Brasil puede cambiar el tablero regional más que Estados Unidos, según investigador argentino

13.09.2026

MONTEVIDEO (Uypress)- Francisco Urdinez, investigador argentino radicado en Chile y especialista en las relaciones de América Latina con China y Estados Unidos, advierte que la elección brasileña será decisiva para Uruguay y analiza una región atrapada en la creciente disputa entre ambas potencias.

 

Para Uruguay, las próximas elecciones de Brasil pueden resultar más importantes que lo que ocurra electoralmente en Estados Unidos. La afirmación pertenece a Francisco Urdinez, quien entrevistado por La Diaria, advierte que la región atraviesa una transformación estructural del sistema internacional. 

Doctor en Relaciones Internacionales, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile y director del Centro de Estudios Asiáticos de esa universidad, Urdinez estudia desde hace años el desplazamiento de la influencia económica estadounidense por el crecimiento de China en América Latina. Su último libro, Economic Displacement: China and the End of US Primacy in Latin America, desarrolla precisamente esa tesis.

El investigador sostuvo que existen suficientes señales para concluir que el sistema internacional que prevaleció durante las últimas décadas ya cambió. No se trataría de una crisis pasajera ni exclusivamente del resultado de la política exterior de Donald Trump.

Estados Unidos vuelve a mirar hacia América Latina

Urdinez identifica un proceso de largo plazo. Mientras Washington reducía su presencia económica en América Latina, China ocupó buena parte de ese espacio mediante comercio, inversiones, créditos e infraestructura.

Según sus investigaciones, el peso económico chino en América Latina se multiplicó por quince entre 2001 y 2020, mientras la participación estadounidense se redujo aproximadamente a la mitad. El fenómeno fue particularmente intenso en América del Sur.

China se convirtió así en un socio difícilmente sustituible para economías como las de Brasil, Chile, Argentina y Uruguay. En el caso uruguayo, entre 26% y 27% de las exportaciones de bienes tienen como destino China. Para Urdinez, esa relación ya es estructural y no depende simplemente de la voluntad ideológica del gobierno de turno.

Washington comenzó a reaccionar con mayor intensidad alrededor de 2016 y 2017, cuando la expansión china pasó a ser interpretada como una amenaza estratégica. Pero Urdinez introduce una precisión importante: la competencia con China no es únicamente una política de Trump. Existe un consenso mucho más amplio entre republicanos y demócratas acerca de la necesidad de contener la creciente influencia de Pekín.

Una región entre Washington y Pekín

El problema para América Latina es que sus intereses no coinciden completamente con los de ninguna de las dos potencias. Muchos países sudamericanos dependen comercialmente de China mientras conservan relaciones políticas, financieras, militares y culturales mucho más profundas con Estados Unidos.

Uruguay es un buen ejemplo. China constituye uno de sus principales mercados para productos como carne, celulosa y soja, pero Estados Unidos continúa ocupando un lugar central en otras dimensiones de su inserción internacional.

La consecuencia es un margen de maniobra cada vez más estrecho. Para Urdinez, América Latina debería evitar alineamientos automáticos y coordinar posiciones regionales. Sin embargo, reconoce que los países pequeños tienen una capacidad limitada para desafiar abiertamente a Washington.

China también plantea un problema

El investigador tampoco presenta el crecimiento chino como una alternativa sin costos. Una de sus principales advertencias apunta a la reprimarización de las economías latinoamericanas. La región exporta materias primas y productos de escaso procesamiento hacia China mientras importa manufacturas y tecnología de mayor valor agregado.

La complementariedad comercial permitió aumentar considerablemente las exportaciones, pero no necesariamente transformar las estructuras productivas latinoamericanas.

Urdinez señala que desde la profundización de la relación con China América Latina aumentó su especialización en commodities y encontró mayores dificultades para colocar productos industriales.

Ese fenómeno plantea una contradicción: China ofrece mercados, inversiones y financiamiento que Estados Unidos muchas veces dejó de proporcionar, pero la relación puede al mismo tiempo consolidar una inserción internacional basada en materias primas.

Por qué Brasil importa tanto

En ese escenario aparece Brasil. Urdinez considera que para Uruguay la elección brasileña tendrá mayor importancia inmediata que las elecciones de medio término estadounidenses, porque Brasil condiciona directamente la dinámica económica, comercial y política del Cono Sur.

El resultado también puede modificar la forma en que la principal potencia sudamericana se posicione frente a Washington y Pekín. La posibilidad de un regreso del bolsonarismo genera interrogantes en China por el mayor alineamiento político de ese sector con Trump. Sin embargo, Urdinez considera improbable una ruptura profunda entre Brasil y Pekín: la interdependencia económica construida durante décadas limita considerablemente el margen de cualquier gobierno para deshacer esos vínculos.

La experiencia argentina aparece como ejemplo. Javier Milei mantuvo durante su campaña una retórica muy crítica hacia China, pero una vez en el gobierno preservó buena parte de las relaciones económicas con Pekín.

"El mundo de la previsibilidad se acabó"

La conclusión de Urdinez trasciende la disputa entre dos grandes potencias. El investigador considera que terminó el período caracterizado por reglas relativamente previsibles, expansión del libre comercio y confianza en que las relaciones económicas amortiguarían los conflictos geopolíticos.

Para Uruguay, el desafío consiste entonces en evitar una elección simplista entre Washington y Pekín y construir márgenes de autonomía en un escenario internacional mucho más conflictivo.

Y allí Brasil vuelve a ser decisivo. No solamente por su dimensión económica, sino porque sin coordinación regional, países pequeños como Uruguay tendrán todavía menos capacidad para negociar frente a dos potencias que vuelven a disputar abiertamente influencia en América Latina.

Política
2026-09-13T06:08:00

UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias