Brasil ante las urnas: qué puede cambiar para Uruguay y el Mercosur
25.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- Un triunfo de Flávio Bolsonaro podría modificar las reglas comerciales del bloque, el financiamiento del Focem y las relaciones con Estados Unidos. El gobierno de Orsi prepara distintos escenarios.
La segunda vuelta presidencial que se celebra este domingo en Brasil tendrá consecuencias que trascienden ampliamente las fronteras del país vecino. Para Uruguay, el resultado de la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro puede modificar el funcionamiento del Mercosur, las posibilidades de apertura comercial, el financiamiento de proyectos regionales y el equilibrio de las relaciones con Estados Unidos.
El gobierno de Yamandú Orsi sigue atentamente el proceso electoral y prepara diferentes escenarios, aunque la Cancillería insiste en que las relaciones entre ambos países deben mantenerse independientemente de quién ocupe la Presidencia brasileña.
La vicecanciller Valeria Csukasi explicó a la diaria que Uruguay ha logrado mantener un buen diálogo económico y comercial con Brasil tanto durante la administración de Jair Bolsonaro como bajo el gobierno de Lula. Sin embargo, existen diferencias sustanciales entre los proyectos de política exterior de ambos candidatos.
La flexibilización del Mercosur
Uno de los principales asuntos en discusión es la posibilidad de que los integrantes del Mercosur negocien acuerdos comerciales individuales con países ajenos al bloque. Uruguay ha reclamado históricamente mayor libertad para establecer ese tipo de vínculos, mientras Brasil ha defendido, en términos generales, el principio de negociación conjunta.
Flávio Bolsonaro manifestó durante la campaña su intención de liberar a Brasil de las restricciones que, a su juicio, impone el Mercosur para negociar con otros mercados, especialmente Estados Unidos. Esa posición podría abrir una oportunidad para las aspiraciones uruguayas de flexibilización comercial.
Sin embargo, durante el gobierno de Jair Bolsonaro también existieron planteos favorables a una mayor apertura que finalmente no se tradujeron en cambios sustanciales. Además, una eventual salida de Brasil del Mercosur, posibilidad mencionada por el candidato, tendría consecuencias mucho más profundas que una simple flexibilización.
El canciller Mario Lubetkin advirtió que abandonar el bloque no sería sencillo debido a la cantidad de acuerdos comerciales, productivos e institucionales existentes.
El Focem y los recursos para Uruguay
Otro asunto relevante es el futuro del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), creado para financiar proyectos que contribuyan a reducir las desigualdades entre los países integrantes. Uruguay y Paraguay han sido beneficiarios importantes de este instrumento, destinado fundamentalmente a infraestructura, competitividad e integración regional.
Actualmente se negocia una nueva etapa, denominada Focem II. Durante la última cumbre del Mercosur, Lula manifestó la disposición de Brasil a elevar su contribución anual a 100 millones de dólares. La eventual llegada de Bolsonaro al gobierno introduce incertidumbre sobre la continuidad de ese compromiso.
Csukasi reconoció que, si cambia la administración brasileña, será necesario volver a discutir si las nuevas autoridades mantienen la misma disposición financiera. Para Uruguay, esta cuestión tiene consecuencias concretas: los recursos del Focem permiten desarrollar obras y proyectos que difícilmente podrían financiarse exclusivamente con aportes nacionales.
Estados Unidos y un nuevo equilibrio regional
Un tercer escenario está relacionado con el posicionamiento internacional de Brasil. Lula ha impulsado una política exterior orientada a fortalecer el multilateralismo, ampliar las relaciones con China y otros países emergentes y preservar márgenes de autonomía frente a Washington.
Flávio Bolsonaro, en cambio, mantiene una mayor afinidad política con Donald Trump y ha defendido la posibilidad de profundizar los vínculos bilaterales con Estados Unidos. Un cambio de gobierno podría modificar las prioridades diplomáticas brasileñas y generar una mayor aproximación entre Brasilia, Washington y Buenos Aires, donde gobierna Javier Milei.
Para Uruguay, ese escenario supondría nuevos desafíos de inserción internacional, especialmente si las dos principales economías del Mercosur coordinan posiciones que luego condicionen las decisiones de los socios menores.
El pragmatismo de Orsi
Pese a las diferencias políticas, el gobierno uruguayo procura evitar que el resultado electoral brasileño se transforme en un conflicto diplomático. Orsi afirmó que Uruguay necesita mantener la mejor relación posible con Brasil, cualquiera sea el resultado.
Lubetkin, por su parte, sostuvo que los vínculos bilaterales constituyen una política de Estado y no deben depender de afinidades ideológicas. La posición oficial busca preservar la cooperación comercial, energética, fronteriza y diplomática, independientemente de los cambios políticos.
La elección brasileña plantea, en definitiva, una paradoja para Uruguay: un gobierno de Bolsonaro podría facilitar determinadas aspiraciones de apertura comercial, pero también introducir incertidumbre sobre el financiamiento regional y la estabilidad del Mercosur.
La continuidad de Lula ofrecería mayor previsibilidad en algunos de esos ámbitos, aunque mantendría diferencias sobre la flexibilización comercial. Para un país pequeño, cuya economía depende en buena medida de su inserción internacional, el desafío será aprovechar las oportunidades sin quedar subordinado a las decisiones de los socios mayores.
Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias