25% de los uruguayos percibe grupos criminales en su barrio, según Barómetro de las Américas
06.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- El Barómetro de las Américas revela que la victimización subió de 24% a 28% y que uno de cada cuatro uruguayos percibe grupos criminales en su barrio.
La seguridad aparece como el principal punto débil de Uruguay en la última edición del Barómetro de las Américas, publicada por diario El Observador. Mientras la victimización por delitos retrocedió en buena parte de la región, en el país aumentó cuatro puntos respecto de 2023 y llegó al 28% de la población.
El estudio aporta además otro dato que encendió las alertas de los investigadores: uno de cada cuatro uruguayos considera que existen grupos criminales en su propio barrio.
Los resultados forman parte del estudio elaborado por el Centro para la Democracia Global de la Universidad Vanderbilt, Lapop Lab y el Instituto Kellogg de Estudios Internacionales de la Universidad de Notre Dame, que será presentado oficialmente el próximo miércoles en Washington.
Uno de cada cuatro percibe grupos criminales
El 25% de los uruguayos consultados respondió que existen grupos criminales en el barrio en el que vive. "Este es uno de los datos más impactantes", afirmó la doctora en Ciencia Política Fernanda Boidi durante una presentación de los resultados ante unas 60 personas en un desayuno organizado por la Cámara Española.
La politóloga consideró que se trata de un indicador "muy preocupante", que además coloca a Uruguay en una posición desfavorable en la comparación continental.
Entre los 18 países relevados, Uruguay ocupa el séptimo lugar por percepción de presencia de grupos criminales en el entorno cotidiano.
Ecuador encabeza la clasificación, con 29% de los encuestados que identifica grupos delictivos en su zona. En los primeros lugares aparecen también México, Colombia, Panamá y Brasil, mientras Uruguay registra 25%.
En el extremo opuesto se encuentra El Salvador: apenas 2% de sus habitantes declara percibir bandas criminales en su entorno.
Es la primera vez que el Barómetro de las Américas incorpora esta pregunta, por lo que todavía no existe una serie histórica que permita establecer si la percepción de presencia de organizaciones criminales aumentó o disminuyó en Uruguay.
La victimización subió cuatro puntos
Donde sí existe comparación con mediciones anteriores es en la cantidad de personas que aseguran haber sido víctimas de algún delito. Y allí aparece uno de los resultados más preocupantes para Uruguay.
En 2023, el 24% de los uruguayos consultados había declarado haber sufrido personalmente un delito durante el año anterior. En la nueva medición, el porcentaje aumentó hasta 28%. Según Boidi, la diferencia supera lo que podría atribuirse simplemente al margen de error de la encuesta.
El comportamiento uruguayo contrasta además con la tendencia regional. Mientras la victimización se mantuvo relativamente estable en el promedio del continente y disminuyó en casi todos los países, Uruguay registró un crecimiento.
El promedio regional de personas que manifiestan haber sido víctimas de un delito se ubica en 23%. Uruguay, con 28%, está cinco puntos por encima.
Ese porcentaje coloca al país en el quinto puesto entre los Estados relevados con mayor victimización, solamente por detrás de Haití, México, Perú y Ecuador. "El punto más preocupante de todo el informe para Uruguay es la seguridad", resumió Boidi.
Uruguay, "a contrapelo" de la región
La particularidad del resultado no reside únicamente en el nivel alcanzado, sino en la dirección que está tomando el indicador. Mientras la mayoría de los países latinoamericanos muestra una reducción de la victimización, Uruguay registra el fenómeno inverso.
Para los responsables del estudio, ese comportamiento convierte a la seguridad en el área donde el país exhibe sus resultados comparativos más desfavorables.
El contraste es especialmente significativo porque en otros componentes analizados por el Barómetro Uruguay continúa ocupando posiciones destacadas dentro de América Latina.
El contraste con El Salvador
El Salvador aparece en el informe como la contracara de Uruguay en materia de percepción de seguridad. Solo 2% de los salvadoreños encuestados afirma que existen grupos criminales en su entorno cotidiano, mientras el país también presenta niveles particularmente bajos de victimización.
Los resultados coinciden con uno de los principales argumentos políticos del gobierno de Nayib Bukele, que ha construido buena parte de su respaldo popular alrededor de la drástica reducción de la violencia y del poder territorial de las pandillas.
Sin embargo, el propio análisis presentado por Boidi introduce una contracara relevante: las políticas de seguridad de Bukele han estado acompañadas por múltiples denuncias de violaciones de derechos humanos.
Y el contraste entre Uruguay y El Salvador cambia completamente cuando el Barómetro deja de medir seguridad y analiza la calidad democrática.
Uruguay rechaza los liderazgos autoritarios
El estudio construyó un índice denominado "apoyo al mayoritarismo iliberal", que mide hasta qué punto los ciudadanos aceptarían que un presidente concentre poder con el argumento de conseguir resultados para el país.
Para elaborarlo se plantearon afirmaciones relacionadas con la posibilidad de limitar a la oposición o a la Justicia, ignorar la ley, vulnerar derechos de las minorías en nombre de la voluntad de la mayoría o permitir que el presidente gobierne sin obstáculos.
En una escala de uno a siete, Uruguay aparece entre los países con menor aceptación de ese tipo de liderazgo. Junto con Argentina, registra los niveles más bajos de respaldo a presidentes dispuestos a debilitar los controles institucionales para conseguir resultados.
El Salvador vuelve a aparecer en el extremo contrario. Boidi destacó que los uruguayos no parecen dispuestos a conceder mayores niveles de poder presidencial aun cuando esa concentración pueda ser presentada como una herramienta para resolver rápidamente determinados problemas.
Seguridad y democracia, dos caras del informe
El relevamiento deja así una fotografía con dos caras muy diferentes para Uruguay.
Por un lado, el país conserva una cultura democrática particularmente sólida en términos regionales. Uruguay, Argentina y Chile aparecen como los países donde existe una asociación más clara entre apoyo a la democracia y rechazo a mecanismos de concentración de poder que puedan erosionar sus instituciones.
Por otro, los indicadores vinculados con la seguridad muestran un deterioro. El 28% declara haber sufrido un delito durante el último año, frente al 24% registrado en la medición anterior. Al mismo tiempo, 25% considera que existen grupos criminales en su propio barrio.
El resultado adquiere mayor relevancia porque el deterioro uruguayo se produce mientras buena parte de la región avanza en la dirección contraria.
Esa combinación explica la principal conclusión señalada durante la presentación: Uruguay continúa sobresaliendo regionalmente por la fortaleza de su cultura democrática, pero la seguridad se ha convertido en su principal flanco débil.
Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias