poco de volver a Uruguay, Arismendi pronunció en un discurso la frase más renovadora de la historia del PCU "Somos uruguayos, frenteamplistas y comunistas" hay que ser muy duros para no comprenderlo. Con ese logotipo hicimos el primer acto en el Estadio Franzini, en marzo de 1985.

El libro sintetiza de manera muy equivocada el principal mensaje de ese periodo: "La dictadura no pudo con nosotros. El aparato está vivo, organizado y responde verticalmente".

En realidad, sellamos una definición mucho más profunda y democrática, primero somos uruguayos, luego frenteamplistas y en tercer lugar somos comunistas. Ese mensaje esa política es la que nos permitió en medio de la mayor crisis del socialismo real, del desmoronamiento del muro del Berlín y de la URSS, junto a la fractura de una parte del propio Frente Amplio en 1989, obtener la mayor votación porcentual de la historia del Frente Amplio con la 1001, el 47% del total de los votos. Único caso en el mundo que un Partido Comunista aumentó de votos, en realidad se desmoronaron en todo el planeta. Y además conquistar la Intendencia de Montevideo con el FA.

No fue un milagro publicitario, fue la culminación de un proceso, de una línea, que llevó a Tabaré Vázquez como candidato a Intendente, cuando teníamos los votos en el FA para imponer el candidato que nosotros apoyáramos, que lleváramos a Danilo Astori como primer candidato al Senado, seguros que lo tendríamos que pagar nosotros con los votos de la 1001, y además, todos los suplentes en la lista eran personalidades independientes. Resueltos por la propia 1001.

Y con todas las condiciones en contra, derrotamos el plan de crear otra alternativa a los partidos tradicionales, el Nuevo Espacio, ganamos unitariamente la Intendencia de Montevideo y comenzamos una nueva etapa histórica hacia conquista de la Presidencia de la República en el 2004.

En medio de ese proceso se dio un debate interno muy duro, fue después de 1990, por lo tanto el libro no lo toca. Es otra historia.

De todas maneras es necesario resaltar que el debate explotó en el PCU en el año 1989, a partir del tema de la Dictadura del proletariado y una frase de su secretario general Jaime Pérez: "No apoyamos ninguna dictadura, ni la del proletariado" en una entrevista en Canal 10. Obviamente el impulso principal fue a partir de la caída del muro de Berlín y la URSS, donde uno de los temas centrales era precisamente el valor de la democracia.

La fractura que se produjo a partir del año 90 en adelante, donde se retiraron del PCU 67 miembros de los 70 integrantes del Comité Central y todos los miembros del Comité Ejecutivo menos dos, es una expresión clara que el tema democrático era ampliamente mayoritario, y con matices importantes sobre la valoración del papel del marxismo-leninismo. Pero sobre el tema central del libro de D´Alessando, la democracia no había ni matices, aún con soportes teóricos diferentes.

En el libro de Jaime Pérez, "El ocaso y la esperanza: Memorias políticas de medio siglo" uno de los temas centrales, la valoración democrática. La propuesta de un paso cualitativo en la unidad entre comunistas y socialistas tenía ese elemento como base para el avance de la izquierda. Esa propuesta ni siquiera fue considerada por el Partido Socialista. Que hoy vive una crisis mucho más grave que la del PCU.

Solo algunas citas: "El socialismo tiene que ser la democracia más completa en el plano económico, social, político y cultural. Cualquier otra cosa no es socialismo."

"No me voy para mi casa, me voy a la intemperie." Como prácticamente todos los que renunciaron al Partido Comunista se fueron a militar al Frente Amplio, Toda su bancada parlamentaria, senadores y diputados.

"Todos éramos capaces de ser críticos hasta que llegábamos a las puertas de los templos sagrados; allí reinaba el silencio." "La vida es más rica que cualquier esquema."  Esta es una clara alusión al manejo del marxismo-leninismo de sello soviético, visto con un profundo sentido autocrítico. En este caso a partir explícitamente de las ideas, pero durante muchos años la práctica política, social, cultural del PCU superó esas serias limitaciones. De lo contrario no se entiende la historia de la izquierda uruguaya en su conjunto.

 

Política
2026-01-29T07:20:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias