Cardama. ¿Dónde está la plata y la patrulla?
13.11.2025
MONTEVIDEO (Uypress) - El OPV para Uruguay apenas asoma debajo de una grúa. Alcanza con comparar las actuales dimensiones de este proyecto de 87 metros con el buque varado a su lado, para entender el atraso de la construcción. Respecto a octubre apenas uno o dos bloques más.
Imagen del varadero Cardama tomadas desde la ría de Vigo el lunes 10 de noviembre.
Quedan solo nueve meses para que la Cenicienta de acero pueda convertirse en una doncella del mar con verdaderas virtudes marineras. Y no habrá un príncipe esperando con un zapatito de cristal cuando toquen las campanadas en el próximo setiembre; para eso era la garantía.
https://x.com/i/status/1988630067434459548 Dirección donde puede verse el video filmado por el diputado Gianoli.
En la visita al Astillero de Cardama en #Vigo, constatamos avances muy significativos en la construcción de las patrullas oceánicas #OPV así como las condiciones y disposición para cumplir el encargo de Uruguay. La historia y el futuro de Uruguay y España, merecen un buen final.
12:28 p. m. · 12 nov. 2025 desde Vigo, España
El diputado Gianoli de visita a Vigo, seguramente porque su jefe el ex Ministro de Defensa, Javier García de la Lista 40 no pudo viajar. Además de mentir descaradamente, Gianoli y Mario Cardama, no tuvieron ningún problema en violar la reserva establecida en el Contrato. El que compró las patrullas fue el Ministerio de Defensa Nacional y es el único que puede acceder a las instalaciones, no fue una compra del poder legislativo. Están realmente desesperados, otra violación flagrante al contrato de parte de Cardama. Basta comparar las imágenes que conseguí sobre la obra y publiqué al inicio de esta nota.
Roberto Canaval
Interesantes las salidas a prensa de la cúpula de la coalición opositora, más preocupados por destacar la bondad de una empresa extranjera que nos entregó, no una sino dos veces, una garantía trucha por un barco que ya se sabe que no cumplirá con ninguno de los plazos de entrega fijados en el contrato.
Lo normal y esperable para un ciudadano de a pie, al que Javier García siendo Ministro de Defensa le prometió que con 42.2 millones de euros por barco estaría a salvo la soberanía nacional y así dormir protegido de los males que vienen del mar en 18 meses (plazo de recepción del primer patrullero oceánico), es que comience a preguntarse dónde está la plata que se transfirió al constructor que no da muestras de buena fe de avanzar en ninguno de los aspectos acordados.
¿Qué significa buena fe en el caso Cardama? Buena fe es que ese astillero propuso y prometió construir un OPV de verdad. Con todo lo que ello teóricamente significa en capacidades, calidad, tecnología, eficiencia, robustez, durabilidad, redundancia, potencia, estabilidad ...... y garantías.
A cambio, Uruguay pagaría determinadas sumas al cumplimiento de determinados hitos (así se llaman las etapas en el contrato de construcción, hitos) al cumplimiento, no al arreglo entre el constructor y el cliente para acelerar esas obligaciones de pago a cambio de incumplimientos flagrantes dados por buenos, como el pedido del pasado de octubre de otros 12.2 millones de euros. De estos incumplimientos, más allá de le estafa con las garantías, poco se habla, lo haremos más adelante
Nadie ha explicado por qué no hubo mala fe, si se acaba de descubrir que la primera garantía presentada era trucha. O sea, el contrato entró en vigor con la presentación de esta garantía que integrantes del gobierno anterior dieron por buena sin serlo. Lo que es peor, una segunda vez (casualmente en medio de la conferencia de prensa) es enviada la misma garantía cambiada de fecha, y respaldada por la misma empresa EuroCommerce, que ya no existe.
Con ello, ahora resulta que hay que probar la mala fe, no una sino dos veces, o nos comeremos un juicio millonario. ¡Cuánto bufete nacional interesado en un juicio al Estado defendiendo un constructor de probada insolvencia financiera aún antes de firmar el contrato! Se manifiesta burlado en su buena fe, primero por Eurocomerce al que dijo haber contactado por un estudio en Madrid y que no sabe nada de su dirección o gerente, un ruso que vive en Rusia.
La segunda vez por el Estado Uruguayo que, una vez que intentó ejecutar la garantía de fiel cumplimiento presentada por el propio Cardama, verifica que la misma es trucha, o sea que no hay y no hubo ninguna garantía desde la firma del contrato.
Se ofende Mario Cardama, afirma que él no sabía que el primer documento que entregó al Ministerio de Defensa Nacional en Montevideo sobre mano, era falso. Tampoco supuso que el que envió la segunda vez por mail para cubrir el primero, era tan falso como el primero. Es estafa en reiteración real.
O sea, repite la maniobra una vez más, pero no es su culpa, en absoluto; es del gobierno que no le avisó que la garantía que presentó es falsa y que su accionar es fraudulento. En buen español, señor Mario, usted nos engañó a conciencia, o sea nos estafó. Pero tiene sugestivas excusas, después de todo si se la habían aceptado la primera vez, cuando las aprobó el entonces Presidente Lacalle Pou, según dijera el mismo Castaingdebat en declaraciones, por qué no se las aceptan ahora, aunque la empresa emisora no exista. Los involucrados dicen: total lo importante no es la garantía en la maniobra y sus asociados, lo importante es que se mantenga la relación comercial.
En resumen, que el negocio siga como está, enviar plata o sea recursos nacionales, a un constructor fundido en Vigo, incapaz de presentar ninguna garantía o aval de un banco serio y existente.
Es de suponer que el BBVA o el Santander, Sabadell, u otro de buena calificación de Vigo no dudarán en darle la garantía que prometió entregar enseguida. Si es tan fácil, ¿por qué motivo no presentó una con el respaldo de un banco local de primera línea y voló a explicarse al día siguiente?
Si quieren otra la cambio, insinuaría y seguimos con el proyecto. Eso parece ser la premisa de Lacalle, García, Castaingdebat, Elgue, Da Silva. ¿Cómo piensan que se va a seguir adelante con esta construcción sin garantía ninguna? Porque al día de hoy no las hay, no las hubo desde un principio y es muy difícil que las pudiera presentar en su momento, luego de 11 meses de peregrinación entre financieras y bancos sin empleados. Los bancos de primera línea exigen avales de ley como respaldo, no proyectos en el aire.
Nadie pide a los ciudadanos que sean ingenieros navales o marinos, solo que miren las fotos de la propia prensa de Vigo, también las que llegan acá de la cámara de transeúntes ocasionales que de manera inconsciente osan interrumpir el secretismo de una construcción a cielo abierto; luego analicen cuántos millones se transfirieron y deduzcan cual es el avance real de la obra en términos de plata y plazos.
A partir de ahí, será fácil inferir qué está sucediendo y a donde nos conducen los caminos de la buena fe malentendida.
Los bloques sobre la grada que están unidos, soldados entre sí como parte de una estructura, al mes de octubre eran solamente 11 de 42 proyectados. Hoy, con las imágenes captadas desde el ría hace pocos días, es probable que hayan 2 bloques más instalados. Al momento del anuncio del Presidente Orsi, ya se había consumido casi la mitad del tiempo de la construcción. Es fácil calcular que sumar todos y cada uno de los bloques del casco, de manera perfecta y coordinada (siempre y cuando los tenga todos), llevará probablemente un par de años más, montar lo que han llamado el acero. Luego armar todo el barco, luces, armas, radares, guinches, camas, motores, ejes, generadores, cables, duchas, mesas, aislantes y ainda mais, otro año por lo menos. Ahí surge la duda cuando finalizará, si finaliza alguna vez una nave parecida a un OPV. Demoró un poco o mucho más, pero por lo menos tendremos un barco, dirán los que rezan con buena fe para que haya algo con lo que ir mar adentro.
Si el tiempo fue uno de los dos factores determinantes para seleccionar a Cardama como el mejor proyecto ante otros astilleros de relevancia mundial, ¿por qué a la hora de exigir cumplimientos ya no es importante?
Se rechazaron ofertas de proyectos probados y con propuestas que oscilaban entre 24 y 30 meses para entregar el primer patrullero, ante la promesa de 18 meses ofertada por Cardama sin que jamás hubiera construido ni un solo OPV, tampoco un buque de esas dimensiones o que incorporara sistemas de alta tecnología.
La última experiencia del constructor se resume a un remolcador de 50 metros de eslora, casi la mitad del OPV 87 para Uruguay, que demoró dos años en botarlo, o sea tirarlo al agua con el acero terminado. Para el resto de los componentes del buque ha demorado 7 años, desde 2018 al 2025; todavía no está en condiciones de realizar las pruebas de mar para su entrega formal a Senegal. Gente paciente sin dudas. ¿Es ese un buen antecedente de cumplimiento como para que se mire la garantía como algo secundario al contrato? Es a costa de nuestros bolsillos que se fueron unos 30 millones de dólares para el constructor, y ni siquiera puede presentar una garantía de fiel cumplimiento de 4.1 millones de euros. Están felices los ciudadanos con seguir pagando o adelantando recursos en base al verso de que el objetivo final son las patrulleras, cuando ni siquiera se ha avanzado más de un 15 o 20% en la construcción de toda la nave?
Una cosa es pagar por lo que con justicia se debe recibir en tiempo y forma. Otra derrochar recursos sin la más mínima garantía.
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias