Bergara pone en pausa el megaproyecto de los Bañados de Carrasco
15.09.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- La IM postergó la definición sobre Bañados de Carrasco y estudiará la zona durante un año. El proyecto de 3.000 viviendas había dividido al Frente Amplio.
La Intendencia de Montevideo resolvió frenar por aproximadamente un año la definición sobre el megaproyecto inmobiliario impulsado en los Bañados de Carrasco, una inversión estimada en US$ 1.248 millones que prevé la construcción de unas 3.000 viviendas sobre un predio de 228 hectáreas, según informa diario El Observador.
El intendente Mario Bergara anunció este lunes que el Frente Amplio alcanzó un acuerdo para postergar la votación de la declaración de interés departamental, paso necesario para continuar posteriormente con el proceso que podría conducir a una recategorización del suelo.
En lugar de pronunciarse ahora sobre la iniciativa, la comuna realizará un Plan Parcial de Ordenamiento Territorial que estudiará integralmente la zona. La consultoría ya fue contratada y el trabajo demandará aproximadamente un año, según estimó Bergara.
Solamente después de conocer sus conclusiones la Intendencia definirá si corresponde avanzar hacia la modificación de la categoría del suelo y, eventualmente, habilitar el desarrollo inmobiliario.
La decisión supone, en los hechos, colocar en pausa uno de los mayores proyectos privados planteados para Montevideo en los últimos años.
Un proyecto del tamaño de dos Ciudades Viejas
La iniciativa es promovida por Bislun SAS, con respaldo económico del empresario argentino Eduardo Costantini, desarrollador de Nordelta.
El emprendimiento comprende 228 hectáreas, una superficie equivalente aproximadamente al doble de la Ciudad Vieja. El proyecto prevé utilizar alrededor del 55% del terreno para levantar unas 3.000 viviendas y espacios comerciales, mientras el resto estaría destinado a áreas comunes, lagunas, espacios naturales y un parque lineal que separaría la urbanización del humedal.
La inversión proyectada alcanza los US$ 1.248 millones durante 15 años. Los promotores también han estimado la generación de más de 1.400 empleos directos anuales durante la construcción y unos 2.700 puestos permanentes cuando el desarrollo se encuentre plenamente operativo.
Pero la magnitud económica del proyecto quedó enfrentada desde el comienzo con una discusión ambiental igualmente importante.
El temor por el humedal
Académicos de la Universidad de la República, vecinos y organizaciones ambientalistas han advertido que la urbanización podría alterar las funciones naturales de los Bañados de Carrasco.
Una de las principales preocupaciones es su papel como "esponja" natural: el humedal retiene agua y contribuye a regular el escurrimiento de una cuenca de unas 20.500 hectáreas. Una modificación significativa podría, según quienes cuestionan el proyecto, incrementar los riesgos de inundaciones aguas abajo, particularmente en áreas vinculadas a Camino Carrasco.
Los Bañados de Carrasco abarcan entre 1.100 y 1.300 hectáreas entre Montevideo y Canelones y constituyen un ecosistema metropolitano sometido desde hace décadas a fuertes presiones ambientales y urbanas.
Precisamente por eso, los opositores al emprendimiento reclamaban que no se modificara la categoría del suelo antes de contar con un estudio que analizara el funcionamiento de toda la zona y no únicamente las 228 hectáreas del desarrollo privado. La decisión adoptada ahora por la Intendencia recoge, al menos parcialmente, esa demanda.
Una división que atravesó al Frente Amplio
Pero detrás de la resolución de Bergara también existe una fuerte discusión política. El proyecto provocó durante meses diferencias dentro del Frente Amplio montevideano.
El Partido Comunista y el Partido Socialista manifestaron su rechazo a avanzar con la iniciativa, mientras el MPP defendió la posibilidad de estudiarla y destacó que una inversión de esa magnitud podría contribuir a recuperar una zona degradada de Montevideo. Sectores vinculados al propio Bergara también habían impulsado inicialmente la declaración de interés.
Las diferencias llegaron a adquirir tal intensidad que la Vertiente Artiguista advirtió en julio a la Mesa Política Departamental del FA sobre el "hostigamiento" generado alrededor de las distintas posiciones. Ese sector reclamaba justamente priorizar la realización del Plan Parcial antes de adoptar una definición sobre el proyecto. Finalmente, esa fue la fórmula elegida para alcanzar un consenso.
Ni aprobación ni rechazo
La resolución tiene una consecuencia política importante: el proyecto no fue descartado. Tampoco recibió la señal favorable que buscaban sus promotores. Durante aproximadamente un año, el futuro de la urbanización quedará condicionado a un estudio territorial encabezado por la propia Intendencia.
Una vez terminado el Plan Parcial, la administración de Bergara deberá volver a enfrentarse a la decisión central: determinar si corresponde modificar la categorización del suelo para permitir el avance del emprendimiento.
La discusión, por tanto, solamente fue aplazada. Y cuando vuelva, la Intendencia tendrá que resolver una ecuación particularmente compleja: cómo compatibilizar una inversión privada superior a los US$ 1.200 millones y la posibilidad de transformar una zona postergada de Montevideo con la protección de un ecosistema cuya alteración podría tener consecuencias para buena parte del área metropolitana.
Bergara eligió que esa respuesta no la dé ahora la urgencia de la inversión ni la correlación interna de fuerzas dentro del Frente Amplio. Durante el próximo año, la palabra la tendrán los estudios.
Foto: mediospúblicos.uy
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias