Crisis interna en el MRREE: renuncia un director y diplomáticos cuestionan a Lubetkin
15.10.2026
MONTEVIDEO (Uypress)- La renuncia del director general de Asuntos Económicos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ricardo Baluga, dejó al descubierto tensiones dentro del ministerio que trascienden la salida de un jerarca.
Mientras la versión oficial atribuye su alejamiento a motivos personales, fuentes vinculadas al diplomático señalan dificultades de relacionamiento con el ministro Mario Lubetkin y denuncian situaciones que consideran malos tratos hacia funcionarios de la cartera.
La dimisión se produce, además, en medio de cuestionamientos de la Asociación de Funcionarios del Servicio Exterior del Uruguay (Afuseu), que recientemente transmitió al canciller su preocupación por la falta de reconocimiento y respaldo al trabajo de los diplomáticos de carrera.
Según informó El Observador, Baluga presentó su renuncia el viernes pasado y posteriormente solicitó licencia. En su carta invocó razones personales, aunque tres fuentes independientes consultadas por ese medio atribuyeron su decisión a problemas en el vínculo con Lubetkin.
El Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó que existieran dificultades de relacionamiento y señaló que la salida respondió a las razones expresadas formalmente por el funcionario.
Un diplomático que ya había dejado la jefatura de gabinete
La renuncia adquiere particular relevancia por la trayectoria de Baluga y su anterior responsabilidad junto al canciller. Entre julio de 2025 y marzo de 2026 se desempeñó como jefe de gabinete de Lubetkin, un cargo de especial confianza que cumple funciones de articulación entre las direcciones técnicas y la conducción política del ministerio.
De acuerdo con las fuentes citadas por El Observador, los problemas que ahora habrían precipitado su renuncia fueron también los que motivaron su anterior alejamiento de la jefatura de gabinete. Baluga es diplomático de carrera y ha ocupado distintos puestos de responsabilidad. Durante la administración anterior fue embajador de Uruguay en Ecuador y, entre 2012 y 2013, integró durante algunos meses el equipo del entonces ministro Luis Almagro como jefe de gabinete.
Consultado sobre las razones de su salida, el funcionario declinó efectuar declaraciones, argumentando las restricciones que le impone su condición de diplomático de carrera. El ministerio informó que la embajadora Daniela Pi fue designada para sustituirlo al frente de la Dirección de Asuntos Económicos Internacionales. También sostuvo que Lubetkin mantuvo una reunión con el equipo de esa dependencia en un clima de buen relacionamiento.
El gremio diplomático advierte por la falta de respaldo
La salida de Baluga coincide con un planteo formal de Afuseu, que el pasado 2 de octubre dirigió una comunicación al ministro para expresar su preocupación por el tratamiento que reciben los funcionarios del servicio exterior.
Según informó Búsqueda, la asociación cuestionó episodios en los que diplomáticos uruguayos fueron expuestos públicamente de manera negativa, con consecuencias para su dignidad profesional y el funcionamiento institucional.
El sindicato considera que la experiencia, el conocimiento técnico y la trayectoria de los funcionarios de carrera no siempre son debidamente valorados en las decisiones adoptadas por la conducción ministerial. Uno de los puntos de discrepancia se relaciona con la designación de embajadores políticos, particularmente los argumentos utilizados para justificar algunos nombramientos.
El caso de Marcos Carámbula como representante uruguayo ante Palestina generó cuestionamientos porque el gobierno había anunciado su intención de reducir la cantidad de designaciones políticas en el servicio exterior. El gremio también manifestó inquietud por la manera en que se atribuyeron responsabilidades a funcionarios de carrera en determinados episodios que provocaron controversias públicas.
Entre ellos figura la comunicación enviada al Parlamento sobre la presencia de representantes de las islas Malvinas durante la Expo Prado, posteriormente dejada sin efecto por el ministerio. Afuseu reclamó un respaldo explícito al trabajo profesional de los diplomáticos y subrayó la necesidad de preservar una relación de confianza entre las autoridades políticas y los integrantes del servicio exterior.
La conducción política y los funcionarios de carrera
La controversia pone sobre la mesa una cuestión institucional que excede las diferencias personales entre un ministro y sus colaboradores.
El Ministerio de Relaciones Exteriores combina una conducción política designada por el gobierno con un cuerpo diplomático profesional encargado de sostener las relaciones internacionales del país más allá de los cambios de administración.
Esa estructura requiere coordinación, confianza y reconocimiento de las respectivas responsabilidades. El ministro tiene la potestad de establecer las orientaciones de la política exterior y conducir la cartera. Pero el servicio diplomático aporta conocimientos especializados, experiencia acumulada y continuidad institucional que resultan esenciales para ejecutar esas decisiones.
Las tensiones se producen en un momento especialmente exigente para Uruguay, con negociaciones comerciales internacionales, desafíos dentro del Mercosur y un escenario geopolítico marcado por conflictos y cambios en las relaciones entre las principales potencias.
En ese contexto, la Dirección de Asuntos Económicos Internacionales constituye una dependencia estratégica para la inserción comercial del país. La renuncia de Baluga, por sí sola, no permite establecer la existencia de una crisis generalizada en el ministerio. Sin embargo, su alejamiento, las versiones sobre dificultades con el ministro y el pronunciamiento del gremio diplomático muestran que existen discrepancias que merecen atención.
Por ahora, las autoridades niegan problemas de relacionamiento y mantienen que la salida obedeció a motivos personales.
La cuestión de fondo es si el Ministerio de Relaciones Exteriores conseguirá recomponer la confianza entre su conducción política y el servicio diplomático profesional, en momentos en que Uruguay necesita un organismo cohesionado para enfrentar una agenda internacional cada vez más compleja.
Foto: Mauricio Zina / adhocFOTOS
UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias